Por María teresa Arbeláez

Las imágenes de Vivanco ante el increpante funcionario venezolano que le día que estaba expulsado de Venezuela y la persecución de la cámara hasta la habitación que ocupaba el funcionario de Human Rights Watch en un hotel caraqueño, casi mostrando como doblaba los interiores y metía las medias en las maletas, realmente fueron vergonzosas. Qué pena con ese señor.

Pero además qué sensación de indefensión: mientras eso ocurría, seguramente en el país estaban muriendo muchos venezolanos a manos del hampa sin que ningún funcionario policial pudiera detenerlo, ni cámara alguna registrar la violencia con que nuestros paisanos caen día a día, ante la ineptitud de autoridades que solo atinan a anunciar planes que apenas arrancan mueren de desidia.

La expulsión  sin precedentes  de José Miguel Vivanco, director, y de Daniel Wilkinson, subdirector de la división de las Américas de Human Rights Watch , ocurrió el 18 de septiembre de 2008 pasado, horas después de realizar una conferencia de prensa en Caracas para presentar un informe que describe cómo el gobierno del presidente Hugo Chávez ha debilitado las instituciones democráticas y las garantías de derechos humanos en Venezuela. Gracias al espectáculo filmado por cámaras del gobierno y transmitido en el canal de televisión oficial, lo que seguramente hubiese pasado por debajo de la mesa, como un informe más del montón, se convirtió en noticia de primera plana nacional e internacionalmente, con protestas de diversos países y organizaciones y la sensación de que la reacción del gobierno no había hecho más que confirmar lo que Vivanco horas antes había anunciado como resultado de un estudio en Venezuela.

Una Década de Chávez, Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela, se titula el informe de 267 páginas que analiza el impacto que ha tenido la presidencia de Hugo Chávez en instituciones que son esenciales para garantizar el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho: los tribunales, los medios de comunicación, las organizaciones sindicales y la sociedad civil.  Para leerlo de primera mano puede pulsar aquí .