Dónde se ha visto en esta tierra que un gobierno arme toda una estrategia para ahorcar a las universidades, y obligarlas a aplicar aquello de que es mejor cantidad que calidad, además de tratar de someter la libertad académica a las ocurrencias dominicales que como política aplica el líder bolivariano.
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Parte del plan, bien macabro por cierto porque se lleva por los cachos también a los afectos al régimen, es ahorcar en la miseria a las instituciones universitarias dependientes del Estado. Les va mandando el presupuesto por gotas, siempre estableciendo como premisas el mismo presupuesto del año pasado, que es el del antepasado y el del tras antepasado, sin tomar en cuenta, en ningún caso, la inflación que año tras año está atacando al país. De esta manera, los pingües dineros que ingresan se van pagando la quincena correspondiente, siempre chucuta pues los aumentos anunciados en alaridos en cadena mediática nunca llegan y se acumulan cual alimento podrido en contenedor de puerto.
Llegan las vacaciones y los empleados, obreros y profesores deben contentarse -o más bien deben molestarse- con percibir una parte del bono vacacional, porque la otra parte no ha llegado aún -si es que llega algún día- a las arcas universitarias. Un bono vacacional que se corresponde además con el mísero sueldo que ganan quienes trabajan en el sector educativo.
Las universidades venezolanas están a punto de morir, y así lo explica un detallado comunicado que la semana pasada publicaron en conjunto los núcleos de Consejos de Desarrollos Científico y Humanístico de las Universidades, junto con las de Postgrado, AsoVAC, la Sociedad Galileana y la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, en el cual muestran una honda preocupación por la investigación científica que agoniza en las instituciones de educación superior.
Y mientras los servicios se van apagando de a poquito, como las Bibliotecas, los comedores y los transportes, el gobierno a través de diversos organismos ataca otros flancos, por ejemplo usando su potente arma llamada Inti para quitarle tierras a la Universidades y dárselos a invasores.
A todas estas los chavistas de las universidades no saben cómo justificar el asunto. Sindicatos rojos argumentan, por ejemplo, que es que el gobierno no tiene flujo de caja, por aquello de los bajos precios bajo del petróleo y la crisis económica mundial. El ministro de Educación Universitaria, que grita cuando tiene a las cámaras delante que quiere debatir con los rectores, pero deja con los crespos hechos a su propia gente en cuanto foro se le invita, ahora es acusado de mentir por los propios dirigentes de los sindicatos rojos que son los que deben dar la cara ante unos trabajadores que no saben qué hacer para sobrevivir con la ilusión de que en algún momento el gobierno le pagará las deudas que se acumulan.
Las universidades están en la mira del gobierno. Sí, pero el gobierno está bajo la mira del país.
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