Hace dos años, cuando regresábamos a tierra firme en el Parque Nacional Mochima tras pasar el día en una de sus hermosas islas, sobrevino una tormenta eléctrica que impedía ver la diferencia entre el mar y el cielo. Todo era completamente gris. Mientras el lanchero trataba de mantener el bote a flote inundado ya por la cantidad de agua que caía, veíamos cómo brillaban rayos a diestra y siniestra, precedidos por ese estruendoso sonido que estremecía nuestros cuerpos empapados.
Yo estaba aterrorizada pensando que un rayo nos calcinaría allí mismo, pero en el resto de la tripulación nadie parecía preocuparse más que por evitar el golpe de la lluvia sobre los rostros.
Foto tomada de Ojo Digital (autor Mauro)
Ayer, cuando vi la noticia de la muerte del pelotero venezolano Geremi González, atravesado por un rayo mientras paseaba en una moto de agua a mar abierto en el Zulia y en medio de una tormenta, no hice más que recordar aquel día en Mochima, cuando nos bajamos del peñero muertos de la risa por el aspecto de náufragos que presentábamos.
Nadie dijo algo respecto al peligro que corríamos, ni siquiera el lanchero hombre de mar acostumbrado a que las tormentas se respetan. ¿Imprudencia o ignorancia?
Ahora, a propósito de la muerte de González, me entero por una nota periodística, muy a lugar, de Carolina Ledezma en El Nacional que no existe una fórmula exacta para determinar dónde y cuándo caerán los rayos. “Sólo se conoce que los rayos suelen buscar, una vez que se produce el intercambio de electricidad entre la nube y el suelo, una ‘zona puntiaguda o filosa’ para que se efectúe la descarga eléctrica, las cuales suelen tener una alta concentración de carga”. Es decir, un bote en el mar, un árbol en la sabana, un hombre solitario en un descampado. Porque además, dicen los expertos, los cuerpos de agua, pararrayos, árboles y seres humanos son unos de los mejores conductores de electricidad que existen y, en muchos casos, los rayos los buscan para aliviar la carga que traen consigo hacia la Tierra.
La nota completa en El Nacional.
Martes 27 de Mayo de 2008
Zulia registra el mayor número de muertes por impacto de rayos
La muerte del beisbolista Géremi González fue repentina y sorprendente, pues lo alcanzó un rayo mientras paseaba en una moto de agua en una playa del estado Zulia. Pocos saben que esa entidad es una de las que presenta mayor actividad eléctrica de todo el país, por lo que los números de accidentes y fallecimientos por descargas son unos de los más altos en el territorio nacional.
El año pasado se registraron por lo menos 10 muertes por impactos de rayos en ese estado, de los 15 fallecimientos contados en Venezuela, según las cifras de Protección Civil .
"En 2007, fueron 10 muertes.
Y para esta fecha hemos registrado 5, con la de González. La mayoría de ellas ocurrió a mar abierto cuando el único campo de descarga disponible para el rayo era el bote con las personas que estaban montadas", indicó Hernán Bracho, director de Protección Civil-Zulia.
La frecuencia de este fenómeno está asociada con la alta actividad eléctrica que se evidencia en el estado, donde se registran cerca de 160 días de tormentas eléctricas anuales fenómeno sin igual en el país lo que lo convierte en una de las zonas más activas del mundo, al igual que Mato Grosso (Brasil), El Bagre (Colombia) y Tororo (Uganda), de acuerdo con Eric Quiroga, ambientalista y promotor del Relámpago del Catatumbo como patrimonio natural.
"Eventualmente todas esas tormentas buscan descargar en el suelo. Zulia es un estado altamente poblado y siempre se verán víctimas", agregó.
Tras la gente. ¿Pero cómo un rayo logra alcanzar a una persona? No existe una fórmula exacta para determinar dónde y cuándo caerán. Sólo se conoce que los rayos suelen buscar, una vez que se produce el intercambio de electricidad entre la nube y el suelo, una "zona puntiaguda o filosa" para que se efectúe la descarga eléctrica, las cuales suelen tener una alta concentración de carga.
"Estas zonas filosas son aquellas que sobresalen en un espacio plano y funcionan de la mejor manera para que las cargas que trae el rayo desborden la tierra. Por ejemplo, un árbol en medio de una sabana sería esa zona puntiaguda", explicó Reimer Romero, profesor del Departamento de Física de la Universidad de Carabobo .
Los cuerpos de agua, pararrayos, árboles y seres humanos son unos de los mejores conductores de electricidad que existen y, en muchos casos, los rayos los buscan para aliviar la carga que traen consigo hacia la Tierra. "Los árboles se pueden quemar por completo y las personas sufrir graves quemaduras o incluso morir", indicó.
Una descarga mortal.
La intensidad de la descarga de corriente continua que puede pasar por el cuerpo de una persona cuando un rayo la alcanza puede ir de los 5.000 a los 340.000 amperios. A medida que la cifra se incrementa, la rapidez con la que pasa la electricidad por el cuerpo es mayor y, a su vez, más mortal.
La Agencia Federal de Manejo de Emergencias de Estados Unidos calcula que sólo se salva 10% de las personas afectadas. Los efectos físicos suelen ser quemaduras en la piel, rotura del tímpano, paro cardiaco y lesiones cerebrales, entre otros. De acuerdo con José Pereira, maestro mayor del Servicio de Meteorología de la Aviación , es necesario que las personas, si se encuentran en medio de una tormenta eléctrica, se refugien en zonas bajas no propensas a inundarse, se alejen de objetos metálicos, de terrenos abiertos, se salgan de piscinas o ríos y, además, nunca se refugien debajo de un árbol.
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El fenomeno del rayo, es una descarga electrica producto de la carga acumulada en la nube al encontrar un punto de descarga en tierra se produce el arco electrico, para proteccion se usan las puntas como pararrayos que no son mas que generadoras del punto de encuentro en tierra. En la actualidad se estan usando otras tecnologias para la real proteccion del rayo, desionizar el aire y descargar amigablemente la nube, los pararrayos PDCE, de esta manera no se genera el arco electrico y se evitan todos los inconvenientes directos e indirectos de la accion del rayo.