Como preludio al anuncio de los Premios Nobel de cada año, se dan a conocer los nombres de los Ig-Nobel, o premios antinobel, galardón, otorgado por la revista Annals of the Improbable Research, que premia investigaciones insólitas que primero “hacen reír y luego, reflexionar”. Una especie de sátira que al final no es tan en broma, pues algunos que han obtenido este premio, luego se han ganado el de verdad verdad, el que dan en Estocolmo. Este año además de la investigación en vacas hecha por Catherine Douglas y Peter Rowlinson, de la universidad británica de Newcastle -¿se imaginan cuanta leche no daría la Mariposa de Simón Díaz?- en Medicina el premio fue para el investigador estadounidense Donald Unger por demostrar que hacer crujir los dedos no es malo. Otro de los reconocimientos fue para tres mujeres de Chicago, responsables de un invento que podría salvar vidas, especialmente en Venezuela, un sostén que, en caso de urgencia, se convierte en una máscara antigás para dos personas. Los premios fueron entregados en la Universidad de Harvard el pasado sábado 01 de octubre. La nota completa la puede leer a continuación extraida de El Nacional.
Antinobel por estudiar nombres de vacas
El reconocimiento para investigaciones insólitas fue también para un científico que demostró que crujir los dedos no hace daño
Está demostrado: las vacas que han sido bautizadas dan más leche. Catherine Douglas y Peter Rowlinson, de la universidad británica de Newcastle, probaron que las rumiantes con nombres como Daisy, Buttercup o Bessie producen más leche que sus congéneres anónimas.
Por ese descubrimiento ambos científicos recibieron el Premio Ig Nobel en la categoría de Veterinaria, en una gala celebrada el jueves en la noche en la Universidad de Harvard, en la localidad estadounidense de Cambridge.
El galardón, otorgado por la revista Annals of the Improbable Research, premia investigaciones insólitas que primero “hacen reír y luego, reflexionar”.
Sirve como preludio a los premios Nobel, que comenzarán a anunciarse a partir de hoy.
Douglas dedicó el premio a Purslane, Wendy y Tina, “las vacas más amables” que dijo haber conocido jamás. La científica no pudo participar personalmente en la ceremonia porque acaba de tener una niña, pero a cambio envió una foto suya con su hija disfrazada de vaca.
La investigación de ese equipo se concentró en una muestra de 516 vacas, y concluyó que, en un plazo de 10 meses, las bautizadas dieron hasta 270 litros más que las que no tenían nombre.
Crujir los dedos no es malo. El Premio Ig Nobel de Medicina fue para el investigador estadounidense Donald Unger por demostrar que hacer crujir los dedos no es malo. Cuando era niño, su madre le prohibió la fea costumbre advirtiéndole que se dañaba la mano.
Unger resolvió, entonces, sonarse los dedos todos los días, pero sólo en la mano izquierda. Después de 60 años, el hallazgo fue concluyente: su madre se equivocaba. “Me miro los dedos y no veo en ninguna de las dos manos ni el menor indicio de artritis”, explicó orgulloso.
Un equipo de la Universidad de Berna, Suiza, se llevó el Ig Nobel de la Paz, una de las categorías más prestigiosas. Su investigación intentó dilucidar si, para golpear a alguien en la cabeza, es mejor utilizar una botella de cerveza vacía o una llena. El experimento, sin embargo, no reveló grandes diferencias entre una y otra.
El nombre del premio, Ig Nobel, es un juego de palabras con la expresión en inglés ignoble, que significa tanto ignominioso como absurdo.
Pero el galardón, que este año se entregó por décimonovena vez, ha dejado hace tiempo de ser motivo de deshonra.
Varios ganadores del Premio Nobel original lo recibieron, incluyendo al economista Paul Krugman, el químico Martin Chalfie y el escritor Orhan Pamuk.
Otro de los reconocimientos fue para tres mujeres de Chicago, responsables de un invento que podría salvar vidas: un sostén que, en caso de urgencia, se convierte en una máscara antigás para dos personas.
La jefa del proyecto, Elena Bodnar, hizo una demostración y regaló un ejemplar del invento a cada ganador.
Tres mexicanos se llevaron un galardón por lograr diamantes de tequila. En la categoría Literatura, el ganador fue la policía irlandesa, que multó más de 50 veces al mayor infractor de tránsito del país: su nombre, Prawo Jazdy, significa licencia de conducir en polaco.
El Ig Nobel de Física fue para un equipo interdisciplinario de tres universidades estadounidenses. El descubrimiento: que las mujeres embarazadas no se caen hacia adelante porque tienen una vértebra más que los hombres, lo que las hace más flexibles.
Otras publicaciones que te pueden interesar