Si alguna vez ha podido ver un pedacito de una de esas telenovelas grabadas en Miami se habrá dado cuenta como cada uno de los personajes tiene un acento diferente, aunque habla el mismo idioma, en este caso. Lo cierto es que el español se habla en 23 países del mundo, pero como dice Diana Ocampo, lejos de ser un solo idioma es múltiple y caprichosamente heterogéneo. ¿Cómo concebir un idioma sin el sabor que le imprime el ritmo de la isla o de la pampa? ¿Un idioma neutro sin el acento de la selva o la montaña? Son entonces, y sin lugar a dudas, estos controvertidos dialectos, refranes y modismos los que visten el lenguaje de color y evitan una comunicación aburrida, carente de las cadencias y del sabor propio de cada región, dice la columnista en el artículo publicado en la página El Castellano.org y que reproducimos a continuación.
Ilustración tomada del blog Clio Perú

