La “suprema felicidad” ausente en Venezuela

Un trabajo periodístico rescata de las gavetas oficialistas el cacareado Plan Socialista de la Nación 2007-2013 justo cuando va por la mitad de su ejecución. La gestión gubernamental, vista a través del referido plan, no aguanta el más somero análisis. “Ha fracasado en el objetivo de cimentar las bases de la ética socialista y la suprema felicidad, dos de las más elementales metas anunciadas en el plan, redactado por el ministro Jorge Giordani. Las estadísticas de inseguridad personal, los índices de pobreza y los indicadores de corrupción reflejan una gestión fallida”, dice la nota.

Mercedes De Freitas, directora de Transparencia Internacional Venezuela, Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia,  y María Gabriela Ponce, investigadora del Proyecto Pobreza de la UCAB, explican las razones de tal fracaso.

La nota la escribe Maru Morales para El Nacional y la puede leer a continuación.


Plan Socialista de la Nación 2007-2013 fracasa en las metas básicas

Inseguridad impide “suprema felicidad”

La corrupción indica que la ética socialista es un ideal no alcanzado. La pobreza es un problema angustiante

MARU MORALES

Plan Socialista de la Nación 2007-2013, exactamente a la mitad de su cronograma de ejecución, ha fracasado en el objetivo de cimentar las bases de la ética socialista y la suprema felicidad, dos de las más elementales metas anunciadas en el plan, redactado por el ministro Jorge Giordani. Las estadísticas de inseguridad personal, los índices de pobreza y los indicadores de corrupción reflejan una gestión fallida.

El más reciente informe del Comité de la OEA, que monitorea si los países cumplen la Convención Interamericana contra la Corrupción, reprobó al Estado venezolano en su gestión hasta mayo pasado: de 113 recomendaciones hechas entre 2002 y 2010, el Gobierno acogió 4 a cabalidad, 12 a medias y 97 no fueron atendidas.

Mercedes De Freitas, directora de Transparencia InternacionalVenezuela, dijo que entre las incumplidas está la aprobación de una ley de acceso a la información pública, la creación de regulaciones que faciliten las denuncias de corrupción, dejar en manos del Poder Judicial las decisiones sobre inhabilitaciones y una ley que elimine los conflictos de intereses.

También registra el desmejoramiento sostenido del país en el ranking que mide la corrupción en el mundo. De 180 naciones, ocupó la posición 162 en 2007, en 2008 tuvo una leve mejoría al pasar al puesto 158, pero en 2009 desmejoró otra vez y volvió al 162 (mientras más se acerque al último puesto, el 180, se está en peor situación).

El plan dice que la ética socialista se sustenta en un gobierno con altos principios morales y funcionarios honestos y eficientes. El contralor Clodosbaldo Russián no ha rendido cuentas de la gestión correspondiente a 2009. En sus informes de 2007 y 2008, destacó, al margen de la inhabilitación política de 224 personas, el envío de 59 expedientes a Fiscalía, la declaratoria de responsabilidad administrativa a 142 personas y la revisión de 26 declaraciones juradas, acciones mínimas si se toma en consideración que en Venezuela hay más de 2 millones de funcionarios.

Infelicidad. Otro de los ejes de acción del plan socialista es la búsqueda de la suprema felicidad, y para alcanzarla el Gobierno se propuso reducir los accidentes y los hechos de violencia. Los resultados indican que desde 2007, cuando comenzó la ejecución del plan, a la fecha los homicidios pasaron de 13.100 en ese año a 16.000 al cierre de 2009, mientras que entre enero-mayo de este año se reportaron 5.000. Cuatro ministros que han pasado en ese período por el despacho del Interior, la creación de la Policía Nacional y la aplicación de varios planes no han podido detener la inseguridad, lo que más angustia a la gente, según estudios de opinión pública.

El director del Observatorio Venezolano de la Violencia, Roberto Briceño León, afirma que el fracaso de la política de seguridad representa una tragedia. En su opinión, la principal causa está en el discurso oficial que promueve el desmantelamiento de las instituciones y el desconocimiento de las leyes.

“La concepción del gobierno es que la violencia tiene su origen en la pobreza, que a su vez considera que es culpa del capitalismo, y que forma parte de la lucha de clases; por tanto cree que cuando se extinga el capitalismo, se acabará la pobreza y la violencia”.

Pero las cifras oficiales también reflejan malas noticias: la pobreza extrema ha retrocedido, pero la crítica subió y con ella la violencia. Los números muestran que es una utopía otro de los objetivos expuestos en el plan socialista: acelerar la reducción de la miseria a cero, como vía indispensable para lograr la suprema felicidad.

“No hay duda. Desde el año 2004 ha mejorado el indicador `Pobreza de Ingreso’, coincidiendo con el aumento de la renta petrolera y la creación de las misiones sociales”, asegura María Gabriela Ponce, investigadora del Proyecto Pobreza de la UCAB. “Pero medir la pobreza sólo por el comportamiento del ingreso de dinero al grupo familiar es simplificar el problema”.

Según otro método empleado por el INE, llamado Necesidades Básicas Insatisfechas, la gente ha percibido un aumento del ingreso en los últimos años, pero no tiene mejoras en sus condiciones de vida. “¿Una mujer que tiene algo más de ingreso, pero vive en un rancho, no puede mandar a sus hijos a la escuela y no tiene servicios básicos, es pobre o no es pobre?”.

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