Existen poderosas razones evolutivas para que seamos envidiosos. Eso es lo que se desprende de un estudio realizado por Antonio Cabrales de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), que analiza las causas y consecuencias económicas de la envidia cuyos resultados han sido publicados en la revista SERIEs, de la Asociación Española de Economía.
En este artículo científico se plantea la envidia como algo que es resultado de una competición por unos recursos limitados. “Lo que se demuestra en el artículo es que hay poderosas razones evolutivas para que seamos envidiosos y, por tanto, que la llevamos codificada en los genes”.
La nota es tomada de Plataforma Sinc




