Por María Teresa Arbeláez

Los medios de comunicación social no se dan abasto para cubrir tanto discurso oficialista y su respectiva reacción oposicionista y chavista. Los expertos en política y sociedad, en especial los de la prensa escrita, andan horrorizados con las pretensiones presidenciales de por vida del primer mandatario venezolano.

Hoy  por ejemplo hay varios artículos de opinión que no deben perderse. Por ejemplo el de Teodoro Petkoff en Tal Cual titulado “Hugólatra”,  o Vainas Tuyas de Ignacio Ávalos Gutiérrez en El Nacional . También excelentes lecturas sobre el mismo tema: ¿Su majestad Hugo Chávez I? de Emilio J. Urbina Mendoza  en El Universal o Hallacas con sabor a enmienda escrito por Mario Villegas para el vespertino El Mundo . Los caricaturistas no se quedan atrás. Aquí solo tenemos una pequeñísima muestra de las reacciones.

Paralelamente, los mismos chavistas andan desorientados. Desde luego los fanáticos ya están en campaña, pero hay otro grupo grande que ya manifiesta su disconformidad.

No hay más que ver, por ejemplo una encuesta que hay en los foros de Aporrea , donde a la pregunta  de Juan Pablo: ¿Esta usted a favor o en contra de la postulacion sucesiva del Presidente de la República a las elecciones Presidenciales? colocada ayer 2 de diciembre a las 11,15 de la mañana, ha obtenido 52 votos (11,15 a.m. del 3 de diciembre) de los cuales 28 dicen sí y 22 no,  con todo y que cada vez que hay una respuesta negativa el moderador insulta a quien emite esa opinión. El Presidente no la tiene nada fácil con su gente.

A continuación los textos de los cuatro artículos aquí citados.

 HUGÓLATRA

Teodoro Petkoff

Tal Cual

¡Pobrecito Hugo! Todo lo que quiere es irse a Sabaneta a jugar con sus nietos, a descansar de tantos ajetreos y afanes, a velar por la famiglia, a ver si encuentra una mujercita que lo quiera, pero no puede. No puede. La Patria lo llama, a él, simple brizna de paja (y de paja de verdad) en el huracán de la revolución, y pesaroso y absolutamente contra su voluntad y contra su sensibilidad familiar, no le queda más remedio que atender esa exigencia inescapable, que desde el fondo de los tiempos le formula el mismísimo Simón Bolívar. ¿Cómo desatender un requerimiento del Padre? Él, que es tan buen hijo…Además, la defensa de la Revolución lo obliga. Nos dice, transido de dolor, que cinco gobernadores golpistas y el alcalde metropolitano de Caracas (claro, apenas islas en el mar rojo-rojito, pero con el imperio por detrás) ya comenzaron a desmantelar los logros del régimen y Él, ya no sólo como reencarnación de Bolívar, y a ratos de Cristo, sino también del propio Che Guevara, debe montar en su Rocinante y salir, lengua en ristre, contra esos dragones.

Imagínense ustedes, vocifera ante la fervorosa hinchada, que ese conspirador de Ocariz ha anunciado que va a rehabilitar en Petare treinta módulos de Barrio Adentro casi destruidos. ¡Qué señal más clara de sus intenciones golpistas! Pues bien, no se lo voy a permitir. Si esos módulos están en la lona es porque la revolución lo quiere y así se quedan; ¡que no intente Ocariz reconstruir lo que nosotros destruimos! ¡Lo pulverizaremos! Eso es lo que lo obliga. Sólo pitiyanquis, oligarcas y golpistas pueden confundir tanta generosidad y desprendimiento con un afán de perpetuarse en el poder.

Quedarse en Miraflores hasta que el cuerpo le aguante es meramente adjetivo, secundario, lo realmente sustantivo, lo que importa es el inmenso sacrificio que va a realizar. La familia tendrá que esperar, qué se va a hacer. Pero, además, quiere el asunto para ya, para ayer, no vaya a ser que la situación económica coloque ante los venezolanos preocupaciones más urgentes, como las de comer y vestirse y su falta de conciencia (porque fue por eso, por falta de conciencia, que obtuvieron su victoria de mierda el 2D) les impida captar la prioridad de su presidencia vitalicia. Podrían no comprender que la piedra angular del proyecto revolucionario es Él, que sin Él todo se va al diablo porque ni Diosdado, ni Aristóbulo, ni Jesse, ni Reyes Reyes ni ninguno de los inútiles que lo rodean podría dar continuidad a la Gran Obra.

¿Cómo podría alguien haber pensado que no iba a insistir en su objetivo? ¿Cómo no captan que el proyecto es Él, que el proyecto es Su poder personal? ¿Cómo pueden no entender que el gran error de Bolívar (porque algunos cometió el Padre, Él no era como yo, que soy infalible) fue no hacerse coronar rey? Chávez, que es su reencarnación, ¿se colocará la corona imperial? Hugo I.Con lo que no cuenta es con que lo volveremos a revolcar. Porque lo volveremos a revolcar.

 Vainas tuyas
Ignacio Ávalos Gutiérrez
El Nacional
Diciembre 3, 2008

I. Ciudadano de a pie, pensaste que las elecciones de la semana antepasada tendrían el efecto de un Valium con alcance nacional. Diste por seguro que el país quedaría sedado, dispuesto a vivir la hermosa rutina de la Navidad. Creíste, pues, que el domingo 23 pasábamos la página y dejábamos atrás el mal sabor de una campaña electoral precaria en ideas y lenguaje y que el lunes siguiente la vida venezolana podría empezar a transcurrir, al menos por un tiempo, sin tanto sobresalto.

Pero te equivocaste de banda a banda, pensaste después de que vino lo que vino, apenas 24 horas después.

II. Cierto. No te gustó que el Presidente encadenara la televisión y la radio para que todos viéramos su interpretación aritmética y política de la pasada consulta nacional, dada a la prensa extranjera. No te gustó que, siempre en cadena nacional, asistiera a la proclamación de los gobernadores y no pocos alcaldes partidarios suyos y que pronunciara discursos contra los gobernadores que tuvieron la ocurrencia de ganar sin ser de su bando. No te gustó, particularmente, que ordenara una transmisión conjunta para la proclamación del alcalde de la ciudad, en pleno juego entre Caracas y Magallanes, cosa que rechazas a pesar de que, gracias a Dios, no tienes vela en ese entierro, pues tú eres de los Tiburones de La Guaira, a mucha honra.
No te gustó, así pues, que insultara a Salas Feo, a Rosales, a Ledezma, a Capriles, a Pérez Vivas y a Morell, aunque entre ellos haya varios que no son, para nada, santos de tu devoción política. No te gustó que dijera que los tiene cercados, que los va a hacer rendir más temprano que tarde, a como dé lugar. No te gustó que los tildara de enemigos y los amenazara con negarles la sal y el agua del situado constitucional, sin pensar ni por un momento en las consecuencias que ello tendría en la gente de esos lugares. No te gustó su idea de lo que es un país descentralizado, contraria a como lo definen la Constitución y las leyes de la República. No te gustó, entonces, que no haya tenido el gesto de tenderles la mano a estos gobernadores para trabajar coordinadamente, tal y como se hace en cualquier país que haya derogado el me da la gana, administrado desde las alturas del poder.

No te gustó verlo tan agrandado y arrogante. Que pontificara afirmando que la bolivariana ha sido la última gran revolución del planeta, como si no supieras nada de la revolución rusa o de la cubana, por ejemplo. Como si no supieras que después de diez años de épica el país sigue capitalismo rentista en popa, mirando con angustia la caída en picada de los precios petroleros. Como si no supieras que el desarrollo endógeno es un espejismo.

Que la mala distribución del ingreso sigue intacta y el Gobierno ha creado y criado a sus propios ricos. Que la sociedad venezolana está coqueteando con la anomia desde hace rato.

Que el caudillismo no es protagónico ni participativo. En fin, como si no supieras, tú que miras las cosas desde la izquierda política, que el Gobierno se ha quedado corto, muy corto, con respecto a las transformaciones que te prometió.

No te gustó que dijera que él es el pueblo y el pueblo es él, un atrevimiento político que pocas veces se ha visto y eso que de delirios está llena la historia. Que se vendiera como imprescindible para la supervivencia del proceso bolivariano e hiciera la propuesta de la reelección, disfrazada de sacrificio por la Patria -poniendo de testigo a su hija-, como si no estuvieras enterado de que es la última oportunidad para su ambición y que al proponerla ya no tiene nada qué perder. No te gustó, en suma, que ordenara desde ahora la campaña por el referéndum -quién dijo aguinaldos y hallacas, compatriotas- , para la cual creó su consigna central a los efectos del marketing electoral: Uh, ah, Chávez no se va.

III. Qué vainas tuyas son éstas, pensaste. Cómo se te ocurrió creer que el Presidente se iba a ocupar de dibujar un territorio para el entendimiento básico de todos con todos, a sabiendas de que el futuro próximo nos viene enredado, como una bola de nudillos. Cómo, diablos, no pudiste entender que la reelección presidencial es, en verdad, la prioridad nacional.

¿Su majestad Hugo Chávez I?
Emilio J. Urbina Mendoza
El Universal

No creíamos que las elecciones regionales pasadas fueran realmente tan cruciales como sí representó el referéndum constitucional de 2007.  Sin embargo, el domingo pasado, luego de escuchar con detenimiento las palabras del Señor Presidente en la toma de posesión del Alcalde de Caracas, ciertamente más que crucialidad, los comicios fueron una válvula que abrió todas las entrañas de la voracidad política de quien gobierna a Venezuela desde 1999.  Sin tapujos, el Primer Magistrado nacional fijó expresamente sus intenciones de mantenerse en el cargo hasta el año 2021.  Insistió resucitar el emblema de la fallida propuesta de nueva Constitución, como es la reelección indefinida. Así, no sólo este controversial jefe del Estado venezolano reta a una sociedad que democráticamente rechazó su tesis, sino, se coloca a las espaldas de nuestra historia constitucional contemporánea plena de aversión hacia todo aquello que represente el perpetuarse "ad infinitum".  Prácticamente, el año próximo será el de Hugo I, o sencillamente, el de un Presidente caudillezco más con otro historial común de mala gestión plagada de odios.
En la mítica plaza Caracas, el Presidente esgrimió retomar la temática reeleccionista. La victoria reciente de la oposición política democrática en los bastiones simbólicos (gobernaciones de Miranda, Zulia, Carabobo, y la Alcaldía Mayor del Distrito Capital), así como en otras de importancia geopolítica (gobernaciones de Táchira y Nueva Esparta); revolvieron los demonios y temores presidenciales de ver demolida su alelada revolución bolivariana, nada menos y nada más, que a través del ejercicio democrático.  Entre las razones que argumentó, se encuentra una supuesta fórmula arrolladora de los nuevos mandatarios regionales hacia el pueblo humilde, el cual, sería aplastado y vapuleado.  Susurró un escenario peligroso, en el cual, el país sería boicoteado en lo que respecta al manejo soberano de sus recursos. Graves acusaciones estas, pues, todavía ni siquiera han tomado posesión de sus cargos los nuevos gobernadores como para sindicarlos de atropellos o persecuciones sectarias de aquellos partidarios bolivarianos que ocupaban, hasta hace poco, cargos y destinos públicos en alcaldías y gobernaciones.
Como bien ha insistido la teoría constitucional más autorizada, una reforma  rechazada de un modelo de Constitución, no sólo debe considerarse desde el plano formal, es decir, desde el procedimiento y la estrategia para plantearla.  En lo material también debe presumirse que la sociedad ha dicho "no" a la propuesta, que en nuestro caso, se articuló en los dos núcleos concentrados del chavismo: 1.- La perpetuidad presidencial, y 2.- El híbrido ideológico nominado "socialismo del siglo XXI".  De haber sido aprobada la reforma en 2007, el llamado "estado material de Derecho", hubiese estado diseccionado hacia esa vía.  Pero, Venezuela no aceptó, y por lo tanto, nuestra "materialidad" axiológica le coloca necesariamente un lapso constitucional máximo para el Presidente que es 2013.  Ir contra este sustrato sería un golpe de Estado fraguado desde el Poder Ejecutivo Nacional, y quien sabe si avalado por el Legislativo Nacional controlado hegemónicamente por el chavismo. Como bien lo decimos, en nuestras manos está si coronamos a Hugo I como monarca o lo limitamos como un mal demócrata.  Qui habet aures audiendi audiat.

Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello
eurbina2000@hotmail.com

 Hallacas con sabor a enmienda
MARIO VILLEGAS
El Mundo

La pretensión reeleccionista del presidente Hugo Chávez tiene pésimo olor y nos anticipa muy mal sabor. Pésimo olor porque las motivaciones que la inspiran tienen muy poco de revolucionarias y socialistas, pero sí mucho de personalistas, autoritarias y militaristas. El narcisismo se olfatea por todos lados. El mal sabor se anticipa porque, como es fácil pronosticar, la convocatoria del referendo seguramente se hará pasando por encima de la voluntad popular expresada el 2 de diciembre de 2007, cuando el país se pronunció contra la reelección presidencial, y también sobre el artículo 345 de la Carta Magna, el cual dispone que una reforma que no sea aprobada no podrá ser presentada de nuevo en un mismo período constitucional.

Nuestro Jefe del Estado no es muy ortodoxo que se diga en eso de respetar la opinión del país cuando ésta le es adversa, ni en eso de ceñirse con rigor a los mandatos constitucionales. De allí que nos anuncie que la reelección sí va, esta vez bajo el inocente ropaje de una enmienda constitucional.

Lo más triste es que los demás poderes de la República con seguridad terminarán por someterse al capricho presidencial. Ya imagino, por ejemplo, al Tribunal Supremo de Justicia santificando la impecable legalidad de la enmienda, lo mismo que al Consejo Nacional Electoral procediendo rapidito y disciplinadamente a la organización del referendo.

El Presidente anunció el 1º de diciembre su propósito de arrancar de inmediato la campaña electoral con miras al referendo, cuya celebración pretende en el mes de febrero. Más claro no canta un gallo: el hombre quiere robarnos el merecido sosiego navideño para imponernos desde ya su personalísimo carnaval, cargado de sopotocientas cadenas de radio y televisión, de ventajismo desbordado y de continuada desviación de los recursos públicos.

Me llama la atención, por cierto, que el Primer Mandatario anuncie la recolección de firmas desde el 2 de diciembre y para febrero el referendo aprobatorio. Si en el CNE hubiese coherencia y respeto por sus propias normas y por el electorado, debería impedir que el Gobierno y el Psuv recabasen las firmas a la machimberra. Lo lógico sería que el Poder Electoral sometiera al oficialismo a las mismas exigencias que impuso a la oposición cuando ésta se propuso convocar el referendo revocatorio. Es el CNE el llamado a producir las planillas para recabar las firmas, a autorizar los centros para la recolección en todo el país, a supervisar el proceso de recolección, a contar una por una y revisar la autenticidad de cada firma y, finalmente, a someter la enmienda a referendo 30 días después de certificar que las rúbricas auténticas totalizan el 15 por ciento de los ciudadanos inscritos en el Registro Electoral. Lo que es igual no es trampa. Así que si el CNE cumple todos estos pasos que él mismo aplicó a la oposición, ni de vaina podría tener lugar en febrero el urgentísimo referendo que nos anuncia el Presidente.

Adicionalmente, la autoridad electoral debería detener la orgía ventajista puesta en escena por el Gobierno y garantizar igualdad de oportunidades para las campañas de quienes apoyan y de quienes rechazan la reelección presidencial. Pero se me pone que nuevamente habrá un exacerbado desequilibrio, agravado con la ilegal amenaza de cierre contra Globovisión, seguramente previsto como parte del plan reeleccionista.

No hay nada que antagonice más con lo colectivo que el culto a la personalidad. ¿De qué revolución se está hablando entonces si ésta no puede subsistir sino con Chávez en la Presidencia?