El problema no es que cada fin de semana se apiñen, indignamente, en la Morgue de Bello Monte -y en todas las morgues del país- los muertos a manos de la violencia -más de 16 mil en lo que va de año, dice el experto Roberto Briceño León- ni que ciudades como Caracas parezcan fantasmagóricas a partir de la 9 de la noche porque el toque de queda no declarado por el miedo obliga a recogerse en casa.
La molestia tampoco es que Mariano, mi nieto de apenas 6 meses de edad tenga dengue, ni que mi vecina lo tuvo la semana pasada, o mis amigos Félix, Benjamín, Rico y 35 mil venezolanos más hayan caído en lo que va de año víctimas de esa previsible y controlable epidemia.
Esa risa no es de loco. No señor. Es de alguien muy pero muy nervioso. Alguien que no sabe cómo responder ante la evidencia científica que no hace más que corroborar lo que millones de venezolanos viven -mejor sería decir mueren- día a día, incluyendo aquellos que visten franela roja y se encasquetan una gorra que dice psuv, el mismo partido de quien se mofa: en Venezuela muere más gente por asesinatos que en cualquier guerra que haya en el mundo. Solo este año, de enero de junio, van más de 5.000 homicidios.
¿Y por qué ríe usted Sr. Izarra? le preguntó el periodista de CNN al alto funcionario gubernamental que no paraba de carcajearse en vivo y directo para casi el mundo entero, mientras uno de los investigadores venezolanos más serios y con mas reconocimiento internacional declaraba -sin inmutarse – a Venezuela como uno de los países más violentos del mundo.
¿Quiénes son estos dos personajes? Comparemos las historias encontradas en internet a ver si nos da risa.
Dónde se ha visto en esta tierra que un gobierno arme toda una estrategia para ahorcar a las universidades, y obligarlas a aplicar aquello de que es mejor cantidad que calidad, además de tratar de someter la libertad académica a las ocurrencias dominicales que como política aplica el líder bolivariano.
En su acostumbrado espacio semanal de El Nacional impreso, hoy jueves 5 de agosto, Colette Capriles toca con finura y elegancia un tema que va de boca en boca, casi que muy popular pues: el cambio de opinión internacional en relación al máximo -y diría único- lider de la revolución bolivariana.
Dice la articulista: “Y es curioso, pero todo luce como si la opinión pública internacional estuviera atravesando por las mismas etapas de desconcierto y asombro que transitó la local, recurriendo de pronto a interrogarse sobre si lo que pasa en este país no debe ser más bien materia psiquiátrica que política. Pero, sugiero, esta sigue siendo la forma equivocada de albergar el caso Venezuela en las páginas de la volátil historia de los medios: reducirlo a la locura y negarse a comprenderlo”.
No se pierdan este artículo. Lo encuentrarán a continuación.
Como quieran llamarlos, por su nombre (podridos, vencidos) o disfrazados bajo eufemismos como “no conformes” los alimentos que desde hace ya casi un mes están apareciendo, como si fuera monte, en buena parte del país almacenados o escondidos en contenedores casi abandonados en puertos y galpones constituyen una seria amenaza para los venezolanos.
Pero al margen de que los propios vecinos continúan destapando ollas malolientes, ya no se trata unicamente del crimen de la corrupción, de la indiferencia o ciomplicidad en la que participan muchos de los funcionarios gubernamentales. No señor. También se trata de la posibilidad, como ya la estamos viendo, de que manos más que inescrupulosas, criminales, reempaquen esos alimentos vencidos, pasados, piches o no conformes y los vendan como si nada hubiesa pasado o pudiera pasar.
Por eso la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela, una de las más activas y “moscas” en el país, acaba de emitir un documento divulgativo en el que alertan a la población acerca de la necesidad de la prevención de las enfermedades transmitidfas por alimentos.
Cecilia García Arocha. Foto Sandra Bracho, El Nacional
No aceptan ser usadas como trapos rojos ni cortinas de humo. Por eso contestan con holgura y sin aspavientos a las acusaciones oficialistas de corrupción, dilapidación y malos manejos presupuestarios.
Mientras los funcionarios del Ministerio Público se afanan viendo cómo hacen para entrarle a las hasta ahora impenetrables universidades autónomas, éstas están ocupadas tratando de armar un presupuesto para el año que viene con los mismos reales que le entraron este año, que son igualitos a los recursos de 2008, 2007, 2006 y pare usted de contar, y menos de sumarle la inflación.
Además están ocupadas las universidades acusadas en formar los profesionales que requiere el país, con calidad y mística, y encima de eso, en aportar a la sociedad. Eso sin contar el tiempo que deben dedicar a armar las memorias y cuentas para entregar al Ministerio y responder a la Contraloría cada vez que a algún chavista se le ocurre hacer una acusación. Memorias y Cuentas que se pueden encontrar rápidamente en la página web a la vista de todo el mundo, como es el caso de la Universidad Simón Bolívar o en la de los Andes, pero no así -expuesta para todo el mundo- en las instituciones universitarias consentidas por el gobierno.
Entre ayer y hoy, una revisada a la prensa puede ser un buen indicativo de cómo anda esa universidad atacada por el gobierno y sus adláteres, pero que no se deja amilanar y mucho menos opacar. Lo primero que hay que ver es la entrevista a la rectora de la Universidad Central de Venezuela, Cecilia García Arocha, en El Nacional del domingo (la puede leer a continuación), en la cual expresa lo que muchos quieren decir: “yo también como venezolana quiero las cuentas claras del Ministerio de Educación Universitaria. Tengo derecho a saber cuánto se le asigna a cada universidad y a que se nos escuche cuando exigimos un presupuesto justo”.
Y para rematar, en El Universal de hoy se pueden leer titulares como:
El eterno jugador, mejor comentarista y máximo hincha futbolístico de Venezuela, Ignacio Ávalos, escribe adelantándose a la final de esta Campeonato Mundial que parece estar tumbando una gran cantidad de quinielas, especialmente la de los latinoamericanos.
Nacho se adelanta en su artículo de opinión El Nacional al lunes después, no para predecir quién va a ganar, sino para caer ” en la cuenta de que el mundo ya no es más un balón, como crees que dijo Galileo, cuando aún no se había creado la FIFA“. Es un artículo que explica, así bien sentido, la sensación de vacío que desde ya tienen los amantes de verdad verdad de ese deporte que ha paralizado al mundo en el último mes y que detiene también a una Venezuela que se cambia de equipo como de ropa, hasta que, quizás algún día, se vista de mundial vinotinto. Los invito a leer el artículo de Ávalos.
El descomunal desfalco contra la nación, perpetrado con las miles de toneladas de alimentos descompuestos, no es un episodio de corrupción que el régimen “resuelve” con tres detenidos. Desde luego que hay corrupción, generalizada, rampante e imparable, pero no es aislada. La colosal corrupción que corroe al país está montada sobre un entramado de malas políticas, mentiras y autoritarismo, que ha causado inmensos daños.
Esta semana los comerciantes del pueblo de El Hatillo recibieron la visita del “coco” del venezolano del siglo XXI. Y es que muchos comercios, entre ellos el más representativo de ese sitio turístico, Hansi, amanecieron con unas grandes calcomanías pegadas en sus puertas, con la fotografía del máximo líder de la revolución bolivariana y en letras rojas y muy mayúsculas, la palabra EXPROPIADO.
Las calcomanías lograron en primera instancia lo que buscaban: preocupar a la población. Y es que junto al temido y muy de moda verbo aparece la frase “Ahora este local es propiedad social”.