katty-vivasKathy Vivas no estudia la vida en Venus como seguramente lo hace Ciro Peraloca,  pero si el canibalismo galáctico, una teoría según la cual la Vía Láctea se formó de haber atrapado muchas galaxias más pequeñas, haberlas destruido y absorbido algunos de sus cuerpos celestes. Sus investigaciones no resuelven mañana un problema social, pero ayudan al hombre a comprender el mundo en que vive y es por ello que la investigadora del Centro de Investigaciones de Astronomía, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología,  se constituyó en una de las cuatro venezolanas que el 4 de junio recibirá el premio Lorenzo Mendoza Fleury que otorga la Fundación Empresas Polar, el galardón científico más reconocido del país. La entrevista es de Javier Graterol García para El Nacional y la puede leer a continuación.

Foto: El Nacional (Cortesía de el Cida).

EL NACIONAL – Lunes 18 de Mayo de 2009

“La astronomía es una ciencia apasionante”

La experta estudia la formación de la Vía Láctea a través de las estrellas más antiguas del cielo

JAVIER GRATEROL GARCÍA
jgraterol@el-nacional.com

Pocos ven el cielo como Anna Katherina Vivas. Ella lo hace con rigurosidad, puede saber la edad de las estrellas y los nombres de galaxias que muchos ni siquiera pueden pronunciar.

Siempre supo que quería ser astrónoma y, aunque de niña nunca tuvo un telescopio, los libros que hojeaba la maravillaron. Ahora, como astrofísica, Kathy Vivas ­así se le conoce­ fue galardonada con el Premio Lorenzo Mendoza Fleury de la Fundación Polar.

“La astronomía es una ciencia apasionante. Es una carrera que se hace por la curiosidad de entender nuestro sitio en el universo; uno no lo hace por dinero sino por pasión, para saber más”, dijo.

Ni siquiera el frío merideño la detuvo. Su estado natal, en los Andes, más bien le dio la oportunidad de explorar el cielo desde los lugares más altos, junto con un grupo de aficionados. “Nos íbamos al páramo y pasábamos la noche completamente a la intemperie, muertos de frío, pero nos dábamos el gusto de la vida al ver cualquier objeto celeste que se nos atravesara: nebulosas, estrellas o cúmulos”, recordó.

Desde el Centro de Investigaciones de Astronomía, en Mérida, trata de ubicar las estrellas más antiguas del universo. “Son una especie de registro fósil de las primeras etapas de formación de las galaxias, y eso es lo que yo trato de descubrir”.

Se ha dedicado a escudriñar la Vía Láctea para saber cómo más de 100 millardos de estrellas terminaron por formar la galaxia que alberga al Sistema Solar. Ha encontrado más de 700 estrellas del tipo RR Lyrae, una clase de cuerpo celeste muy antiguo, poco común, que tiene la particularidad de cambiar de brillo en pocas horas. A ellas, según Vivas, se les puede calcular más fácilmente la distancia a la que se encuentran de la Tierra. Con su estudio, ha construido mapas tridimensionales de zonas específicas del cielo.

“Lo que yo he visto es que las RR Lyrae están distribuidas en grupos, y la mejor interpretación que tenemos de esos grupos es que son restos de galaxias pequeñitas que han sido destruidas por la Vía Láctea”, explicó.

Eso le sirve para apoyar la teoría que llama Canibalismo Galáctico, según la cual la Vía Láctea se formó de haber atrapado muchas galaxias más pequeñas, haberlas destruido y absorbido algunos de sus cuerpos celestes.

“Si entendemos nuestra galaxia, tenemos indicios de cómo se formaron las otras, millones, que están en el universo, y podemos responder una de las preguntas fundamentales de la Astronomía”.

Ahora, se propone hacer un censo: “Eso nos dirá cuántas galaxias han sido engullidas por la Vía Láctea. Pero para hacerlo lo más completo posible, hay que observar cada vez más cielo, hay que observar todo el disponible, y es un reto bastante grande”.

Noticia inesperada. El celular de Vivas sonó en medio de una reunión de la sociedad de padres y representantes del colegio de sus hijas. La persona al otro lado de la bocina se identificó como Leonor Giménez de Mendoza, presidenta de la Fundación Polar, y le anunció que había ganado el Premio.

Quedó tan sorprendida que no pudo volver a entrar en la reunión y condujo hasta su casa “para pasar el susto”.

“No esperaba ganar. Había escuchado que me habían nominado pero me pareció una cosa imposible. Todavía no estoy segura de que me lo merezca porque mis antecesores son unos científicos de muy alta calidad, y yo creo que todavía no estoy allí; trabajo con mucho empeño para lograrlo, pero todavía me falta”, dijo.

Vocación temprana

Kathy Vivas es la científica más joven ­con 37 años de edad­ del grupo de ganadores de la Fundación Polar, en 2009. Se graduó cum laude en Física, en la Universidad de los Andes, en 1995.

Luego viajó a Estados Unidos para continuar sus estudios en Astronomía, en la Universidad de Yale, donde se graduó en 2002. Ha publicado más de 20 trabajos científicos con casi 500 citas en el Astrophysics Data System, una biblioteca virtual auspiciada por la NASA. Ha observado el universo desde telescopios en Estados Unidos, Chile y Venezuela, en el Observatorio de Llano del Hato, en Mérida. Actualmente, es investigadora del Centro de Investigaciones de Astronomía.