El artículo de Ignacio Ávalos Gutiérrez salió publicado ayer en El Nacional como todos los miércoles. Para hoy sería noticia de ayer, pero no. Viniendo de mi amigo Nacho que tras una década se declara, ahora sí, abiertamente ni ni, porque antes era proclive al novedoso y prometedor gobierno de Chávez y como se ve en la excelente nota, ha ido sumando, anotando, escribiendo, recordando, todas las cosas ofertadas y no cumplidas y todas las cumplidas y nunca anunciadas, para hoy decir que “lo que pasa es que el presidente Chávez gobierna…desde la frivolidad ideológica, traducida en mucha pose y pocas nueces. Desde el púlpito de la televisión y la Gaceta Oficial”.
Lo que no significa que Avalos prefiera ahora a la “agotada” oposición. NI Ni con mayúscula es, pero su resumen de la crisis venezolana es de los impecables e impelables.
Lea el artículo a continuación
Yo ¿medio escualidón?
Ignacio Ávalos Gutiérrez
EL NACIONAL – Miércoles 05 de Agosto de 2009
I.
Va y viene del Gobierno, siempre ocupando los más altos cargos y es, sin duda, una referencia inevitable del oficialismo. Con el tengo, desde hace mucho tiempo, una relación amable, aunque esporádica. Hace mes y medio me mandó un mensaje a través de una persona muy cercana. “Dile a Ignacio que está medio escualidón”, tal fue el recado. Me valgo de estas líneas, entonces, para hacerle saber que mis desacuerdos con el gobierno del presidente Chávez no significan, para nada, que he dimitido de ningún sentimiento político, lo que ocurre es que luego de una década larga el país se parece poco al que se quería tener, y mucho, en muchas cosas, al que se pretendió dejar atrás.
II.
Escribo para hacerle saber, entonces, que lo que pasa es que no veo ni un atisbo de cambio en nuestra economía, amarrada a los antojos de la renta petrolera y más vitalmente dependiente que nunca de las importaciones. Decirle que la diversificación productiva no rebasa el ensamblaje vergatario, la soberanía alimentaria se extingue en los muelles venezolanos y el llamado sector de producción social es sólo una fracción minúscula del PIB del país.
Decirle, así mismo, que, si bien ha habido mejoras en la situación de los sectores más pobres de la población (no en materia de seguridad, desde luego), ha sido gracias a medidas asistencialistas que no rozan, siquiera, las bases de nuestro sistema social, lo cual hace temer por su permanencia. Y que, según el INE, la mala distribución de la riqueza apenas ha mejorado, mientras ha cobrado cuerpo, al amparo del Gobierno, un estamento de nuevos ricos, que, a decir de algunos, constituye la derecha endógena de esta revolución sui generis que hasta derecha tiene.
Para decirle, también, que no entiendo cómo luego de una década el Estado sigue siendo más o menos el mismo de siempre, al paso que Aló, Presidente se ha convertido en la casi única evidencia que tenemos de la institucionalidad pública. Y tampoco cómo el Gobierno, confundiendo la gimnasia con la magnesia, interviene cada vez más en todo, asumiendo que el Estado (nuestro muy precario Estado) es siempre, y a todo evento, el que mejor resguarda las conveniencias de la gente.
III.
Escribo estas líneas para decirle, así pues, que no obstante importantes iniciativas orientadas hacia la profundización de la democracia, el sello del Gobierno viene dado por aspectos opuestos a ella presidencialismo, centralismo, uniformidad ideológica, sectarismo, culto a la personalidad y creciente dominio de los militares en la política, dando lugar a un gobierno autoritario, mientras que la democracia participativa y protagónica se ha vuelto simulacro, envuelta en mítines, marchas y parlamentarismo de calle.
Decirle, además, que no se puede chantajear a los sindicatos (a lo Rafael Ramírez), serrucharle el piso a los gobernadores de oposición o, por decir sólo algo más, llamar “habladores de paja” a un grupo de intelectuales chavistas que ejerció, muy tímidamente, por cierto, su derecho al rezongue político. Y que la Ley de Procesos Electorales nos retrocede varios metros en cuanto a transparencia y equidad en la celebración de eventos comiciales. Que lo que pretende hacer Diosdado Cabello adultera la vieja aspiración de tener mejores medios de comunicación, y que lo de la fiscal Ortega es insólito, por decir lo menos, pequeña muestra de que las leyes se han vuelto, en algunos casos, herramienta para hacer posible que los abusos cambien de dueño.
IV.
Para decirle, pues, que lo que pasa es que el presidente Chávez gobierna desde los lugares comunes del socialismo real. Desde la épica. Desde la frivolidad ideológica, traducida en mucha pose y pocas nueces. Desde el púlpito de la televisión y la Gaceta Oficial.
Desde el “Patria, socialismo o muerte”, una consigna poco original, además de infortunada. Gobierna, en suma, de espaldas a las ideas de la izquierda postsoviética.
Y escribo para aclararle, por si acaso, que lo dicho no me lleva preferir a esta despistada oposición nuestra que, agotada en su antigobiernismo, no ha sido capaz de alimentar ninguna esperanza, visto lo cual, integro, por ahora, esa mayoría de venezolanos que no están ni con unos ni con otros, sino todo lo contrario.
…Nacho siempre nos trae una óptica diferente, distinta, envuelta en la sencillez de su propia naturaleza; esa que le distingue del montón…por otro lado, me consta, que desde su perspectiva de izquierda, ya al inicio, Nacho señalaba diferencias con “el proceso”… la misma constitución “bolivariana” fue objetada -en algunos aspectos-, desde sus clases sobre la sociedad del conocimiento….por tanto, no podía esperar menos que fidelidad – jamás puesta en duda-, con los valores que sólo un gran ser humano, como Nacho lo es, puede cultivar; vale decir, honestidad moral, y profesional, amen de un irrestricto respeto por los derechos de las personas, eso que en filosofía – si no me equivoco-, llaman “sentido de la otredad”. De modo, pues, que sus observaciones sobre lo que ha sido la última década para nuestro país, no extrañan ni sorprenden; por el contrario, es esa reafirmación de honestidad – en el más amplio sentido de la palabra-, lo que nos enorgullece de haber pasado por sus clases, y contarle entre los amigos….
Como de costumbre Nacho sigue mirando los toros de la barrera y no se atreve a bajar a la arena para no perder su impoluta objetividad para criticar a tirios y troyanos. Veremos si tal posición es sostenible en el tiempo.