0610raymaEl Universal
29-06-09

Estimado comandante-presidente-revolucionario-soldado-maoísta-fidelista-peronista-marxista-gramsciano-brizna de paja en el viento:

Dado que, en un acto digno de causarle (otra) varicocele, el Concejo de Libertador ha decidido entregarle el Premio Municipal de Periodismo Alternativo -por su “manera de transmitir, de forma sencilla, el mensaje de la revolución”-, este servidor quiere desarrollar unas no tan breves reflexiones sobre su labor como comunicador y, sobre todo, con el término “alternativo”, muy en boga en estos tiempos.

Cuando este tema (el periodismo alternativo) comenzó a manejarse, “alternativo” significaba, principalmente, algo hecho por principiantes, gente sin conocimiento en la comunicación, con recursos y coberturas limitadas.

Es un exceso del Concejo de Libertador, sin duda, denominar “alternativa” a la labor periodística de un hombre que posee un satélite, siete televisoras, más de 40 radios, cinco periódicos, y que, en cuanto se le antoja, porque considera que lo que tiene que decir es importante (cuando se le viene a la mente un “miren qué arr… soy”, cosa que ocurre con mucha frecuencia) se apodera de todo el espectro radioeléctrico del país. Claro está, esta cantidad de recursos no garantiza la pericia de quienes los manejan, y a veces, la sensación “alternativa”, hace que sus transmisiones parezcan Locademia de Televisión IV: particularmente, en pases fallidos a otros estados, ángulos desenfocados de cámara, e imágenes de ministros y otros altos funcionarios sacándose los mocos, rascándose el cerebro, mientras usted fija la línea del PSUV, la Nación o la Historia.

Pero yéndonos a la Real Academia de la Lengua Española, y enlazando con lo anterior, “alternativo” significa también: “En actividades de cualquier género, especialmente culturales, que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados”, o sea, algo que no forma parte de las corrientes principales de comunicación.

Comandante, hablando con sinceridad, usted es puro mainstream, al punto de que puede tener hasta dos ¡Aló, Presidente! en una semana, uno “teórico” y el otro, suponemos, “práctico”, aunque la diferencia entre los dos es bastante difusa, pero, al fin y al cabo, es difícil que algo sea más “oficial” que el cargo de Presidente de la República, sobre todo si es usted el que lo ejerce. No pasa un día sin que usted sea el tema central del país, de Latinoamérica y cuidado si del universo, y así es imposible ser alternativo, a menos que la “alternativa” sea una vida normal, algo que usted no parece estar dispuesto a concedernos, toda vez que cuando el país se deschaviza un poco, usted lo sacude con una andanada de cadenas.

Entonces, durante horas y días, todos estamos a la merced de su mensaje, algo que ni el periodista más ególatra soñaría, porque para obligar a todo el mundo a escucharlo a uno, uno tiene que tener impulsos más imperativos que los de un fablistán, digamos que se parecen a los de un militar.

Para la mayoría de nosotros, la competencia es el placer de la profesión, y no creo que ese sea su caso; lo suyo es la hegemonía comunicacional. Otra cosa a la que jamás le rehúye un periodista de raza es a un buen debate y lo de usted, en cambio, son los monólogos, y si no, que lo diga Vargas Llosa.

Finalmente, hay una tercera acepción de alternativo, y es la que está establecida en nuestra Constitución, aunque sea letra muerta: “El Gobierno de Venezuela será para siempre libre, democrático, responsable y alternativo”. Tanto es su deseo de no ser “alternativo” que anda por ahí un grupo de sus seguidores hablando del “Periodismo Necesario” (necesario para que usted pueda perpetuarse en el poder). Jesse Chacón dijo que sin medios independientes, “su popularidad fuera de 90%”.

No creo que valga la pena, en este espacio, recordar la monumental pataleta que sufrió usted entre diciembre de 2007 y febrero de 2009, hasta lograr que “alternativo” no fuera un concepto válido en la Carta Magna.

Nos lo recuerda cotidianamente: usted, humildemente, es imprescindible para Venezuela, por lo tanto, no tiene reemplazo. Pero por debajo, hay otro montón de gente que no sabe de alternativas: Diosdado Cabello, que va acumulando cargos a la par que sospechas; o Jacqueline Faría, responsable de la primera falla generalizada que se recuerde de Cantv en dos décadas, además de encargada del PSUV en Zulia, “jefa del Distrito Capital”, cargo que no se sabe todavía muy bien de qué va, salvo ser sombra de la Alcaldía de Libertador; y -quizás- hasta Miss Venezuela “alternativa”, dada la cara de sorpresa con alegría y lagrimitas que pone cada vez que sale en TV con usted.

En lo que sí puedo concordar con el Concejo de Libertador es en que usted es el “Gran Comunicador” del proceso, entre otras cosas, porque es como los eucaliptos: debajo suyo no crece ni una matica. El “hiperlíder”, para desazón de los intelectuales de la revolución, que se olvidaron de Stalin y que serán enterrados en urna blanca, por bolsas. Capturó todo el poder del Estado para crear un gigantesco aparato de propaganda a su servicio personal, y hay algunos que aún se asombran que medio país le crea gracias a tanto abuso. Pero jamás será un periodista. Y menos, “alternativo”, por más premios que le concedan sus bañaperros.

potero@eluniversal.com