La botánica auxilia a la criminología

infografia-plantas-y-crimenesYa lo sabíamos porque Gil Grisson se encargó en muchas oportunidades de mostrarlo desde allá en su tierra natal, Las Vegas. Aun cuando este científico se especializa en insectos, de alguna manera en muchos capítulos de la serie CSI se encargaba de recoger semillas o de ver alguna hojita, para luego encontrar con ella una pista que le ayudara a resolver el crimen.

No es fantasía televisiva. Lo que explica un investigador venezolano que trabaja en el Ivic y que participó en la Biojornadas que se celebraron la semana pasada en la Universidad Simón Bolívar. Jafet Nassar habla de la Biología Forense en un artículo publicado en El Nacional el cual puede leer a continuación. Especialidad que muy bien podría aplicarse en Venezuela pero para la que falta, dice el investigador, inversión, entre otras cosas.

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Lunes 06 de Julio de 2009

Las plantas pueden ayudar a resolver crímenes

En el país no hay registros del uso de la botánica forense para clarificar casos.

Sólo se ha utilizado como insumo para investigar el tráfico de drogas

JAVIER GRATEROL GARCÍA
jgraterol@el-nacional.com

El cadáver de la mujer permanecía inmóvil bajo un árbol.
Aunque los testigos lograron identificar al sospechoso, los forenses necesitaban un elemento que lo vinculara a la escena del crimen. La mejor evidencia: un fruto encontrado en el vehículo del agresor. Luego de algunos análisis, expertos de la Universidad de Arizona comprobaron que el ADN de la semilla coincidía con el de la planta ubicada justo en el lugar donde estaba la víctima.

Con eso, determinaron la culpabilidad del sospechoso.

El caso que ocurrió en 1992 fue el primero en que el ADN de una planta sirvió para descubrir a un asesino, recordó el biólogo e investigador asociado del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, Jafet Nassar.

Pero el polen, el tallo, las raíces, las hojas, las flores y las esporas de algunas especies vegetales también se pueden convertir en el punto de partida de la botánica forense, una ciencia que aún no se ha tomado como referencia en el país.

“La evidencia vegetal está en todas partes y hay que usarla porque ayuda a resolver crímenes. A veces contribuye a definir lo que otras disciplinas de la investigación policial no logran hacer, como la ubicación del evento en el espacio y en el tiempo”, explicó.

Aunque varios países, como Nueva Zelanda, Malasia, Australia, Estados Unidos y, más recientemente, Costa Rica, han validado el uso de la evidencia botánica en la corte; en Venezuela no existen registros de que se haya utilizado esta disciplina para descubrir asesinos o investigar escenas de crímenes.

“En el país, las personas dedicadas a la investigación criminal son los técnicos orientados a la evidencia orgánica, que tiene que ver con el análisis de la sangre, las uñas y el cabello del asesino o de la víctima”, señaló el criminólogo Javier Gorriño.

Asegura que sólo se ha empleado el estudio biológico para precisar la procedencia de ciertas drogas, a través del análisis de las hojas. Sin embargo, admite que tampoco es una práctica común.

A su juicio, la falta de recursos económicos es la principal limitante para incorporar a los botánicos a los equipos forenses. Y Nassar asegura que en Venezuela sólo hace falta organización y preparación de los científicos en el tema legal para aprovechar la herramienta de la Biología en el área criminal.

“Es necesario, además, conectar los cuerpos policiales con los recursos humanos que tenemos disponibles en el área científica. Se está desperdiciando la oportunidad.

Se necesita invertir en ese grupo de expertos. Realmente no hace falta construir centros de botánica forense ni siquiera laboratorios, porque ya los tenemos en el país”, expresó.

Considera que los funcionarios policiales, jueces y directores de cuerpos de investigación venezolanos deberían entrenarse para conocer las herramientas que los estudios sobre vegetación pueden ofrecer para ayudar a clarificar casos de homicidios, secuestros y robos.

Ciencia forense. Mediante análisis en laboratorios especializados para genética molecular, toxicología e isótopos estables ­composición de los elementos químicos de una planta-, la evidencia botánica puede describir en qué circunstancias ocurrió un homicidio, cuánto tiempo lleva un cadáver enterrado o si el cuerpo fue trasladado y abandonado en un lugar distinto al sitio del delito.

El procedimiento comienza por identificar y recolectar las muestras vegetales que se observen en el lugar del crimen.

Las plantas bajo un cadáver, por ejemplo, pueden indicar el tiempo que lleva el cuerpo allí.

“Se necesitan determinados períodos de tiempo para que las hierbas pierdan toda la clorofila, mueran y haya rebrotes”, refirió Nassar, que también es profesor de Criminología en la Universidad de Carabobo. El polen es uno de los elementos más utilizados en la botánica forense, pues puede ser recuperado de prácticamente cualquier objeto que se encuentre cerca del lugar donde haya sido descubierto el cadáver.

“Cada tipo de polen y espora tiene características específicas, lo que permite establecer la familia, el género y hasta la especie de planta de la cual proviene”, dijo. Con eso se pueden determinar los lugares en los que estuvo la persona -cada ambiente tiene una combinación distinta de polen- y el momento en que pasó por esos lugares porque en cada época del año la polinización es diferente. Con las flores, frutos y semillas se pueden efectuar estudios para identificar las especies, y descifrar cualquier delito.

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