“La fiscal Ortega no tiene idea de lo que es una prueba de ADN”

La frase del título es de Sergio Arias, investigador, y fundador del Laboratorio de Genética del IVIC, que no concede ninguna seriedad a las declaraciones de la funcionaria, quien aseguró que adelanta pesquisas sobre la muerte del Libertador.

En la entrevista que le hace Milagros Socorro en El Nacional, el investigador trás describir el proceso científico que conllevaría lo que la fiscal dice que hacen, concluye que: “­Si uno quiere la verdad ­… debe atenerse a un proceso hecho por gente seria. No una gente que lo que quiere es probar que Chávez tiene razón. Estoy absolutamente convencido de que esto es puro folklore. Esto no tiene sentido”.


El lunes 5 de abril en la noche, la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, comentó en un programa de VTV que el Ministerio Público contaba con una nueva unidad criminalística cuyo primer caso de estudio sería la causa del fallecimiento de Simón Bolívar. “Para nosotros va a ser un gran honor, un gran orgullo, estrenar estos equipos con algo tan importante”, dijo la funcionaria. Y agregó: “Hemos hecho las pruebas con los apéndices pilosos, ahora vamos con esta prueba de ADN”.

Lamentablemente, sus interlocutores de la televisión no profundizaron en tan sorprendentes declaraciones, por lo que la ciudadanía deberá suponer que cuando la fiscal Ortega Díaz afirmó que el Ministerio Público ha hecho “pruebas con los apéndices pilosos”, se refería al cabello del Libertador, del que se conservan unas pocas muestras.

El escueto pronunciamiento no explica en qué consistieron esas pruebas, que deben ser distintas de las del ADN, puesto que, según ella, éstas se harán en el futuro; y sobre restos que la fiscal no precisó.

Dado que la doctora Ortega Díaz no ha atendido la solicitud de información presentada mediante petición escrita, se consultó al genetista Sergio Arias, en el intento de dilucidar los hechos aludidos por la titular de la Fiscalía.

­En la declaración de la fiscal no hay información ­dijo Arias­. Lo primero que habría que hacer es establecer a quién pertenecen esos restos, lo que se determina mediante un análisis del ácido desoxirribonucleico (ADN). Si se trata de unos restos que han sido movilizados, que estaban en un sitio primero y luego fueron trasladados, tendría que hacerse una prueba de individuación: comparar los restos de un sitio con los que estaban depositados en el otro. Tiene que haber identidad absoluta en las dos muestras para concluir que esos restos proceden del mismo individuo; esto es, que pertenecen a la persona a la que se atribuyen.

Sergio Arias es médico egresado de la Universidad Central de Venezuela. Integró la primera promoción de médicos internistas de esa universidad y, posteriormente, se especializó en Genética, en la Johns Hopkins University, en Baltimore. En 1966, cuando regresó a Venezuela, ingresó al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas donde fundó el Laboratorio de Genética.

­Una de las ventajas del ADN es su alto valor informativo ­dice Arias­. Efectivamente, en el cabello se pueden averiguar varias cosas. El pelo es un material inerte, no tiene células vivas y mientras más alejado del bulbo piloso esté el fragmento, menos cantidad de ADN tiene.

Solamente la parte próxima al bulbo y el propio bulbo tienen ADN. Hay una cantidad de sustancias que se almacenan en el pelo, como cationes, metales, sustancias minerales y tóxicas. Pero el hecho de que se encuentre material tóxico en el pelo de un individuo no significa que haya fallecido por intoxicación. Eso dependerá de la concentración. El pelo es una fuente de información.

Pero hay que calificarla.

Por otra parte, explica el especialista, la probabilidad de encontrar suficiente ADN en cabello cortado con tijera es baja. El cabello que tiene bulbo no es problema, con un solo pelo que lo tenga es suficiente.

Pero el cabello del Libertador que se conserva no era arrancado de raíz sino cortado con tijera.

No es asunto de equipos. Al someter la declaración de la fiscal al examen del genetista, éste se excusa. “No puedo interpretar nada de esa declaración porque carece completamente de coherencia”.

Tal como explica Arias, no era necesario esperar a que la Fiscalía tuviera equipos nuevos para hacer pruebas de ADN, ya que en Venezuela hay varios laboratorios con capacidad de practicarlas. Y de hecho, esto se viene haciendo desde hace muchos años, por ejemplo, para determinar la paternidad en los casos de filiación dudosa o puesta en duda. Asegura no tener idea de cuáles pueden haber sido los análisis a los que sometieron “los apéndices pilosos” ni a quién pertenecen, ni de qué cantidad se dispone.

Tampoco puede aventurar un juicio en relación con las pruebas de ADN que practicará el Ministerio Público.

­No puedo elaborar ninguna tesis, porque la fiscal no dijo nada. Es evidente que no sabía de lo que estaba hablando. A ella la mandaron a decir eso. Y lo hizo sin ninguna base objetiva. La fiscal sugiere que los apéndices pilosos estudiados por ellos pertenecieron al Libertador, pero, ¿cuál es el camino seguido para obtener ese dato? Hay que saber cuál es la base racional. Todo se reduce a un número que mide la verosimilitud de una información. El problema no es de equipos sino de un sistema de información.

“Para probar que no es paja, la fiscal debe aclarar de dónde proceden las muestras. Si no abrieron el sarcófago, entonces, de dónde las sacaron.

Luego debe describir las condiciones en que se encuentran y si tienen bulbo o no. Debe informar acerca de qué comparación hicieron con muestras de origen razonablemente confiables. Y si las compararon con restos de familiares, debe precisar si se trató de la hermana o si son del sobrino. En fin, no puedo rebatir ni confirmar lo que dice la fiscal porque su declaración no tiene apoyo fáctico. Es una opinión.

Y las opiniones no se rebaten.

En ciencia, a mí no me interesa ni siquiera mi propia opinión, sino hechos concretos”, agrega.

­Si uno quiere la verdad ­concluye Arias­ debe atenerse a un proceso hecho por gente seria. No una gente que lo que quiere es probar que Chávez tiene razón. Estoy absolutamente convencido de que esto es puro folklore. Esto no tiene sentido. Supongamos que el estudio siguiera pautas serias y se descubriera que los restos que reposan en el Panteón no son del Libertador, ¿qué van a hacer?, ¿los van a botar en medio de una cadena audiovisual? Pero supongamos que son auténticos e, incluso, que constituyen prueba de que Bolívar murió envenado y, más todavía, que el autor fue Santander, qué van a hacer. ¿Van a invadir Colombia?

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