Hugo Chávez ha hablado gratuitamente, en cadena nacional, dos meses, es decir, el equivalente a 60 días, desde el 2 de febrero 1999 al 21 de enero de 2010.
(Ojo Guinnes que este debe ser un record mundial porque Fidel solo encadenaba a una emisora de televisión).
La cifra la aportó ayer el dirigente político William Ojeda –y las registra El Universal- a partir de un informe de la empresa AGB Nielsen Media Research que concluyó que ha habido en total 1995 cadenas, con un promedio de duración de 60 minutos, “sin contar las horas del programa dominical Aló Presidente que han sido transmitidas exclusivamente a través de VTV y los medios oficiales, que suman ya más de un millar, incluyendo las radios comunitaria”.
Imagen tomada de Taringa
Dijo el dirigente en rueda de prensa que del total de horas de cadena, 58% se han desarrollado en el horario estelar (nocturno) de TV, 13% en las mañanas y 9% en la tarde. “El 2 de febrero de 1999, el día en que Hugo Chávez asumió el cargo de presidente, se realizaron cuatro cadenas con una duración de 8 horas y 14 minutos.
Sin embargo, el récord de cadenas lo tiene el año 2008 cuando se ordenó a las televisoras transmitir 177 horas 55 minutos de mensajes oficiales, seguido del año 2003 que sumó 168 horas con 18 minutos”.
Solo quien ha sufrido las cadenas presidenciales durante poco más de una década, sabe lo que se siente. Uno trata de explicarle a quienes tienen otra cultura, que el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela todos los domingos –salvo contadísimas ocasiones en las que se indispone o está de viaje- habla, canta, baila, regaña, castiga, hace nombramientos, bota, insulta, en fin, gobierna, en su programa Alo Presidente cuya duración en la mayor parte de las veces no baja de 4 horas seguidas.
240 minutos en los que su gabinete e invitados especiales no pueden ni siquiera hacer pipí, mucho menos consultar el Black Berry o conversar con el de al lado, so pena de una llamada de atención o una pregunta que lo agarre distraído y sin respuesta.
Mientras la mayoría de los venezolanos –incluyendo a quienes todavía siguen irrestrictamente el presidente Chávez- prefiere ver una peliculita en cable o ir sencillamente conversar con la familia durante un almuerzo familiar, el grupo de asistentes a los programas dominicales cada día disminuye más.
Antes, apenas anunciaban que el pueblo sería la sede del próximo Alo Presidente se formaban grandes concentraciones de gente que aspiraba ver de cerca al líder y de ser posible entregarle una cartica petitoria de algún favor. En ciertas ocasiones algún osado traspasaba los anillos de seguridad presidencial y llegaban hasta el primer mandatario para rogarle en vivo y directo la atención médica a un pariente, o la casa prometida una y mil veces en sus arranques de generosidad dominical.
Eso se acabó. Ahora el grupo asistente es mucho menor, más controlado. Aplaudidor, eso sí. Y aguantador. Y la audiencia, para abajo. Por eso necesario es cerrar emisoras. Darle matica de café a la competencia.
Como gobierno mediático que es, mientras menos competencia de audiencia se tenga mejor. Pero además, no hay que permitir que se vean otras opciones que no sean las teñidas de rojo. Pero ojo, la molestia por el cierre de RCTV Internacional no es solo de oposición, sino también de afectos al gobierno que con mucho sacrificio se abonan al cable para no tener que soportar un gobierno televisivo.
