Por María Teresa Arbeláez
Definitivamente este gobierno tiene una suerte noticiosa. O crea la suerte noticiosa. Todos los días hay un escándalo, una denuncia, un tubazo, que tapa los escándalos, denuncias y tubazos del día anterior. Y en esto cuenta con el apoyo irrestricto de la oposición que como masa amorfa pone en el tapete una nueva situación sin que se hayan dado respuestas a los escándalos y denuncias que plenan los medios de comunicación, impresos, audiovisuales y cibernéticos. La muerte de Marulanda, el mítico guerrillero que le pasó a un costado a la civilización, y el anunciado cobro de tarifas por parte del canal de todos los venezolanos a las plantas privadas, son las nuevas excusas para que el gobierno, encarnado en el presidente Hugo Chávez, soslaye las respuestas que debe dar en dos casos internacionales: el de la maleta con los 800 mil dólares y su presunta relación con la guerrilla colombiana guardada para la posteridad en unos discos duros.
Ya lo decíamos la semana pasada en el artículo titulado Un par de estrategias sortean escándalos , en el que explicábamos como el gobierno, haciéndose el pendejo y armando zaperocos preventivos, evitaba que revelar sus secretos en torno a estos dos sonados casos. Pero la prensa se encarga de recordarlo. Y así, Pedro León Zapata , la memoria de los hechos que se quieren dejar impunemente de lado, en dos días seguidos de esta semana, ha dedicado su caricatura de El Nacional a inmortalizar los dos objetos que tienen al país sin respuestas: la maleta y las computadoras.
Otras publicaciones que te pueden interesar

