Expropiar lo bueno y privatizar lo malo

María Teresa Arbeláez

Lo oí a medianoche, mientras trataba de dormirme “escuchando” la televisión. Algún periodista dio la noticia: expropiaron un cementerio en el Zulia. En la mañana pensé que había soñado una de esas locuras que uno sueña cuando algo lo inquieta.

La Verdad me confirmó que no había sido una pesadilla: No se salvan ni los muertos, titula el diario zuliano y recalca en la nota que 58 mil personas que son propietarias de parcelas en el Cementerio Jardines de la Chinita en el Municipio San Francisco.

El problema, además de quitarle las pertenencias a otros, es que detrás de una careta de pueblo se apropian de cosas que funcionan y producen en cantidad y con calidad –como las 120 toneladas de alimentos que le acaban de decomisar a la Polar en Barquisimeto- , y que luego de un tiempito de ocupar espacios más mediáticos que otra cosa, son prácticamente abandonadas dejando tras de si saqueo, desempleo y pérdidas millonarias.

En medio de estas situación crítica para el gobierno que está perdiendo cada día más adeptos, me imagino a técnicos y asesores recomendándole que haga acciones simultáneas de expropiación y privatización. Expropie, le dicen, como lo viene haciendo -para destruir al enemigo, que generalmente es un comerciante, un industrial, alguien más o menos prospero-y privatice para que otros arreglen lo que ya no tiene compón porque está en la carraplana. Así puede lograr una acción sin fin en la que expropia, privatiza, expropia, privatiza y nunca tiene responsabilidad alguna.

Estos “expertos” seguramente le recomendarían a los entes gubernamentales, por ejemplo, que junto a la expropiación del Cementerio Los Jardines de La Chinita para ser utilizado por los rojos muertos, le ordene al la Alcaldía de Caracas privatizar el Cementerio General del Sur, invadido de malandros y asaltantes, donde convive José Gregorio Hernández con Ismael en medio de tumbas abiertas y saqueadas.

También le aconsejarían a los planificadores oficialistas que piensen cómo obtener más dinero, necesario en este momento para ayudar a la campaña, expropiando  los bingos o los miles de restaurantes hípicos que hay en Caracas. También puede ser por la vía de ayudar a su gente a no gastar tanto dinero en cuestiones de primera necesidad: “confisque las peluquerías para facilitar la buena presencia de las diputadas, las magistradas y ministras; incaute los ancianatos, sobre todos aquellos que son manejados por monjitas, hay muchos padres y madres de funcionarias que no tienen quien los atienda”, o más hoteles para que no gastemos tanto en viajadera, recomiendan.

Decenas son los servicios expropiables para consumo oficialista, lo que podría ser ofertado como un complemento del sueldo, así tipo bono alimentación.

Veamos algunos de los que probablemente ya estén en la lista de los expertos asesores de políticas públicas.

Para los niños rojitos hay que expropiar fábricas de pañales y leche infantil, piñaterías, centros de bateo, escuelas de karate y baile -especialmente si dan clases de baile imperialista español-, jugueterías y tiendas de ropa infantil. No olvidar la especulación de unos cuantos con las cunas, los corrales y esos coches gringos que parecen naves espaciales. Mosca con las guarderías y maternales.

Para los jóvenes, además de los centros comerciales, las tiendas de zapatos deportivos, las ventas de celulares y discos, los conciertos especialmente si son con artistas extranjeros, los comercios de comida rápida, en particular los que venden hamburguesas y perros calientes y para los ya mayorcitos, los concesionarios de carros. Todo eso es confiscable.

Para los adultos. Si son mujeres, ya dijimos salones de belleza, pero también gimnasios,  clínicas de cirugía plástica y odontológica, joyerías, las tiendas de Carolina Herrera y Mario Hernández. Desde luego aquí la lista es tan infinita como las necesidades femeninas, porque dónde me dejan las carteras, los zapatos, los perfumes, ayy¡¡¡ se me olvidaban las cremas antiarrugas y anticelulíticas, por mencionar dos de las grandes necesidades del cuerpo.

Complementar el sueldo de los hombres y cerrarles el pico para que no protesten pareciera ser más fácil: unos cuantos bares y algunas discotes incautadas y puestas a la disposición gratuita del sexo masculino podría ser suficiente.

Lo único que estos asesores probablemente sugerirían no tocar, expropiar, incautar o confiscar, son las librerías. Ese es un tema complicado. Bastante penetración tiene el oficialismo con la chorrera de biografías del máximo líder de la revolución bolivariana que se han producido en la última década y que se venden como pan caliente entre admiradores y detractores.

“Suficiente es con alimentar el cuerpo. El espíritu, por ahora, es mejor dejarlo como está”.

Y uno dice por aquí que sí, el espiritú está un poco golpeado, pero con esperanzas, que son, lo sabemos, las últimas que se pierden.

Otras publicaciones que te pueden interesar

  1. Ser rico es malo, peor es ser pobre y engañado
  2. Expropiar para no hacer nada

Un pensamiento en “Expropiar lo bueno y privatizar lo malo

  1. Hola,
    Esta noticia no ha sido ni confirma ni desmentida por la Alcaldía, ni gobernación.Deja perplejos a los ciudadanos que no entiende la necesidad del porque privatizar un servicio tan cercano a los sentimientos de todos, aunque esta matriz de opinón no sustente ni 24 hora.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>