Por María Teresa Arbeláez

Para Alan Court, asesor del secretario general de la ONU para la malaria, lo que falta es voluntad para enfrentar esta enfermedad que mata cada año a un millón de personas en el mundo de los cuales 900.000 son niños. Los mosquiteros funcionan, pero la mayoría de los afectados no tiene para comprarlos. La terapia también sirve, pero es la misma situación. Y lo que es mas grave, dice, el peor de los parásitos de los cuatro que la causan, el Plamodium falciparum, que se da en Africa, se está extendiendo a América.

En Venezuela, el falciparum es el responsable de alrededor de 20 por ciento de los casos de malaria o paludismo, como también se conoce la enfermedad, la mayoría de los cuales está ubicado en Bolívar y Amazonas, mientras que poco más de 70 por ciento de los casos es originado por el Plasmodiun vivax, que se combate con cloroquina primaquina, en lo que denominan una cura radical.

En los últimos tres años, según el Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud –que ha desaparecido de su página web y de la circulación pública en lo que va de 2008- se han producido alrededor de 40 mil casos por año. Una vergüenza pública para la quinta república, pues en la cuarta se erradicó esa enfermedad del país. En los sesenta –es decir hace casi 50 años- Arnoldo Gabaldón finalizó su Campaña Admirable, atacando el último foco en el estado Sucre de la que él llamó malaria refractaria.

Cuarenta mil casos por año son muchos casos. Sobre todo si se piensa que la malaria es una enfermedad íntimamente ligada a las condiciones sanitarias en la que vive la población. En especial si, como dice el funcionario de la ONU, es fácilmente prevenible. ¿Cuánto dinero se se puede –y debe – invertir en saneamiento ambiental -en especial en eliminación de criaderos del mosquito transmisor- y cuántos medicamentos se pueden comprar con los barriles de petróleo que regalamos diariamente a los países "pobres"?.

En efecto, en Venezuela parece faltar voluntad, pero política, para enfrentar esta enfermedad epidémica cuya responsabilidad no podrá ser adjudicada a los 40 años de democracia, sino a los 10 de la revolución.

El peor tipo de malaria se extiende por América y Asia

EMILIO DE BENITO -
Madrid
EL PAÍS

 30-06-2008 La malaria mata cada año a un millón de personas en el mundo, de las que 900.000 son
niños, sobre todo africanos. Alan Court, londinense de 60 años, es desde el 1 de abril asesor principal del enviado especial para la malaria del secretario general de la ONU.Un cargo con nombre largo y responsabilidades aún mayores. La lucha contra la enfermedadestá en una encrucijada. Ha aparecido una nueva amenaza. "De los cuatro tipos de parásito que la causan, hay uno, el plasmodium falciparum, que es el más mortal. Es el que se daen África. Y este peor tipo de malaria se extiende por América y Asia", dice Court, queha visitado España invitado por Unicef.

La enfermedad es prevenible y tiene cura. Pero eso no se nota en muchas partes del mundo. "600 millones de personas viven en zonas de riesgo", indica Court. "A dos personas pormosquitero, hacen falta 300 millones" de redes. "No es un remedio caro: cada una cuestaunos 10 dólares [6,5 euros]", añade. Pero "sólo hay 50 millones de mosquiteros en circulación". A ese precio, prevenir la enfermedad costaría 3.000 millones de dólares[1.950 millones de euros]. Una cifra "que es la décima parte de lo que se invierte sóloen África".

La prevención no es el único reto. Existe un problema de acceso a los medicamentos. "La malaria tiene cura y ya hay sistemas de detección rápidos", explica Court. "Un tratamiento cuesta unos 3,6 dólares por persona [2,3 euros], una cantidad importante paraun africano, pero asumible", insiste Court. Así que lo que falta es voluntad. Los esfuerzos de la ONU, que sufraga "un 75% de lostratamientos" no son suficientes. Y luego, queda el propósito, abanderado por la Fundación Bill & Melinda Gates, de erradicar la malaria. Court no evita una sonrisa ante este objetivo, que ve "a largo plazo". "Hay vacunas, como la que está ensayando Pedro Alonso y otras que vendrán después. El Premio Príncipe de Asturias es un reconocimiento a esa labor. Pero hay demasiadas personas que han sido picadas por el mosquito. Tendrán quepasar generaciones hasta que el plasmodium sea extinguido", concluye.