La bienvenida al nuevo director de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, el venezolano Gustavo Dudamel, fue un espectáculo digno de la tierra hollywoodense: en el enorme Hollywood Bowl el más famoso director de la actualidad mundial dio un concierto gratuito para 18.000 personas que gritaban y chillaban como si estuviesen ante una de sus estrellas de rock. “Dudamel es una inspiración para nosotros. Éste es un momento histórico para la vida cultural de L.A.”, dijo John Williams, el creador de bandas sonoras como las de La Guerra de las Galaxias y E.T”. Los aplausos fueron interminables y los fuegos artificiales completaron el brillo que desde el inicio del concierto emanaba del joven barquisimetano. La nota completa es de El Nacional y la puede leer a continuación.
Foro: El Nacional
EL NACIONAL
La alegría universal iluminó Los Ángeles
Los 18.000 asistentes al Hollywood Bowl salieron gratamente sorprendidos por el obsequio inolvidable con el que Gustavo Dudamel cautivó a su nuevo hogar
MAGALY RODRÍGUEZ
LOS ÁNGELES
AP
Curiosidad, ilusión, deleite, orgullo latinoamericano. Los 18.000 asistentes al concierto gratuito que dirigió Gustavo Dudamel en el de Los Ángeles vivieron todas estas sensaciones en una noche memorable. Una en la que no hubo barreras socioeconómicas ni culturales.
Una que disfrutaron todas las edades y que el crítico Mark Swed, de Los Angeles Times, aseguró haber sentido como “el espectáculo más grandioso de la Tierra”.
La presencia venezolana se evidenció a través de gorras, banderas y saludos cómplices entre desconocidos que se reconocían en el tricolor nacional. Después de los cinco actos musicales de entrada, la presidenta de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, Deborah Borda, y el compositor John Williams conocido por ser el creador de bandas sonoras como las de La Guerra de las Galaxias y E.T. tomaron la palabra después de un emotivo video de bienvenida. “Dudamel es una inspiración para nosotros. Éste es un momento histórico para la vida cultural de L.A.”, dijo Williams. Borda habló sobre el impacto del Sistema y se deshizo en elogios para el barquisimetano: “Gustavo transmite amor, vida, música. Cierra brechas y conecta audiencias; a todos les da una parte de sí”. Luego agregó: “Hoy nos llegó una carta que quiero compartir con ustedes. Viene de la Casa Blanca”.
Entre aplausos, leyó una misiva firmada por Barack Obama que exaltaba la música como lenguaje universal, le deseaba éxitos a la orquesta y enviaba un saludo especial a los asistentes al concierto.
Sin más preámbulos, Borda entonces anunció la entrada de la estrella de la noche: “Con inmenso placer quiero presentarles al undécimo director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, el señor Gustavo Dudamel”.
Con franela negra y sonrisa amplia, el venezolano saludó y dirigió a la colorida Los Angeles Youth Orchestra, que hizo su debut con una digna interpretación del Canto a la alegría. Tras una salva de aplausos y 10 minutos de espera, el escenario se vistió luego de blanco y negro con los músicos de la Filarmónica de Los Ángeles. Dudamel tomó su varita para conjurar el hechizo completo de la Novena sinfonía de Beethoven, mientras las pantallas gigantes le mostraban al público los apasionados y pícaros gestos con los que la música llenó el Bowl. Los sentidos versos de Schilling fueron subtitulados en inglés y español. Hubo aplausos antes de tiempo. La pieza acabó con una ovación de pie que duró 5 minutos y que el director agradeció exhausto, con sonrisas sonrojadas y 4 salidas al escenario: “Estoy muy orgulloso de ser latino, de ser suramericano y de ser venezolano, pero sobre todo de ser americano”.
Luego, como regalo, la orquesta repitió el Canto a la alegría con una espectacular tormenta de fuegos artificiales al compás exultante de la obra. El público alucinó mientras Dudamel desgarraba el aire con la batuta durante los últimos acordes. Otra emocionada ovación de pie coronó la noche.
“La forma en que abordó esta sinfonía fue increíble. Nunca la había escuchado así”, comentó la soprano Anne Marie Ketchum. “Uno está habituado a oír estas obras, pero lo de esta noche fue conmovedor.
En ciertos fragmentos me atrevería a decir que logró ser más Beethoven que Beethoven.
Creo que hoy todos realmente sentimos una alegría universal”. Otra espectadora, Cindy Torenello, también alabó el trabajo del barquisimetano. “Es impresionante escuchar todo lo que obtiene de la orquesta.
Es muy excitante tenerlo aquí”, indicó. La mexicana Zita Juárez sonreía: “Nos da mucho orgullo que Dudamel sea latino, como nosotros. Fue muy, muy bonito”.