El CSI de Caravaggio


El pintor Michelangelo Merisi da Caravaggio nació en Milán y murió hace 400 años en Roma luego de un largo exilio.

“¿Quién o qué mató a Caravaggio? ¿La sífilis, el tifus, la malaria, un espía del Vaticano, un ladrón, un amigo de su víctima? La solución, tal vez, se conocerá cuando acabe, si es que acaba, el experimento que ha organizado Silvano Vinceti, el Indiana Jones del arte italiano, que trabaja como asesor en el Ministerio de Turismo en Roma”.

El equipo, integrado por científicos, rastrea el ADN del pintor en restos óseos para esclarecer las causas su fallecimiento. La nota es de El Nacional y la puede leer a continuación.


EL NACIONAL – Lunes 22 de Marzo de 2010

La ciencia intenta determinar si Caravaggio fue asesinado

Juan Manuel Muñoz/El País/Roma/Servicio exclusivo para El Nacional

La caravaggiomanía no conoce límites, ni razones. Un equipo de aventureros, antropólogos y científicos italianos trata de localizar su ADN entre un puñado de huesos y seis personas apellidadas Merisi para conocer la razón de su prematuro fallecimiento, pobre como una rata, a los 39 años de edad.

Parece tan difícil como buscar una aguja en un pajar: algunos lo han bautizado como el CSI de Michelangelo Merisi da Caravaggio.

El artista, asesino convicto y fugitivo ­fue condenado por la muerte de un joven­, falleció en 1610 en Porto Ercole, a 162 kilómetros de Roma. En aquella época la zona era un lugar estratégico dominado por el imperio español.

La historia cuenta que Caravaggio llegó en barco desde Nápoles, enfermo y huyendo de una de sus múltiples pendencias. Y que llevaba sus últimos cuadros consigo. Según un pergamino roto, hallado hace medio siglo, Michelangelo Merisi murió en la enfermería local y fue enterrado en el cementerio de San Sebastián. Pero su cuerpo nunca fue encontrado, y ese misterio sigue intrigando hoy a algunos.

¿Quién o qué mató a Caravaggio? ¿La sífilis, el tifus, la malaria, un espía del Vaticano, un ladrón, un amigo de su víctima? La solución, tal vez, se conocerá cuando acabe, si es que acaba, el experimento que ha organizado Silvano Vinceti, el Indiana Jones del arte italiano, que trabaja como asesor en el Ministerio de Turismo en Roma.

Vinceti es un tipo controvertido en Italia. Aunque no es un historiador sino, confiesa, un “diletante apasionado”, ha escrito 23 libros y adora los misterios antiguos. “Mi amigo Vittorio Sgarbi dice que soy un voyeur necrófilo, pero me gusta resolver los enigmas del pasado utilizando la necrociencia”, explica. ¿Necro qué? “Abrir tumbas y datar los huesos”.

Presentador de programas culturales en la RAI hasta 2003, desde entonces se ha dedicado a rastrear, con la ayuda de historiadores locales y un georradar, los restos de poetas y filósofos ilustres: Matteo Boiardo, Petrarca, Dante, Leopardi, Pico della Mirandola y Poliziano, con resultados variables. “De Boiardo encontramos un diente. De Dante pudimos reconstruir la cara. La calavera de Petrarca era de una mujer. Los descendientes de Leopardi no colaboraron. Y descubrimos que Della Mirandola y Poliziano fueron probablemente asesinados con arsénico”.

Ahora, mientras las colas de la exposición en Roma de Caravaggio ­hasta junio en las Escuderías del Quirinal­ siguen dando la vuelta a la manzana, la búsqueda de su ADN ha entrado en la segunda fase. Tras hallar nueve huesos de hombres adultos en el cementerio de San Sebastián, el equipo de Vinceti acaba de tomar muestras de saliva a seis personas apellidadas Merisi que viven en Caravaggio, cerca de Milán.

Antes de contar lo que hará con las tomas, Vinceti recuerda que el factor español puede ayudar a solucionar el misterio.

“Sabemos que Caravaggio fue nombrado caballero por Felipe III (1578-1621) debido a sus méritos artísticos, y que Pedro Fernández de Castro, virrey de Nápoles, escribió al auditor de Porto Ercole ordenándole que enviara los efectos de Caravaggio a Nápoles. No tenemos la respuesta del auditor, pero la carta prueba que los españoles sabían que murió allí y que llevaba sus últimos cuadros”.

Según Vinceti, un historiador local ha documentado que los españoles enviaron una patrulla a la playa donde desembarcó Caravaggio y lo llevaron a uno de los fuertes. Quizá Caravaggio les dijo que era caballero. Quizá lo llevaron al hospital y guardaron los cuadros.

“A Nápoles solo volvieron dos obras”, dice Vinceti. “Meteremos el georradar en el fuerte Filippo por si acaso”.

Otro historiador, Vincenzo Pacelli, de la Universidad Federico II de Nápoles, acaba de escribir, en cambio, que Caravaggio habría sido asesinado por los Caballeros de Malta con la tácita aprobación del Vaticano. La tesis no ha sido siquiera comentada por el portavoz vaticano, y los caballeros de Malta la han calificado como “ciencia ficción”.

Mientras surge, o no, la verdad, Arturo Cerulli, alcalde de Monte Argentario, prepara los actos del 400º aniversario de la muerte del artista. “Sabemos que Caravaggio murió aquí, y en el pueblo siempre le hemos tenido mucha veneración. Pero dejemos que hablen los científicos”, dijo. La pregunta es inevitable. ¿No será todo un camelo, una truffa, una operación de marketing? “Vinceti es una especie de Indiana Jones, pero parece riguroso, es un ratón de biblioteca y dirige un comité científico serio”, se defiende el alcalde. “Si aparecen restos u obras nos permitiría ampliar la oferta de playa al turismo cultural”.

Giorgio Gruppioni, catedrático de Antropología en la Universidad de Bolonia y coautor con Vinceti de un libro sobre misterios italianos, ha recogido restos de la cripta de San Sebastián. Su equipo encontró “23 huesos distintos, pero sólo 9 pertenecían a un hombre adulto”.

Ahora, Gruppioni ha enviado algunos fragmentos a 2 universidades y a un laboratorio privado. “En el laboratorio haremos pruebas de metales pesados”, explica Vinceti. “Si aparece plomo en altas cantidades, puede significar que son de Caravaggio. Para sus claroscuros usaba colores con mucho plomo.

En Lecce dataremos los huesos con carbono 14 para saber a qué siglo pertenecen.

Si todo encaja se abriría la tercera fase del CSI. “Compararemos el ADN de los seis supuestos familiares de Caravaggio para buscar elementos comunes. Luego los confrontaremos con el ADN de los huesos”, cuenta Vinceti. Si coinciden, completarán la investigación en el Departamento de Microbiología de la Universidad de Pisa, que determinará de qué murió Caravaggio.

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