Por María Teresa Arbeláez
Hugo Chávez quiere pasar más tiempo con sus hijos y sus nietos. También quiere coger sabaaaana. Pero no lo dejan. No lo dejan los gobernadores y mucho menos los alcaldes de oposición. No lo dejan quienes se oponen a él. No lo dejan gobernar, pues.
“Yo ya no soy yo” y por eso, dijo en Valencia, debo seguir en el gobierno, para gobernar.
Y, en cadena nacional, le re-ordenó al PSUV y a los chavistas que armaran el asunto ese de una enmienda constitucional que le permita perpetuarse en el poder. Pero para ya. Nada de esperar un año, gritó. No señor. Es para ya, estamos en campaña, “no quiero poner al país en una larga espera”. Uh ah Chávez no se va, decía y atrás, un grupo gritaba no con el gañote de años anteriores, pero todavía con ganas.
La campaña arrancó ya. Es más no terminó nunca, se empató con la de los gobernadores que tuvo gran apogeo el día de las elecciones. Los chavistas pensaron que ahora si podrían hacer las compritas de las hallacas o salir a ver el niño Jesús en algún centro comercial de los nuevos. Pero qué va. Aporrea en su nota dice que el presidente “exhortó al pueblo Bolivariano a no quitarse las botas de campaña y trabajar en los meses de diciembre y enero por la Enmienda Constitucional para la reelección presidencial continua, cuyo referendo invitó a realizar a más tardar para febrero de 20Chávez:
Vea el video "Listo para estar hasta el 2019".
Otra lectura (la de quienes escuchamos la cadena en radio en alguna cola infernal) es la del comandante ordenó: no guarden sus gorras ni mucho menos las franelas rojas. Hay que armar la enmienda y asegurar que se gane. Y esta vez con una sola pregunta: ¿quiere usted que el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, el supremo, el que dejó de ser el mismo para ser el pueblo, el que se debe a la revolución y no puede atender a sus hijos y nietos como quisiera, ni cabalgar la sabaaaana, que se quede para siempre con el coroto?. ¿Si? o ¿no?.
Si alguien creyó que el presidente Hugo Chávez tomaría nota de la pérdida paulatina de poder entre su propia gente, ya se habrá dado cuenta de su error. Es que el hijo de Sabaneta ni siquiera notó que en diciembre del año pasado hubo un poco de gente de la suya, casi 45 mil personas, que aunque estaban de acuerdo con la reforma constitucional, no así con la reelección presidencial y por eso votaron no en esa pregunta.
Lo peor del caso es que quienes están saliendo fregados con la nueva pataleta presidencial son los rojos, chavistas, bolivarianos, comunistas, funcionarios del gobierno, empleados de los otros poderes y todos aquellos que siguen ciegamente las órdenes del comandante. Serán los que trabajen en nevidades, porque la oposición, esa que no quiere a Chavez ni en holograma va a celebrar, no sólo su pequeño pero enorme triunfo electoral, sino sus merecidas pascuas. Hará hallacas y comprará regalos. Se reunirá abierta y alegremente con sus familiares y amigos y esperará que llegue enero para ver cómo los del gobierno, agotados, seguirán intentando chalequear la gobernabilidad de los cinco estados que no dominan políticamente y convenciendo a su propia gente que Chávez es el único ser sobre la tierra que puede mantener a flote el país. Porque él ya no es él. Es el ungido por el pueblo.
Muy interesante blog! Hace poco leí un reportaje sobre el mismo tema en un portal colombiano dedicado a proveer información electoral y sobre los candidatos en Colombia, especialmente lo relacionado con las elecciones 2010 en Colombia y con los candidatos al congreso y a la presidencia.