Han pasado diez años desde que se instaló en Venezuela la “Revolución Bolivariana”. Desde entonces muchos de los profesionales venezolanos, criados aquí, formados aquí, con postgrados fuera o dentro del país, han visto pasar los mejores años de su vida productiva entre grandes luchas, amenazas y decepciones. Muchos de ellos no han aguantado y se han marchado, dejándonos ese sabor amargo de quién se va y no se despide, no tanto de nosotros, sino de ese país en el que ellos crecieron, en el que una vez creyeron y que lastimosamente dejaron a causa de las amenazas, el miedo, la decepción o por cansancio.
Otros han decidido continuar la lucha, presenciando en carne propia la destrucción del país, el deterioro de las instituciones, la terrible guerra psicológica a la que está sometida una población en la que, en forma similar a una familia con un padre autoritario, escucha las amenazas de ese hombre, que descarga todas sus frustraciones en esos a quiénes él llama sus hijos.
En estos tiempos de revolución, hemos observado como ese país que ya venía golpeado por tantos años de indolencia y porque no, también por la indiferencia de nosotros mismos, se ha venido deteriorando aún más por la incompetencia de quiénes nos han gobernado, su falta de visión al querer quitarle a Venezuela la gran oportunidad de ser un país moderno, capaz de pegar el salto que se requiere para lograr una sociedad con mejor calidad de vida, con un mejor nivel de productividad y una mayor justicia social.
También es cierto que las últimas derrotas sufridas por el jefe de la revolución y las expectativas ante unas elecciones que esperamos todos, incluso muchos de los que apoyan al presidente, cambien la geometría del poder, sean los factores que marquen sin lugar a dudas el inicio de lo que me gustaría llamar la era post-Chávez.
Es la era post-Chávez la que debería preocupar desde ya a todos los venezolanos que una vez soñaron con un país distinto, en el que ellos serían también los protagonistas del cambio. Y digo preocupar porque en realidad lo que quiero decir es que debemos pre-ocuparnos, sobre todo de cómo vamos a recoger todos los vidrios rotos que ha dejado este vendaval, y comenzar a pegar todos esos pedacitos, incluyendo la profunda división social, similar a la división entre hermanos que puede generar un padre de familia autoritario, cuando día a día le dice a sus hijos que fulano es mejor que zutano porque hace mejor esto o aquello. Las tareas que se avecinan en la era post-Chávez son enormes, y vamos a necesitar de la contribución de todos esos profesionales y ciudadanos que se quedaron con los crespos hechos por diez largos años, observando el terrible retroceso de un país que hubiera podido salir de su condición de subdesarrollo de haberse invertido sabiamente sus fabulosos ingresos petroleros.
En un intento de mirar hacia delante, los líderes que conformarán la era post-Chavez deberían visualizar desde ya las enormes tareas que se nos avecinan. Sólo la buena disposición y capacidad de un recurso humano calificado, aunado a una verdadera voluntad política de los líderes democráticos que eventualmente tendremos, podrán sacarnos del foso en el que hemos caído. Vamos a necesitar de la experiencia y el conocimiento de todos los profesionales en cualquier área del saber: arte, ciencia, economía, finanzas, educación, salud, y pare usted de contar. Y ese contingente de venezolanos que un día nos dejaron sin despedirse de ella, de esa mujer indomable que se llama Venezuela, es un preciado recurso que debemos aprovechar. Muchos de estos venezolanos seguramente estén deseosos de contribuir con esa fabulosa tarea de reconstrucción de un país que ha quedado abollado, pero que no se ha dejado vencer por los deseos de la tiranía y del autoritarismo.
La lucha ha sido larga y tenaz, pero hay que incorporar desde ya el tema de la re-construcción en la mente todos los ciudadanos y profesionales, y en las agendas políticas de todos los partidos, y sobre todo en la mente de nuestros valientes jóvenes, quiénes a Dios gracias, sí serán los verdaderos protagonistas de la era post-Chávez. Nosotros probablemente jugaremos el papel de asesores y les alertaremos una vez más, que si se prenden las alarmas por comportamientos antidemocráticos de quienes nos gobiernen para ese entonces, habrá que actuar de inmediato; de lo contrario estaremos nuevamente sometidos al retroceso.
17-Jul.2008

Confío en que tienes razón y que los venezolanos estemos por pasar esta “indigestión”, aprendamos a vivir y hacer crecer y mejorar este país que tanto nos gusta. Sin embargo, tendremos que enamorar a muchos de los que se fueron, para que regresen y nos den una mano para enderezar tanto entuerto, que seguro será un trabajo largo y difícil.
Felicitaciones por tu reflexión
Nanaro
Ésa es mi mamá!! Excelente reflexión, ahí estaremos y que Dios nos dé fuerzas, paciencia y juicio. La historia no solamente detesta ser ignorada, sino que luego hace todo lo posible para que la recordemos.
Tu mensaje traspasa fronteras fisicas, llega al alma, a la consciencia, a la mente superior de los que amamos a Venezuela, estemos donde estemos. Es una reflexion para que los que estamos afuera y que mantenemos nuestro corazon en nuestra tierra, nos inspiremos y planeemos como vamos a ayudar a nuestro pais a re surgir, usando nuestras propias experiencias de vida en paises en donde hemos llegado sin nada material, solo con nuestro background cultural e intelectual, nuestro intenso deseo de superacion, de dar lo mejor de nosotros y con la certeza de que vamos a obtener lo que nos merecemos y así es. Estas son las herramientas que los venezolanos sabemos usar. Asi que a empezar YA ya la era post-Chavez
Espero que realmente estemos acercandonos a la era post-Chavez…
Yo amo a mi pais, y me gustaria inmensamente poder regresar, sin embargo, siendo sincera, no veo como muchos de nosotros podamos regresar. Cuando yo me fui de Venezuela estaba soltera y sin mayores responsabilidades, por lo que mudarme de pais no fue muy dificil. Ahora, sin embargo, estoy casada (con un venezolano) y tengo dos hijitos, que son mi primera prioridad y responsabilidad. Para yo poder regresar a Venezuela dos cosas tendrian que suceder: tendriamos que conseguir trabajos con sueldos adecuados para poder mantener el nivel de vida que llevamos (ahora eso no es posible); y la seguridad tendria que mejorar, para que no nos de miedo que nuestros hijos anden por la calle. En general yo me considero una persona optimista, pero no veo posibilidad de que ninguna de estas dos cosas suceda en el futuro proximo, lo cual me llena de una gran tristeza y nostalgia por mi pais.
Ojala pronto llegue realmente el momento en el que los venezolanos que estamos expatriados podamos regresar. Hasta entonces haremos lo que podamos para ayudar a Venezuela.
Hola Lelys, como casi siempre comparto tu punto de vista. varias veces con Marco hemos hablado de la era Pest-Chavez y que alla estaremos ayudando a desanudar el entuerto.