La maleta continúa viajando por el mundo, menos por donde inició su travesía, pues en Venezuela solo se refieren a ella los medios privados. Para el gobierno, el caso no existe. Valijagate le dicen al escándalo que comenzó en Argentina y se desarrolla en Miami, con repercusiones en otros países suramericanos. La revista Domingo del diario boliviano La Prensa entrevistó a José Vicente Carrasquero, politologo, profesor de la USB , en torno a las implicaciones políticas del sonado caso para los venezolanos y la puede leer a continuación.
Revista domingo
12-10-08
El Valijagate, sus efectos políticos en Venezuela
Por:Mirna Echave Mallea
“Lo que queda al descubierto con este maletín es la acción de Venezuela para intervenir en procesos políticos de otros países, con las riquezas del petróleo, de un dinero que es manejado casi de forma secreta sin que medie ningún tipo de autorización de algún organismo estatal”
El maletín con 800.000 dólares hallado en agosto del año pasado en poder del empresario venezolano-estadounidense Guido Antonini, y que supuestamente era una contribución del Gobierno venezolano de Hugo Chávez para la campaña de la entonces candidata y hoy presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ha provocado un remezón político y mediático. Los efectos negativos se han hecho sentir en la popularidad de la Mandataria y se auguran otros en Venezuela tras los datos de la investigación emprendida por la justicia de Estados Unidos.
El “caso del maletín” o “valijagate” (en alusión al célebre caso “Watergate” estadounidense) es aprovechado por la oposición de Chávez y puede pasarle a éste una factura no deseada en las elecciones regionales de diputados, gobernadores y alcaldes de noviembre de este año. Sobre estos temas habla en esta entrevista exclusiva con Domingo el cientista político y sociólogo venezolano José Vicente Carrasquero Aumaitre, quien también aprovecha la oportunidad para analizar el discurso del Socialismo del Siglo XXI y los estrechos lazos entre Chávez y el gobernante boliviano Evo Morales.
—¿Cuáles son los efectos políticos en Venezuela del “maletín” decomisado que supuestamente fue para subvencionar la candidatura de Fernández?
—En Venezuela hay un poco de decepción con lo que se conoce políticamente como el “proceso”, y precisamente en la gente alineada al presidente Chávez, porque una de sus banderas ha sido el combate contra la corrupción; sin embargo, van apareciendo más grabaciones y declaraciones en Miami, Estados Unidos, y más personas involucradas en este asunto. En Venezuela ya no se habla sólo del “maletín”, sino de negocios, de que algunos empresarios estaban últimamente vinculados al Gobierno. Esta situación tiene un impacto de destitución sobre ese “proceso” que se ha montado mucho sobre una cuestión de carácter ético, sobre una cuestión de defensa de los más pobres y de ataque a la corrupción como una de los causantes de la pobreza.
En ese sentido estamos viendo a gente decepcionada y que, evidentemente, no está contenta con la respuesta que han dado los organismos del Estado y en particular el Poder Ejecutivo. En una primera instancia se negaron a investigar este hecho, y en la medida en que aparecieron otros datos hubo una tímida reacción de la Fiscalía, más algún propósito de la Asamblea Nacional por averiguar el caso, pero hasta ahora hubo más de una negativa de decir que todo era un invento del imperio estadounidense, que era una situación que no se basaba en la realidad. Y la gente no está comprando mucho ese discurso y hay un ambiente que pide explicaciones, de querer saber lo que pasó.
En el plano internacional, una de las cosas que quedan al descubierto con este maletín es la acción de Venezuela para intervenir en procesos políticos de otros países, con las riquezas del petróleo, de un dinero que es manejado casi de forma secreta sin que medie ningún tipo de autorización de algún organismo estatal; sin que esto tenga asidero institucional, sino que termina siendo un designio político partidista, lo que por supuesto tiene una gravedad particular.
—¿Cómo está aprovechando la oposición al Gobierno el “caso del maletín” en su beneficio político?
—En este momento, Venezuela se halla en plena campaña para la elección de gobernadores, más de 300 alcaldes, y para diputados regionales. Evidentemente, el tema es parte de la agenda política: el asunto de la corrupción de lo que en Venezuela se ha dado por llamar la “poliburguesía”, que es esta nueva clase social que ha nacido a raíz de la llegada del presidente Chávez al poder, una nueva cantidad de ricos que está mostrando las riquezas habidas de negociaciones con personal del Gobierno.
Hay una grabación en la que Franklin Durán (ex socio de Antonini, acusado por la Fiscalía estadounidense de ser agente del Gobierno de Venezuela) cuenta cómo hizo una cantidad de dinero con los bonos de la deuda pública venezolana, o sea, compraba muy barato cuando el dólar era barato y vendía caro con el auspicio de un ex Ministro de Hacienda de Chávez. Entonces, aquí hay un escándalo de corrupción que no involucra a pocas personas, sino a muchas de alto nivel: ministros, jefes de Inteligencia…
—Se habla de mordaza gubernamental hacia los medios de comunicación en Venezuela. ¿Cuál es el manejo mediático de este asunto en su país?
—Ha habido un seguimiento estricto en algunas emisoras de radio y periódicos, y sobre todo en dos canales de televisión, Globovisión y Radio Caracas Televisión, a pesar de que este último fue cerrado por el Gobierno, pero ahora transmite por cable. No hay que negar que la mayoría de los medios no se han hecho de la vista gorda, aunque no le han dado al caso la magnitud de lo que significa. Hay que reconocer que hay una Ley de Regulación de Medios bastante draconiana, por la que la permanencia en el aire, por ejemplo, de una emisora depende más de la voluntad de los funcionarios públicos que de la seguridad jurídica.
—¿Cuánto puede influir este tema en las elecciones del 23 de noviembre?
—Se ha mencionado que hay supuestamente involucrados gobernadores allegados al Presidente y por ello el tema está teniendo un efecto bastante grande en la campaña con miras a noviembre; de hecho, se habla que los estados Cojedes y Monagas van a ser reconquistados por la oposición, es que el hecho le ha costado puntos en las encuestas al candidato presidencial, el gobernador (José Gregorio) Briseño, quien salió mencionado directamente por un diputado de su estado como una persona que tenía negocios con empresarios inmiscuidos con el “caso del maletín”.
O sea, la cuestión se ramifica y no ha sido manejada con suficiente certeza por el Gobierno, en la medida en que no se hable de ello o que se lo trate de proteger. Más bien parece que hay cierto matiz de encubrimiento, como el caso de un Ministro que ha salido mencionado sobre todo por empresarios que le han involucrado en el asunto: él no ha dicho nada al respecto y el Presidente tampoco. Esto causa bastante desazón, porque si soy funcionario público debo rendir cuentas a los venezolanos.
—¿Cómo nota a las fuerzas políticas de Hugo Chávez y de la oposición con miras a los comicios regionales?
—Creo que algo que va a tener mucho peso en las elecciones de noviembre es el endurecimiento de la agenda del Presidente, un endurecimiento que cada vez atenta más contra la propiedad privada, contra las empresas, y eso va a tener un impacto negativo para su campaña. Creo que ésta es una de las razones de su derrota en diciembre del año pasado, en el referendo por su proyecto de Constitución que le daba oportunidad para la reelección vitalicia; un tema que sin duda es parte de su política, pero que está separado con lo que son las expectativas del pueblo venezolano.
Así visto, se puede decir que Chávez va a tener que volver a pagar una factura en las próximas elecciones, y es muy probable que pierda estados importantes como Miranda, Carabobo y Zuli, que permanecería con la oposición; estados con bastante población. Esto pondría al Primer Mandatario en una situación bastante crítica, sin llegar, por supuesto, a los líos del Estado boliviano porque en Venezuela nadie está hablando de separatismo ni de la independencia de los estados. Sin embargo, se puede pronosticar que sí va a haber una oposición empoderada, porque con buenos resultados en los comicios de noviembre ella se va a ver autorizada para exigirle al Gobierno las obras que les tocan a las regiones. Y eso va a ser positivo para el mismo Chávez porque así va a tener una forma de coordinar con otras personas ajenas a su partido para que se cumplan las demandas de los habitantes.
—¿Cómo se puede caracterizar al Socialismo del Siglo XXI pregonado por Chávez? Más aún, ¿es sólo un discurso o se traduce en los hechos?
—Creo que ni siquiera el mismo presidente Chávez sabe lo que es el Socialismo del Siglo XXI. Para él es una especie de aproximación o justificación de lo que sería un plan multinacional para conformar una serie de Estados latinoamericanos que se hallen asociados alrededor de un proyecto político. Pero cuando se revisa la acción del Gobierno de Venezuela, se encuentra lo que se llaman “ilusiones”, las que al final resultan ser políticas, es decir, acá no hay algo masticado o que no sea dirigido a resolver problemas que llamamos “paños calientes”, o sea, que queremos curar o remediar algo, pero no solucionarlo.
De alguna forma el Socialismo del Siglo XXI no es más que una especie de mecanismo a través del que Chávez quiere permanecer en el poder más allá del tiempo que está previsto en la Constitución. Entonces, el siglo XXI parece una herencia de lo que hubiera soñado Fidel Castro, de exportar la revolución cubana; bueno, no se está exportando la revolución, pero sí en términos de refundar naciones, de hacer nuevas constituciones, de buscar que los países queden alineados bajo una perspectiva política; sin embargo, a la larga eso no se traduce en beneficio para la población venezolana: los índices sociales son bastante lamentables en cuanto a salud, calidad de los servicios públicos. Estamos en una situación en la que contrasta el ingreso del dinero como producto del petróleo estatal con la capacidad o la posibilidad que ha tenido el Estado de responder a los venezolanos.
—Entonces, ¿cómo se pueden interpretar las últimas manifestaciones de “alineación” de algunos mandatarios latinoamericanos hacia este proyecto?
—Ahí encajados están los presidentes de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa, y el de Nicaragua, Daniel Ortega. Pero hay otros mandatarios que más bien han estado aprovechando el hecho de que Chávez se desprende con facilidad de los recursos del país y otorga beneficios petroleros bastante interesantes, lo cual no significa que esas naciones se estén casando con su proceso político, el Socialismo del Siglo XXI.
Es distinto lo que está pasando con Ecuador y Bolivia que lo que acontece con Costa Rica y últimamente con Honduras, países con los que hubo un acercamiento pero en la medida que les pueda repercutir beneficios para sus connacionales y para tener acceso a precios interesantes en el petróleo, no con la finalidad de ingresar en un socialismo de izquierda, que más bien es una izquierda más que progresista, plantea una especie de consenso en lo que son los derechos de los ciudadanos.
—¿Cómo se percibe o se cataloga en su país la estrecha relación política entre Evo Morales y Hugo Chávez?
—Espero que la sinceridad no resulte molestosa para quienes van a leer esto. La gente ve a Evo Morales como una persona sometida a los designios de Chávez, una persona cuya voluntad depende de lo que diga éste; y la oposición venezolana no mira con respeto a Morales, y eso evidentemente no es bueno para un Presidente de la República. También hay un seguimiento más o menos cercano a lo que viene ocurriendo en Bolivia, una preocupación en la medida en que la situación política va a generar enfrentamientos en las calles. De alguna manera la gente piensa que de parte del Presidente de Venezuela hay declaraciones que son desacertadas con relación a Bolivia, las que se pueden considerar intervencionistas: como que Venezuela está dispuesta a ir a la guerra por alguna situación que pudiera pasar en Bolivia. Eso no puede causar mucha simpatía entre los venezolanos porque son personas más bien pacíficas.
La relación con Bolivia, más que para Venezuela, significa mucho para el proyecto político de Chávez. En la medida en que su plan pueda agregar países a esta especie de organización política multinacional que está armando, se verá que tiene más fortaleza. Pero los venezolanos en la calle reniegan cuando hay protestas porque la gente no tiene viviendas o no está siendo bien remunerada, y en medio de esa bronca sale a relucir el dinero que supuestamente se le regala a Bolivia. Hablamos de una cuestión que resulta sensible para ambos pueblos. Evidentemente, los pueblos entienden la importancia de la solidaridad internacional, empero, éstos también están en la posición de exigir que primero se resuelvan sus problemas internos para que después recién se vayan a resolver las dificultades de otros países.
DE PERFIL
Profesor titular de la Universidad Simón Bolívar de Caracas. Las disciplinas de su especialidad son Ciencia Política, Sociología, Cultura Política, Sistemas Políticos, Metodología de Investigación, Sistemas Electorales, Comportamiento Electoral, Opinión Pública. En 1988 se graduó como magister en Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar, con la tesis Sistema electoral venezolano: Simulación de una propuesta. Seis años más tarde terminó su postgrado en Ciencia Política en la Universidad de Connecticut, Estados Unidos. También es licenciado en Matemática. Es coautor de las siguientes publicaciones: Evolución democrática o retorno al caudillismo; Venezuela en transición: Elecciones y Democracia 1998-2000; Opinión pública y cultura política en Venezuela: La consolidación del “chavecismo”; ¿Desconsolidación de una democracia establecida? Análisis político-cultural de Venezuela; Democratic Values and the Performance of
