Definitivamente las notas de prensa, en especial las de la Agencia Bolivariana de Noticias, Venezolana de Televisión e incluso Globovision no le hicieron justicia a las declaraciones que ayer mañana, el primer día de clases tras largas vacaciones y una ley impuesta de por medio, dio el ministro de Educación, Héctor Navarro, a las puertas de una escuela transmitidas en directo no solo por el “canal de todos los venezolanos” …rojitos, sino por el canal de los otros venezolanos .
Lea Urosa niega ser autor de un correo con expresiones clasistas
Ilustración tomada del Blog del Buhonero
Y no le hacen justicia porque habría que redactar una crónica más humorística que periodística para reflejar la intervención mañanera del titular de Educación. Dos fueron los aspectos más atractivos y educativos de sus declaraciones.
El primero fue la demostración que hizo de la democrática Ley Orgánica de Educación que, dijo, permite que todos los niños vayan a la escuela, en especial los pobres que tienen todas las posibilidades de formarse integralmente a partir de ahora y no como dice el Cardenal Urosa Sabino que la escuela es para formar a los lideres, a los poderosos, es decir, la escuela es para los ricos.
Lo que no explicó el máximo líder de la educación nacional es que esas citas corrieron por correo electrónico con un origen dudoso y fueron inmediatamente desmentidas por el prelado religioso.
Luego vino el tête-à-tête con una periodista que evidentemente era de un canal privado. Palabras más, palabras menos así fue el intercambio.
Ministro, ¿cómo está la situación de las escuelas al inicio de las clases?
–Bien, están todas en perfecto estado, contestó raudamente.
¿Todas?, pero hay denuncias de algunas con problemas, fue la inmediata réplica de la periodista.
–Bueno realmente hay algunas con problemas y las están arreglando en este momento. No puedo decir que todas porque sales tu y le tomas una foto y dices que el ministro mete mentira, contestó imitando al máximo líder mundial.
Pero ministro hay escuelas que reportan mal estado, insistió fastidiosamente la profesional.
–Bueno ya le dije, cien por ciento no están en buen estado.
En medio del cantinflérico atolladero, de repente al ministro se le ocurrió una elegante salida para cortar por lo sano con esa amenazadora preguntona:
–Es más, estamos revisando unas que están en mal estado porque sufrieron con el sismo.
Y así fue como el movimiento telúrico del sábado salvó la patria, la revolución y la LOE.
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