Mientras en la Asamblea Nacional el micrófono implacable de la presidente Cilia Flores acallaba a los diputados de Podemos que se oponían a la Ley Orgánicca de Educación Superior aprobada apresuradamente a medianoche, en el resto de la capital se ponía en práctica la educación impartida, en especial por el presidente Hugo Chávez en sus shows mediáticos dominicales: aupar, ayudar, celebrar a quienes apoyan la revolución y expresan su gran amor al comandante y, por el contrario, barrer al “enemigo”, combatirlo y de ser posible, eliminarlo del camino.
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Esta semana hemos visto con asombro los niveles de violencia que se han desatado en el país. Comenzando por el discurso del presidente, quien llamó al ministro de la Defensa, al ministro del Interior y al Jefe de la Policía a echarle gas del bueno y poner presos a los estudiantes. Esa orden ha desatado la agresión, no solo por parte de los cuerpos policiales, sino, más grave aun, por grupos radicalizados del chavismo, quienes, con armas y explosivos del gobierno, han atacado a nivel nacional tanto a las manifestaciones estudiantiles como objetivos “políticos” tales como las sedes del FCU en diversas universidades, la Nunciatura y la sede de la Alcaldía Mayor, entre otros.
Foto tomada de El Nacional
Las declaraciones del Ministro del Interior y Justicia y el arranque del plan de montar guardias nacionales en los autobuses han servido para desnudar, aun más, la realidad de la inseguridad en Venezuela. Los medios de comunicación tildados de “golpistas” despliegan reportajes y noticias que dejan sin aliento y obligan a vivir el dolor ajeno en carne propia, mientras que los medios oficialistas Vea y ABN únicamente reportan la satisfacción de usuarios y transportistas con el plan en su primer día de aplicación.
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El año pasado hubo 13 mil muertes violentas en Venezuela. Eso significa más de mil homicidios por mes, o lo que es lo mismos 35 por día, o igual a un poco mas de un asesinato por hora. Lo dice Roberto Briceño León, sociólogo jefe del Laboratorio de Ciencias Sociales de la UCV. Lo dicen las estadísticas.
Este año las cifras parecieran que van en aumento. Nada más hay que dar un vistazo a la prensa nacional, mirar un poco los noticieros de televisión o escuchar los de la radio. Cada día hay asesinatos, en especial en los barrios. Una guerra sin cuartel.
El problema, dice Briceño León, es la falta de políticas represivas por parte del Estado. “Hay que diferenciar entre ser represivo y hacer cumplir la ley y ser represivo y violar los derechos humanos”. Esto ha llevado a que se fomente la delincuencia.




