El Príncipe de Asturias ahora vive en las Mayas

 No hay que bloquear tanto, ni andar manguareando demasiado en la red para encontrar historias hermosas en medio de las miserias cotidianas. Basta con entrar, por ejemplo, al Radar de los Barrios , un  espacio donde Jesús Torrealba plasma cada día la vida de esos rincones impenetrables para muchos. La historia de hoy es preciosa: la de Nenny y Mariam quienes gracias a José Antonio Abreu y al Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, pueden decir que el Príncipe de Asturias ahora vive en la Mayas. No se pierdan, a continuación, el relato.

Foto tomada de Radar de los Barrios 

El Valle esta al sur de Caracas, Coche esta al sur de El Valle, y el Barrio Las Mayas esta al sur de Coche, más allá de La Rinconada, más acá de Turmerito, justo en la vía hacia la estación compactadora de basura que recibe los desechos sólidos de toda Caracas.

Allí, en medio de la precariedad y la violencia, viven Lenny y Marian. Marian tiene trece años, Lenny ya cumplió quince y ambas tienen ya cinco como integrantes del Sistema Nacional del Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. Lenny es una excelente ejecutante de contrabajo, mientras su hermanita Marian es segundo violin de la orquesta.

Maribel Piñango es la orgullosa madre de Lenny y Marian. Cuenta Maribel que un día sus hijas llegaron de la escuela con una noticia: "Mami, nos inscribimos en algo bellísimo, pero no te preocupes, es gratis, y podemos seguir en las clases…". Maribel no podía suponer que “ese tipo” de música les gustaría más de dos o tres meses… “Eran muy nenas, y nunca habían escuchado música clásica mas allá de los ejercicios de estimulación que les hacía durante mi embarazo, cuando les ponía la Novena Sinfonía de Beethoven”. Sin embargo, pasaban los días y la emoción y el compromiso de las niñas con la música era cada vez mayores. “Cuando regresan de un ensayo o un concierto las historias que cuentan las niñas están cargadas de emoción infinita”.

No ha sido fácil: “No se cancelan mensualidades por participar en la orquesta, y gracias a Dios no hay que comprar los instrumentos, pero incluso adquirir los accesorios es difícil para mi. Aún recuerdo la primera vez que me dijeron que debía comprar un arco para el contrabajo. ¡Casi lloro! Pero reuní el dinero y lo pude comprar. En el año 2004 me costó 380 mil bolívares. Cambiar las cerdas que se desgastan, renovar las cuerdas del violín o del bajo cuando se rompen, y así, son miles los detalles, pero vale el esfuerzo”.La madre orgullosa nos pinta la imagen surrealista de las niñas ensayando en el barrio: “Los vecinos me dicen: ‘Maribeeeeeeeeeeel… por donde quiera sale música de tu casa: Marian en la platabanda ensayando con el violín y Lenny dejando escapar por la ventana de su cuarto acordes con el contrabajo’. Verlas sobre el fondo de las casas del barrio, con el temor de que si los chicos malos les da por pelearse entre ellos podrían disparar y me toca correr a buscar a la niña para que se proteja dentro de casa, cuando a ella le gusta tanto ensayar allá arriba, es como luchar con esas notas contra una realidad que nos ahoga y nos inunda… La Orquesta Sinfónica es como un escape a un mundo mágico donde la violencia no existirá jamás”.

Maribel no olvida a los que llama "héroes anónimos" del Sistema Nacional de Orquesta Infantiles y Juveniles de Venezuela: "Y aquí estoy ahora.. disfrutando de ese premio como si fuera que yo misma lo voy a buscar a España! Si! Ese premio del Maestro Abreu es de mis nenas también, y es mío al tenerlas a ellas allí, y lo disfruto con total y absoluto orgullo venezolano. Pero además, con el orgullo de una madre humilde de un barrio muy violento de mi Caracas hermosa, una madre que se inunda de satisfacción por el fruto de un trabajo de hormiguita de miles de personas cuyos nombres no se leerán en la prensa, como merecidamente se lee el nombre del Maestro Abreu, y el de Dudamel: Gente como la Sra. Emma, que tanto cuida a mis niñas y está pendiente de tanto detalle; El Sr. Pedro, uno de los atrileros que no deja que nada quede mal colocado antes de cada concierto: El nombre de Carlos, miembro del equipo de seguridad, que hasta que el ultimo niño no se ha ido sano y salvo a casa no descansa, o como el de Maria Eugenia, coordinadora del núcleo… Pedrito, director junto con Alejandro, o el nombre del Prof.Eugenio Carreño, director del Núcleo La Rinconada… Son muchísimos nombres, son miles de personas más allá de los más de 500 niños que hay en cada núcleo, niños que van desde los 3 hasta los 20 años. Y sus padres, sus abuelos, esa familia inmensa y orgullosa de ellos…somos muchos los dueños de ese premio…".

El galardón Príncipe de Asturias premia la visión de un soñador y la eficacia de un gerente, encarnados ambos en el perfil único del Maestro José Antonio Abreu. Y también rinde honor al genio y la tenacidad de los niños y jóvenes de los barrios populares de nuestro país, y al valor de sus familias, protagonistas todos de ese milagro que es el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, obra, legado y orgullo de lo mejor de la democracia venezolana.

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