Había que esforzar el oído para escuchar entre los gritos del millón de personas que según los cálculos se concentraban allí. Había que estar atentos a las letras de las canciones. Había que pescar frases sueltas. Que se escucharon y pescaron, como lo refleja la reseña de Marjorie Delgado en el diario El Nacional. Pero una cosa es lo que vimos y sentimos los televidentes y otra lo que vieron, oyeron y sintieron los presentes, en especial de aquellos que no comparten las limitaciones impuestas por tantas décadas a un pueblo que se resiste a la tristeza y que se puede ver en la crónica de Yoanni Sánchez, la bloguera cubana. Lea a continuación la nota de El Nacional En La Habana, la libertad habló entre líneas y pulse aquí para leer Después de Juanes, una reseña que arranca, de entrada, las mismas lágrimas con las que Miguel Bosé cerró el concierto Por la Paz sin Fronteras: “Mañana amanecerá como cada lunes. El peso convertible seguirá por las nubes, Adolfo y sus colegas tendrán otro día tras las rejas en la prisión de Canaleta, mi hijo escuchará en la escuela que el socialismo es la única opción para el país y en los aeropuertos nos seguirán pidiendo un permiso para salir de la Isla. El concierto de Juanes no habrá cambiado significativamente nuestra vida, pero tampoco fui a la Plaza con esa ilusión. Sería injusto exigirle al joven cantante colombiano que impulse aquellos cambios que nosotros mismos no hemos logrado hacer, a pesar de desearlos tanto”.
En La Habana,
la libertad habló entre líneas
Y Juanes lo hizo. Cantó ayer en la Plaza de la Revolución y dijo más de lo que anunció que iba a decir
MARJORIE DELGADO AGUIRRE
Pocas veces se comienza un texto con una cita.
Para hacerlo, las palabras que están entre comillas tienen que ser insustituibles.
No hay otra forma de comenzar este texto, la palabra se le cede a Juanes y a Miguel Bosé, quienes ayer, en plena Plaza de la Revolución de La Habana, cantaron a todo pulmón: “Canta y vuela libre/ como canta la paloma/ Dame una isla en el medio del mar/ llámala Libertad/ Canta fuerte hermano/ Dime que el viento no/ no la hundirá./ Que mi historia no traiga dolor/ que mis manos trabajen la paz/ que si muero me mates de amor / nada particular”.
Pese a que el Gobierno de Cuba informó en un comunicado que no se darían mensajes políticos de ninguna índole durante el concierto Paz sin fronteras, la música encuentró las formas. Esta canción, titulada Nada particular, convirtió la indirecta en directa, no desde la arenga, sino desde el verso que se pronuncia creyendo en lecturas vastas.
Hasta ese momento, todo se había dicho con disimulo, como lo hizo Olga Tañón, la merenguera de fuego que abrió el show, con las palabras “It’s time to change”, que en español traducen “es tiempo de cambiar”; o Miguel Bosé, que dijo: “Los conflictos son una mierda”; o Juanes, que manifestó que quería la libertad para todos y dedicó el tema “Sueños” a los secuestrados en Colombia. Pero la libertad habló entre líneas y en letras mayúsculas cuando el colombiano cantó a dúo con Miguel Bosé.
No fue momento de vacilaciones para hablar de respeto, tolerancia, de vencer los obstáculos. “Vinimos a Cuba por una palabra sencilla: amor.
Vencimos el miedo y pensamos que ustedes también lo pueden vencer. Todos los jóvenes, en Miami, en todo el mundo, pueden entender lo importante: cambiar el odio por amor. A pesar de las diferencias, estamos aquí disfrutando”, dijo el colombiano, a quien muchos acusaron de buen negociante, pero ése es otro tema.
Antes de empezar a cantar “Nada particular”, Bosé expresó: “Escuchen la letra con mucha atención porque parece que se escribió hace años para ustedes, para la isla. Hay mucha esperanza ahí adentro”. No se mostraban muchas tomas de la gente en el concierto. La televisión cubana se limitó casi estrictamente a la tarima (las tomas de la gente eran, en su gran mayoría, planos generales que dejaban ver la gran cantidad de asistentes), por lo que se pudo ver cuando Juanes invitó a una persona a subirse para ondear la bandera de Cuba y fue bajado en menos de 10 segundos por el personal de seguridad.
“Canta fuerte hermano y no dejes nunca de cantar en donde puedas”, se despidió Bosé, luego de uno de los momentos más conmovedores de la tarde, incluso para los que lo vieron frente a la pantalla del televisor.
Silvio Rodríguez cantó “Escaramujo”, que habla de alguien que vive de preguntas, y se despidió con “Ojalá”. La representación cubana también incluyó a los famosos Orishas, Carlos Valera, X Alfonso y Cucú Diamante, quien gritó: “Porque el mundo se tiene que abrir a este país”.
Los Van Van cerraron el concierto al ritmo de un inolvidable “Chan Chan” y con ellos todos los cantantes que se subieron a la tarima a improvisar sobre el sabroso ritmo de la música cubana. También fue momento para decir muchas cosas. El público gritaba “¡Cuba, Cuba, Cuba!” y entre respiro y respiro Juanes con lagrimas en las mejillas gritaba “¡Cuba Linda!”, “¡Cuba libre!”, “¡Cuba una sola familia”.