Aquella niñita menudita y elástica que se transformó en un ícono mundial cuando solo tenía 14 años. Aquella jovencita que representando a su país, Rumanía, convirtió la gimnasia en un ballet, en una danza alegre e imposible, y logró el primer 10 de la historia gimnástica, obteniendo en su carrera 9 medallas olímpicas, sufrió los rigores del régimen socialista que la vigilaba  como un tesoro nacional. Comaneci terminó emigrando a Estados Unidos donde hoy vive con su familia. Y pese a las persecusiones que sufrió, hoy opina que no se le debe pedir a los atletas que boicoteen los juegos Olímpicos de Beijing. BBC Deportes la entrevistó en su casa, nota que pueden leer a continuación.   

Nadia Comaneci no cree en boicots

Margarita Rodríguez
BBC Deportes

La gimnasta que a los 14 años, en plena Guerra Fría, derritió a Occidente y a Oriente con cada una de sus presentaciones, le dijo a BBC Deportes que no cree que sea correcto pedirles a los deportistas que boicoteen los Juegos Olímpicos de Pekín."Este es un mundo libre y todos pueden expresar sus sentimientos sobre las cosas malas que pasan allá, pero pienso que los atletas han estado trabajando duro para este momento", le dijo la nueve veces medallista olímpica a BBC Deportes."Por eso, no creo que sería correcto pedirles que boicoteen algo que debería ser resuelto de manera diferente", acotó la mejor gimnasta de todos los tiempos.

Comaneci también destacó la importancia de los Juegos Olímpicos para cualquier atleta. "Es una gran oportunidad ir a unas olimpiadas y formar parte de un equipo. Hay que divertirse y disfrutar el momento porque eso sucede una vez en la vida".

En las Olimpiadas de Montreal en 1976, Comaneci no sólo consiguió el primer 10 de la historia de la gimnasia, sino que obtuvo cinco medallas, tres de ellas de oro.

Partida

La atleta, que en 1984 fue elegida Heroína del trabajo socialista en Rumania, decidió abandonar su país cinco años después.

"Constantemente espiada por la policía secreta del presidente Nicolae Ceausescu -la Securitate- que la vigilaba como si se tratara de un tesoro nacional, consiguió cruzar de noche la frontera húngara, luego pasó un tiempo en Austria para refugiarse finalmente en Estados Unidos", señala el Comité Organizador de los Juegos de Pekín en su perfil sobre Comaneci.

La atleta se radicó en Estados Unidos, desde donde habló con BBC Deportes.

Allí vive con su esposo, el también gimnasta estadounidense Bart Conner, y con su hijo Dylan Paul, de dos años.

 Sin arrepentimientos

BBC Deportes le preguntó a la gimnasta, quien a los ocho años ya era la campeona rumana, sobre los sacrificios que tuvo que hacer para convertirse en una de las mejores atletas de la historia.

"Yo no usaría la palabra sacrificios porque cuando decides dedicar tu tiempo a algo, tienes que renunciar a otras cosas", dijo la deportista.

"Me dediqué a la gimnasia porque me gustaba. No lo hice para ganar medallas en las olimpiadas. Los triunfos en los Juegos Olímpicos sucedieron por el trabajo duro".

"No me arrepiento de nada", aseguró Comaneci.

El 10

¿Y quién se arrepentiría después de conseguir siete calificaciones perfectas?

"Eso sucedió hace 32 años. En ese momento no sabía que yo había sido la primera en obtener el '10 perfecto'. Con 14 años de edad, uno sólo va y compite con la esperanza de hacer un buen trabajo y de no cometer errores", le dijo Comaneci a BBC Deportes.

Ese fue uno de los momentos más inolvidables de las olimpiadas, pues después de hacer su rutina en las barras asimétricas y de recibir la ovación del público, la pizarra mostraba: 1.00.

¿Qué sintió cuando vio esa calificación?

"Estaba un poco confundida porque no sabía lo que había sucedido. Una de mis compañeras me explicó que la pizarra de resultados no podía mostrar el 10 perfecto. El resultado que podía desplegar para mostrar que era un 10 era 1.00. La pizarra no fue creada para mostrar un 10 porque nadie creía que esa calificación era posible", indicó la atleta.

Aunque es de las que consideran que los sueños se pueden convertir en realidad, Comaneci prefirió ser conservadora a la hora de proponerse metas como gimnasta.

"Yo nunca tuve grandes sueños porque si no los conseguía, me sentía decepcionada. Siempre me propuse pequeñas cosas para conquistar".

"Creo que es más importante lograr cosas pequeñas cada día y eso te encaminará hacia una dirección que te permitirá alcanzar cosas mayores en el futuro. Yo siempre dije que deseaba ganar una medalla olímpica y gané nueve", señaló la ganadora de dos medallas de oro y dos preseas de plata en las Olimpiadas de Moscú.