por María Teresa Arbeláez
La inflación del año que acaba de culminar, reconocida por el Banco Central de Venezuela, fue de 30,9 %, 18 por ciento más alta que lo que previeron los expertos gubernamentales a principios del año pasado. Ese índice constituye realmente 37 por ciento para los pobres –que luego de una década de revolución bonita continúa siendo la población mayoritaria del país-, ya que la clase trabajadora dedica la mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos y este rubro sufrió una alza estimada en 47 por ciento.
Así lo explicó el economista José Guerra durante una entrevista esta mañana en Globovisión. Para apoyar su afirmación, el entrevistado mostró un cuadro donde compara los índices inflacionarios de los últimos cuatro años en el rubro de alimentos en el Área Metropolitana de Caracas que son de susto: en 2005 la inflación fue de 20%, en 2006 llegó a 25, en 2007 a 27 y en 2008 casi duplicó al llegar a 47 por ciento.
Solo en diciembre Venezuela sufrió 2,6 por ciento de inflación, la misma que vivió la Unión Europea durante todo el año 2008.
El país tiene así el record de la inflación más alta de América Latina, lo que ya se vislumbraba en julio del año pasado cuando las estimaciones gubernamentales ya se habían quedado cortas al respecto (ver La inflación cual montaña rusa )
Y todo esto pese a las medidas aplicadas por el gobierno para capotear el asunto: control de cambio -que ya pasa de un quinquenio-, control de precios y venta de productos subsidiados a través de Mercal.
¿Qué pasó, por qué estas medidas no surtieron efectos? Se pregunta uno.
Según Guerra la razón está en que en los últimos tres años ha habido una destrucción de la capacidad productiva, en especial la agropecuaria, con desafectaciones, invasiones y pérdida de la capacidad técnica. Hay un enorme divorcio entre la capacidad productiva y la demanda creciente. A esto hay que agregar las expectativas, creadas por el propio gobierno, de una devaluación, lo que crea angustia en el sector productivo y comercial.
¿Y las ultimas medidas del gobierno para ahorrar, como por ejemplo la disminución de los cupos de dólares para viajeros ayudarán en algo?, preguntó la periodista.
Esa medida tiene un impacto mínimo dice el economista, pues con ella el gobierno se ahorra 700 millones de dólares mientras la “ayuda” al exterior sigue siendo de 3.500 millones de dólares, entre otros gastos en divisas. Guerra cita un ejemplo: los viáticos de importantes directivos gubernamentales es de 700 dólares por día, es decir, en tres días agotan lo que el venezolano común y corriente tiene para un año.
¿Habrá recesión en 2009?.
Se considera que hay recesión cuando se experimenta la caída de la actividad económica durante más de dos semestres consecutivos. Creo que la actividad económica del país va a estar esta estancada, en especial si como el gobierno dice se paralizan las importaciones. Un ejemplo son los repuestos automotrices, si no se importan, ¿en cuánto tiempo se pueden producir en Venezuela?. Eso significa que los venezolanos nos quedaremos por un tiempo largo sin repuestos.
La economía venezolana no está preparada para afrontar el corte de las importaciones.
La economía está estancada y así continuará, quizás hasta puede decrecer. No hay mas que ver las plantas automotrices paralizadas, Sidor de capa caída, Alcasa , Bauxilun y las otras empresas casi detenidas. No habrá crecimiento y la inflación de 2009 puede llegar entre 33 y 35 por ciento, pese a que el gobierno la está estimando ahora un 15 por ciento.
Finalmente el economista dice que no pide un cambio de gobierno, como siempre dicen los funcionarios para defenderse de las críticas de los técnicos que consideran de oposición, sino un cambio de políticas. Sencillamente mas amigables, más propicias para los negocios. De lo contrario el panorama será realmente negro.
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