Por María Teresa Arbeláez

El miércoles 28 el diario oficialista Vea anunciaba el arranque de las guarimbas en Venezuela, a propósito de la marcha estudiantil hacia la Asamblea Nacional que exigiría a ese cuerpo que legislara para el país y no para el Presidente y que de una vez por todas regresara la señal Radio Caracas Televisión, incautada hace un año.

 Los chamos llegaron a la Asamblea en medio de una “custodia” militar extrema y bajo los insultos de un grupo de rojo, entregaron su documento y se fueron, reseñados por la prensa nacional e internacional. Pero ese mismo día, Venezuela estaba encendida en diversos y variados focos de protestas que se tradujeron en trancas de calles, avenidas, tomas de plazas y autopistas.

¿Guarimbas planificadas o descontento de una población que pide el cumplimiento de promesas?

Estudiantes, transportistas y conductores, diversas protestas, gran descontento (fotos El Nacional y 2001)

Aun cuando el término “guarimba” no aparece en ningún diccionario (Real Academia, Venezolanismos, o en los blogs dedicados al tema) comenzó a usarse en 2004 cuando se desataron focos de violencia en diversos puntos del país. La única referencia conseguida con respecto a la palabra es de Haiman El Troudi, el flamante Ministro de Planificación, que en un curso gratuito en internet narra la Historia de la Revolución Bolivariana y en el capítulo dedicado a “Guarimbas, paramilitarismo y proceso de reparos” le atribuye la palabra a Robert Alonso y sostiene que “a finales de febrero (2004) e inicios de marzo se activa la ‘GUARIMBA’ o ‘territorio’ de acuerdo a uno de nuestros dialectos indígenas. La Guarimba incorporaría elementos de guerrilla urbana a las manifestaciones opositoras”.

“El propósito de las acciones de violencia callejera era crear condiciones caóticas y de desestabilización política en el país, la cual sería alimentada por la acción magnificadora de los medios de comunicación privados”, dice El Troudi.

Desde entonces la palabra guarimba se convirtió en sinónimo de crítica, protesta, reparo, reprobación, pero para el gobierno. Se transformó en adjetivo, sustantivo y verbo. Todo el que no porte una franela o una gorra roja que diga algo en que no favorezca a la revolución, es guarimbero, si hay una toma, es una guarimba, y si están en una marcha, están guarimbeando.

 Pero hoy en día el término se usa para enmascarar lo que calificó César Miguel Rondón en su programa radial de la mañana, mientras leía los titulares de los periódicos, como un “caos nacional”. Un paneo por los titulares de El Nacional , El Universal y Últimas Noticias , entre el miércoles 28 -el día del anuncio de Vea- y el viernes 30 de mayo refleja el desbarajuste en el que se encuentra el país: Los carniceros cerraron sus negocios y trancaron la vía en La Vega protestando por el acoso del Indecu y los bajos precios del producto que les impiden ganancia; 1.200 médicos y el Sindicato de Salud, ambos de Aragua, se declararon en paro indefinido exigiendo contratación colectiva, mientras que en Caracas los galenos desconocieron al Colegio y crearon una asociación; en la Maternidad Concepción Palacios los médicos pidieron a las parturientas que no vayan allá porque hay un colapso funcional y en el Hospital Psiquiátrico El Peñón anunciaron también paralización de actividades.

Foto: Los carniceros iniciaron la semana de trancas, foto El Nacional 

El zaperoco no termina ahí: en Valencia un grupo de adultos mayores tomó la Plaza Santa Rosa para exigir ser incluidos en el sistema de protección del Seguro Social; en La Boyera, trás el asesinato de un transportista,  el resto de los conductores y familiares de la víctima trancaron las vías por cuatro horas y al día siguiente chóferes de 50 líneas de transporte público cerraron las avenidas Libertador y Solano de la capital reclamando a Fontur la entrega de las unidades nuevas prometidas desde 2006; vecinos de la Carretera Vieja bloquearon la autopista Caracas-La Guaira por tres horas en protesta porque los entes oficiales no les responden qué hicieron con los 50 millardos de bolívares aprobados para obras de la comunidad.

Al final de la semana, los temidos estudiantes fueron los más tranquilitos. Porque si guarimba es protesta, desilusión, impotencia, desaliento o hartazgo, Venezuela está enguarimbada.Todo depende con el cristal que se mire.