Juan Posada*

Para todos es ya bien conocida la presencia del pez león (Pterois volitans) en las aguas costeras y región insular de Venezuela.  Esta especie, originaria de los océanos Indico y Pacífico, llegó a las aguas del Atlántico occidental a causa de la comercialización internacional de especies exóticas, debido a su gran atractivo para ser exhibido en acuarios públicos y privados.  Pasar de un acuario a los cuerpos de agua naturales de La Florida fue solo cuestión de tiempo, y desde allí se ha venido dispersando gracias a las corrientes que distribuyen sus larvas a través de las aguas del Golfo de México y el mar Caribe.

El pez león llegó a Venezuela y ahora representa un peligro para la diversidad de nuestra fauna marina autóctona.

Foto Gustavo Quiroga

Tomada del Centro de Biodiversidad Marina de la USB

Esta especie representa un peligro para la diversidad de nuestra fauna marina autóctona, ya que es un depredador muy voraz que se alimenta de juveniles de peces e invertebrados, algunos de los cuales tienen importancia comercial y todos relevancia ecológica.  Igualmente, las espinas de las aletas dorsales, pélvicas y anales de este pez están vinculadas a la presencia de un tejido glandular, que genera una toxina capaz de causar gran dolor a la persona que tenga un contacto físico con esta especie.

Su inminente llegada  a Venezuela fue advertida con la comunidad científica desde principios del año pasado, lo que permitió el arranque de operativos para atender las diferentes situaciones que se presentaran con su llegada, tan pronto como así fue reportado por buzos recreativos y pescadores artesanales entre mediados de diciembre de 2009 y los primeros días del año 2010.

Foto Gustavo Rojas (CBM/USB)

La primera de estas iniciativas tuvo que ver con la conformación de un Grupo de Trabajo orientado a estructurar el futuro plan de acción nacional que permitirá atender la situación de la invasión del pez león en nuestras aguas, la cual está siendo coordinada por la Oficina Nacional de Diversidad Biológica (Ministerio del Poder Popular para el Ambiente) y en la que participan varias organizaciones quienes atendieron a la primera convocatoria de trabajo que se llevó a cabo en la ciudad de Maracay, el pasado 22 de enero de 2010.

Varios temas movieron a este grupo a reunirse, considerando que era obvio que la comunidad está preocupada y demanda acciones ante la amenaza que representa este pez a nuestra diversidad marina, la necesidad que existente para que protejamos  nuestras pesquerías, el riesgo que representa esta especie a la salud de bañistas/vacacionistas y los esfuerzos que se deben desarrollar para reducir la proliferación, el crecimiento y la dispersión de las poblaciones de este pez dentro y fuera de nuestras aguas.

Foto René Sleiman (CBM/USB)

Sin embargo, para este grupo de trabajo quedó bien claro que había que aceptar que un programa de erradicación total de la especie no será viable, debido a lo que ya se ha evidenciado en otras localidades del Caribe (ej., Las Bahamas), lo extenso de nuestras nuestras costas y región insular que hacen extremadamente costoso el desarrollo de campañas de búsqueda y extracción de la especie, lo cual se combina con las características biológicas y ecológicas, que presenta una alta tasa reproductiva y se distribuye en un intervalo de profundidad que oscila entre los 2 y los 150 metros.

Sin embargo, este grupo de trabajo también acordó que existía la necesidad de:
i)    iniciar campañas de educación e información,
ii)    conformar grupos de trabajo en diferentes comisiones y objetivos (ej., investigación, educación, control),
iii)    promover un mecanismo para canalizar el reporte y seguimiento de los peces de esta especie avistados,
iv)    identificar las fuentes de recursos económicos que permitan darle apoyo a todas estas iniciativas,
v)    incentivar su aprovechamiento para el consumo (ya que lo venenoso de este pez son sus espinan, mas no su carne) y
vi)    desmotivar su aprovechamiento en el comercio nacional/internacional de especies exóticas, ya que esta fue la causa del problema en primera instancia.

La otra iniciativa que se movía en paralelo a todo esto, fue la promovida por el Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Simón Bolívar (CBM), quien junto a otro grupo de instituciones como la Fundación La Salle de Ciencias Naturales (FLSCN), la Fundación Científica Los Roques (FCLR), la Fundación Museo del Mar (FMM) y la Fundación Caribe Sur (FCS), le han dado origen a sitio para reportar avistamientos del pez león en aguas de Venezuela, el cual está disponible a través de la página web http://pezleon.cbm.usb.ve/avistamientos/reportar/.

Este servicio fue presentado el pasado 18 de febrero, en un foro auspiciado por el Centro de Submarinismo de la Universidad Simón Bolívar (CESUSIBO), el cual contó también con las charlas de Oscar Lasso Alcalá (FLSCN) y Juan M. Posada (CBM), quienes conversaron sobre la presencia de otras especies exóticas de peces marinos en aguas marinas de Venezuela y sobre la amenaza y consecuencias por la presencia del pez león en nuestras aguas, respectivamente.  Por su parte, la presentación de la página web para reportar avistamientos del pez león estuvo a cargo de su creador, el Ing. Julio Castillo (CBM).

El foro contó con una nutrida asistencia que atendió la convocatoria que aportó sus sugerencias sobre cómo podría enfrentarse la presencia del pez león en nuestras costas y región insular, entre las que podemos mencionar:
•    constituirse en grupos focales de trabajo a nivel nacional, coordinados por una entidad a nivel central
•    el organizar charlas educativas para el publico en general, pero particularmente orientadas hacia la comunidad de buzos y pescadores, quienes son los que estarían más expuestos a encuentros con tan ponzoñoso pez
•    masificar el alcance de esta información a través de campañas de prensa escrita, radio y televisión
•    alertar a los bañistas de la presencia del pez león en aquellas localidades de la geografía del país donde ya se han producido estos avistamientos
•    entrenar a grupos especializados para la remoción de estos peces en aquellos sitios donde sean detectados
•    promover su captura y comercialización como alimento entre los pescadores y publico en general, ofreciendo recetas para fomentar su consumo
•    desmotivar la importación y/o exportación de este pez con fines ornamentales, ya que así es como se produjo la invasión de este pez en las aguas del océano Atlántico Occidental

Foto María Padrón(CBM/USB)

Si bien las perspectivas para lograr la erradicación total de esta especie de nuestras aguas lucen altamente improbables, ello no es razón para que no se desarrollen todos los esfuerzos que sean necesarios para tratar de mantener un relativo control de su proliferación y dispersión poblacional, así como por lograr mantener a la población informada y movilizada para el reporte de su presencia en las costas y región insular de Venezuela.  La remoción de este pez solo debe ser llevada a cabo por personal debidamente capacitado para ello, que entienda de los riesgos implícitos en su manipulación inapropiada.  Quizás la poblaciones de pescadores artesanales vayan a ser nuestros más grandes aliados en este sentido, así como algunos grupos de buzos recreativos preparados para ello.

Ya está operativa la página web del Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Simón Bolívar (USB), a través de la cual podrán reportar los avistamientos del pez león que se lleven a cabo en Venezuela.  El vínculo de contacto es:

http://pezleon.cbm.usb.ve/avistamientos/

Les invitamos a incorporarse a esta iniciativa, en la cual ya participan varias instituciones.  Para ello solo tienen que enviar el logotipo de su organización a la dirección de correo jposada@usb.ve y nosotros subiremos el mismo a la página web en cuestión.

*Universidad Simón Bolívar