Así lo afirma Oscar Lucién, investigador de ciencias de la información y la comunicación, para quien los canales gubernamentales y oficialistas lo que tienen es una promoción permanente del Presidente.
¿Será por eso que, como dice el título del reportaje de Tal Cual del 17 de mayo, “65% no ve las cadenas”?.
El reportaje completo a cotinuación
El Gobierno tiene siete canales nacionales de televisión, dos circuitos radiales con cobertura en todo el territorio, una agencia de noticias, y el control mediante la publicidad oficial de emisoras de radio y periódicos en todos los estados, pero quiere más. El chavismo cuenta con el diarioVEA y recientemente el Ejecutivo reeditó el Correo del Orinoco.
Los llamados medios comunitarios, como Catia TV, están en su mayoría en manos de consejos comunales o colectivos afectos al Gobierno. Las frecuencias de las 32 emisoras cerradas hasta la fecha están siendo asignadas al Estado o a productores oficialista.
Además, el superministro Diosdado Cabello, director de Conatel, anunció que el dial de CNB en Caracas será otorgado a la Asamblea Nacional. Y ahora pretenden “tomar por asalto” Internet y las redes sociales.
Para Gustavo Hernández, director del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco), todo el intento por lograr una hegemonía comunicacional responde a la estrategia utilizada para expandirse y controlar. “No es un asunto de rating. Este sistema de control de los medios lleva a la autocensura, tanto a los informantes como a los que trasmiten la información. Todo esto conduce al espiral del silencio”.
Hernández considera que el Gobierno está contraviniendo el concepto de políticas públicas de comunicación. Pues, la televisión es un servicio público y como tal, fue refrendado por la Unesco en 2002, cuando se estableció que son servicios que respetan la pluralidad de ideas, no deben ser usados para el proselitismo político y la programación debe dar cobertura a todo tipo de audiencia.
“VTV sigue siendo un canal gubernamental y TVES se creó con la promesa de servicio público y sólo es un apéndice de VTV. En TVES no existe política pública sino gubernamental, con el fin de propagar el ideario”, apunta el investigador.
Oscar Lucien, investigador de ciencias de la información y la comunicación y ex director de Ininco, destaca que la necesidad del gobierno de tener presencia en todos los medios es parte de una estrategia de control de las comunicaciones y eso se corresponde con una estrategia de cerco de la libertad de expresión.
Considera que hay medios en el país que se autocensuran por el control económico que ejerce con la colocación de pautas publicitarias para favorecerlos o castigarlos. “Además del uso de Conatel y el Seniat para el control y penalización de quienes no puede controlar por la vía económica”, señala.
Lucien considera que la hiperexposición de Chávez genera rechazo en las personas. “Tiene programas de radio, TV, cadenas, las líneas de Chávez es editorialista del Correo del Orinoco. Está tanto tiempo allí que genera rechazo. No hay una propuesta programática específica sino la promoción permanente del jefe del Estado. Todo está determinado por la omnipresencia del Presidente”, concluyó.
–¿Han aumentado las cifras de rating de los canales oficialistas?
–No significativamente. Lo que sí ha aumentado es el encendido de la TV por suscripción. Las cifras que manejamos es que desde la salida del aire de RCTV el crecimiento de la audiencia (en estos tres últimos años) fue de 1.900.185 hogares, lo que significa 145 mil hogares por semestre. Ha habido un crecimiento del 70%. Una investigación nos dice (2009) que el 69% de los obreros ven TV por cable; 97% los empresarios; 59% empleados públicos y la Clase E (popular) en un 42% ven el cable.
–¿Las cifras de rating tienen que ver directamente con la gran cantidad de cadenas? Es decir, ¿no es suficiente la cantidad de ventanas que tiene para exhibirse como para que también usen y abusen de las cadenas? ¿Han aumentado las cifras de rating de los canales oficialistas?
–No significativamente. Lo que sí ha aumentado es el encendido de la TV por suscripción. Las cifras que manejamos es que desde la salida del aire de RCTV el crecimiento de la audiencia (en estos tres últimos años) fue de 1.900.185 hogares, lo que significa 145 mil hogares por semestre. Ha habido un crecimiento del 70%. Una investigación nos dice (2009) que el 69% de los obreros ven TV por cable; 97% los empresarios; 59% empleados públicos y la Clase E (popular) en un 42% ven el cable.
–¿Las cifras de rating tienen que ver directamente con la gran cantidad de cadenas? Es decir, ¿no es suficiente la cantidad de ventanas que tiene para exhibirse como para que también usen y abusen de las cadenas?
–Creo que la baja audiencia de los canales oficiales o gubernamentales no se debe solamente a la gran cantidad de cadenas presidenciales y al programa dominical Aló, Presidente. Hasta el mes de febrero teníamos 2.000 cadenas. Se debe fundamentalmente a la pésima calidad de la programación, a su estética desfasada de los signos culturales de este tiempo y que se trata de canales profundamente ideologizados y propagandísticos. Amén de que son canales cuyo flujo informativo es unidireccional, se nos presenta otro país.
–¿Por qué hacen tantas cadenas?
–Las cadenas presidenciales apenas tienen un rating que oscila entre el 2.5% y el 3%. En sus mejores momentos del año 2008, 2009 y lo que llevamos del 2010 el rating ha estado en 4.2%.Creo que se trata de copar el espectro de la radio-TV venezolana. Recordemos que el artículo 192 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones obliga al “encadenamiento” de la radio y TV (tanto oficial como la privada-comercial). Esto ha hecho que la audiencia se nos vaya hacia el cable, de ahí que ha habido intentos (los seguirá habiendo) de regular este tipo de televisión.
Una encuesta nuestra de la Investigación sobre Pobreza. Diez años después (UCAB), trabajada conjuntamente por el profesor Pasquale Nicodemo y Marcelino Bisbal, nos indica que cuando a la gente se le pregunta por sus hábitos de ver TV, ellos responden con relación a las Cadenas Gubernamentales que: las ven diariamente cuando las hay apenas un 5%, Casi todos los días apenas un 4%, sábados y domingos un 2%, solamente los sábados un 1%, solamente los domingos un 1%, Ocasionalmente un 18% y nunca un 65%. Es decir, el nivel de penetración y de impacto es escandalosamente insignificante.
–¿A qué se debe esa necesidad, casi obsesiva, de tener presencia “arrasadora” en todos los medios de comunicación (tradicionales y no tradicionales)?
–Creo que se trata de hacerse presente, aunque no me escuchen y no me vean, en todos los ámbitos de la vida del país. Es el síndrome de la omnipresencia, signo este de los gobiernos totalitarios. La idea es que el país sienta, de esta forma mediática, la presencia de un mensaje monocolor. Esto aunque no se escuche o no se vea. Ahora esta presencia omnipresente se hace visible en la Red o en el Internet a partir de los llamados “nuevos medios de comunicación” como son las redes sociales. La idea es copar todos los espacios de la vida del país.
–¿Se puede calificar de exitosa la gestión del Minci?
–Los resultados están a la vista. Creo que no. De hecho, el propio Presidente de la República se ha quejado amargamente en muchas ocasiones sobre la falta de una política gubernamental de comunicación, que no es lo mismo que una política pública de comunicación que responda a intereses de Estado y no a intereses, como ahora ocurre y sucede, de carácter gubernamentales y partidistas.
–¿Qué sucede con los medios comunitarios?
–Hagamos algunas consideraciones sobre los medios comunitarios: 1- El otro indicador interesante de resaltar es la frecuencia de exposición a los llamados programas de gobierno y a las cadenas presidenciales-gubernamentales. Esta exposición es muy baja en todos los estratos, en promedio apenas alcanzan la cifra de 9.4 por ciento y 8.7 por ciento respectivamente. Por su parte, las televisoras comunitarias cuentan con una insignificante audiencia. Apenas un 2 por ciento las ve “diariamente” y “casi todos los días”, “ocasionalmente” tan sólo un 12 por ciento y “nunca” un 73 por ciento. Por su parte, entre quienes dicen que sí han estado expuestos a este tipo de televisión dicen mostrar “muy poco interés” por las misiones promovidas por el gobierno, opinión ésta que coincide con aquellos que “nunca” han visto estos canales. 2- En cuanto a las emisoras de radio comunitarias, al igual que la televisión comunitaria tienen muy baja penetración, 2/3 de los radioescuchas dicen que “nunca” han escuchado una radio comunitaria, los cuales se caracterizan por no tener “ningún interés” por las misiones del Estado. Entre quienes sí escuchan este tipo de emisoras, un tercio manifiesta interés en asistir a misiones de índole educativo. 3- La penetración de los periódicos comunitarios resulta bastante baja, más de los dos terceras partes de los lectores dicen que “nunca” los han leído. Es decir, apenas un 4 por ciento manifiestan leerlos “diariamente”, un 1 por ciento “casi todos los días” y “nunca” un 69 por ciento. Cuando cruzamos la lectura o no de periódicos comunitarios con la variable “pertenencia a una misión”, descubrimos que entre quienes dicen sí leer este tipo de periódico un 40 por ciento manifiesta tener interés en asistir a misiones de carácter educativo. Creo que la baja audiencia de los canales oficiales o gubernamentales no se debe solamente a la gran cantidad de cadenas presidenciales y al programa dominical Aló, Presidente. Hasta el mes de febrero teníamos 2.000 cadenas. Se debe fundamentalmente a la pésima calidad de la programación, a su estética desfasada de los signos culturales de este tiempo y que se trata de canales profundamente ideologizados y propagandísticos. Amén de que son canales cuyo flujo informativo es unidireccional, se nos presenta otro país.
Otras publicaciones que te pueden interesar