De nada valieron las descalificaciones gubernamentales. Ni la indiferencia, ni los intentos de saboteo poniendo a un grupito de la UCV a protestar y que por la privatización de la universidad. El golpe de un grupo de jóvenes de oriente que se vino a Caracas en autobús y tomó un taxi que lo llevara a la OEA para iniciar una huelga de hambre se convirtió en un enorme tsunami que estaba poniendo en ridículo al gobierno, no sólo en el país, inundado ya desde hace rato por huelgas, paros y protestas de trabajadores, sino internacionalmente.
170 muchachos decididos.
Fotos Alfredo Terán, tomado de El Papel de la Bolívar
Eso fue lo que vio el Secretario General de la OEA. Y por eso, ayer en la tarde ya Insulza expresó, con ese lenguaje críptico que maneja la diplomacia, no tener inconveniente en recibir a los jóvenes, al tiempo que sugería al gobierno venezolano le otorgue permiso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a venir a Venezuela.
Poco antes, mientras todos los medios de comunicación impresos de oposición daban cuenta en sus titulares principales del crecimiento violento de la huelga de hambre en las principales ciudades del país, los que maneja el oficialismo buscaban la opinión de sus voceros “calificados” para tratar de minimizar el movimiento. Así el embajador de Venezuela ante la OEA, el otrora diplomático Roy Chaderton, hoy devenido en una ficha más del Psuv, expresaba que los universitarios “se acuestan en una acera, comen arepas de cochino clandestinamente, les dan jugos y alimentos para mantenerse vigorosos”, y el profesor universitario Ministro de Educación Héctor Navarro decía que la huelga no pasaba de ser “un show mediático”
Lo que no soportaron las autoridades fue el real golpe mediático que fue tomando cuerpo día tras día hasta ayer en la tarde cuando los empecinados muchachos, ya muchos de ellos internados en clínicas por la devastación en su humanidad por la falta de alimentos, lograron su cometido. La estudiante de la UDO, Rebeca Rojas, fue la encargada del anuncio: por haber logrado los objetivos trazados se levanta la huelga de hambre luego de siete días de permanecer frente a la sede de la Organización de Estados Americanos en Caracas, donde exigíamos la liberación del estudiante Julio César Rivas y los presos políticos, además de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Ojo, no se desalientes, la pelea no terminó con el levantamiento de la huelga. Los muchachos, lo anunciaron ayer mismo, van a recuperar fuerzas porque el próximo sábado ya se van a una marcha nacional, desde la plaza Brión hasta la Cancillería con el objetivo de exigir que el Gobierno permita la visita de la CIDH.
Hoy tenemos nuevos héroes, los mismos que mañana forjarán al país. Con esa fuerza, ese ímpetu y esa disposición, estamos bien encaminados. Esos son los hombres y las mujeres que Venezuela necesita. Qué vivan los estudiantes, dijo Violeta Parra hace muchos años en la canción ¡y nunca se ha equivocado!.
Letra de la canción
Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías!
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
¡que viva la astronomía!
¡Que vivan los estudiantes
que rugen como los vientos
cuando les meten al oído
sotanas o regimientos.
Pajarillos libertarios,
igual que los elementos.
Caramba y zamba la cosa
¡vivan los experimentos!
Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura,
para la boca del pobre
que come con amargura.
Caramba y zamba la cosa
¡viva la literatura!
Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando le dicen harina
sabiéndose que es afrecho,
y no hacen el sordomudo
cuando se presenta el hecho.
Caramba y zamba la cosa
¡el código del derecho!
Me gustan los estudiantes
que marchan sobre la ruina.
Con las banderas en alto
va toda la estudiantina:
son químicos y doctores,
cirujanos y dentistas.
Caramba y zamba la cosa
¡vivan los especialistas!
Me gustan los estudiantes
que van al laboratorio,
descubren lo que se esconde
adentro del confesorio.
Ya tienen un gran carrito
que llegó hasta el Purgatorio
Caramba y zamba la cosa
¡los libros explicatorios!
Me gustan los estudiantes
que con muy clara elocuencia
a la bolsa negra sacra
le bajó las indulgencias.
Porque, ¿hasta cuándo nos dura
señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa
¡Qué viva toda la ciencia!
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