
Dos artistas plásticos, dos puntos de vista sobre un mismo tema: la política cultural venezolana pintada de rojo. Jacobo Borges y Edgar Sánchez hablan el mismo día en medios diferentes, pues a uno lo entrevistan en El Nacional y al otro en El Universal. La de Borges se centra en el desaguisado cometido por el gobierno con el Ateneo de Caracas y la de Sánchez en la discriminación política que experimentan especialmente los museos con aquellos artistas que no comparten la ideología chavista. Ambos textos son imperdibles porque narran la historia que estamos viviendo y que es necesario recordar desde ya y por ello se las coloco a continuación.
EL NACIONAL – Lunes 11 de Mayo de 2009 Escenas/3
JACOBO BORGES Para el artista, ningún proceso de cambio puede desconocer el pasado
«Las obras que expresan una nación viven a través de los siglos»
El creador visual afirma que la cultura es un patrimonio de todos los seres humanos y que, independientemente de las ideologías, hay instituciones que jamás podrán ser borradas del imaginario colectivo
JUAN ANTONIO GONZÁLEZ
jgonzalez@el-nacional.com
Una angustia muy distinta a aquella que lo lleva a pintar frente a un caballete o a la pantalla de su computadora invade por estos días a Jacobo Borges. Tampoco figura en su agenda la inminente inauguración de una exposición, pero lo ocurrido en días pasados con la sede del Ateneo de Caracas lo ha obligado a movilizarse. Externa e internamente.
En primer lugar, desde que a la institución cultural de Los Caobos se le venció el contrato de comodato del edificio que le sirvió de sede desde 1983, éste ha sido para el artista un permanente tema de conversación y discusión. Pero en su fuero interno, Borges busca entender las implicaciones de una decisión oficial que trasciende lo meramente noticioso.
Para él, lo ocurrido con el Ateneo pasa por su historia personal y por la historia del país.
Se siente parte de una generación de creadores que comenzó su tránsito artístico desde el mismo punto de partida: esa casa de las artes fundada hace 78 años.
“La historia del Ateneo es la misma de la cultura venezolana, llena de adversidades. Pero es, también, la historia del coraje para construir un país; la historia de la creación de una conciencia femenina y de su papel en el destino de Venezuela. El hecho de que un grupo de mujeres, en plena dictadura de Juan Vicente Gómez, se reuniera en una casa para compartir su pasión por el arte, la música y la literatura, era un riesgo tremendo que se hizo aún mayor cuando esas mismas mujeres decidieron, en 1931, compartir lo que hacían con el público”, dice el artista.
Los regímenes autoritarios nunca se han llevado bien con la cultura. Durante la dictadura de Pérez Jiménez, Aquiles Nazoa y yo íbamos a una de las pocas librerías que había en Caracas. Siempre teníamos que estar alertas con la policía. Había una censura brutal y todo libro de ideas progresistas era considerado subversivo. El librero le entregaba a Aquiles varios libros sin importancia y entre ellos metía el que a él le interesaba. En más de una ocasión se llevaron presos a Aquiles y a aquel librero. Varias veces cerraron la librería.
En primera persona. “Imagino el momento en que María Luisa Escobar, la primera presidenta que tuvo el Ateneo, hizo el primer acto público de esa institución en el centro de Caracas con un concierto del Cuarteto Ríos, dirigido por Ríos Reyna. Debió ser muy parecido a lo que luego hicimos José Ignacio Cabrujas, Oswaldo Trejo, Darío Lancini, yo y otros jóvenes más cuando empezamos a reunirnos en la plaza Pérez Bonalde, en 1950, para hablar, intercambiar ideas, prestarnos libros y comentarlos. De allí íbamos a oír los conciertos en el Teatro Municipal, a ver los montajes en el Fermín Toro o, justamente, al Ateneo de Caracas.
Cabrujas llamaba a aquello el `ágora de la plaza Pérez Bonalde’, de la que, por cierto, una vez se llevaron preso a Lancini”, recuerda Borges.
Eran una élite intelectual. Nunca he entendido el término “elitesco” aplicado a la cultura. La cultura es simplemente un patrimonio de todos los seres humanos. Nosotros éramos pueblo, y cuando digo nosotros me refiero a Nazoa, a Cabrujas, a mí mismo. Cuando Aquiles tenía 15 años de edad vivía en el cerro del Guarataro, detrás de El Silencio, y ya tenía las obras completas de Shakespeare en inglés, que le regalaron unos turistas y que releyó toda su vida.
¿Y qué descubrió en esa época en la que el arte era visto como un peligro? Que uno de los instrumentos liberadores que teníamos para acceder a la cultura venezolana y universal, a la música, al teatro, a la literatura, a la pintura, al conocimiento, a la creación y a la construcción de un nuevo movimiento en el arte venezolano era, precisamente, el Ateneo de Caracas. Ahí nos relacionamos con comités de solidaridad con los movimientos de Nicaragua, Chile, Cuba, Santo Domingo…
¿Qué es lo que más le molesta de lo ocurrido con el Ateneo? No logro entender cómo, después de haber prestado un servicio a Venezuela durante 78 años, no podían prorrogarle el uso de las instalaciones por el año que ya había sido acordado. ¿Qué sentido tiene esta forma abrupta de cesar la concesión? La construcción de una sociedad, y más si se pretende que sea una nueva sociedad, tiene que cuidar las formas. Lenin y Stalin, a pesar de que persiguieron a intelectuales y artistas y de que incluso llegaron a ordenar el fusilamiento de algunos, respetaron la existencia del teatro, el ballet y la ópera del Bolshoi, fundados durante el reinado de Catalina la Grande. Salvaron el legado coreográfico imperial de Petipa. De hecho, durante la ascensión del bolchevismo y su ola más radical, el Bolshoi se salvó gracias a la intervención del dirigente revolucionario Anatoli Lunacharsky, que fue el comisario popular para la Instrucción Pública entre 1917 y 1929.
¿Qué cree que va a pasar con la institución? Creo que va a perdurar, como el Bolshoi. El Ateneo es un patrimonio y un orgullo de la cultura venezolana. No le pertenece a nadie en particular y no puede ser borrado de nuestro imaginario colectivo.
Las obras que expresan una nación viven a través de siglos, más allá de las interpretaciones ideológicas. Creo que su supervivencia está en manos de todos los caraqueños.
¿De qué manera? Puede ser a través de una campaña de recolección de fondos para que la institución tenga, por fin, su propio y definitivo espacio. Así se hizo con el edificio que acoge al grupo Rajatabla.
El problema de las instituciones culturales del país es que se acostumbraron a depender del papá Estado.
Una aspiración del arte venezolano es conseguir sus propios recursos. Esto no quiere decir que el Estado no atienda a la cultura, pero las instituciones deberían buscar una autonomía en este sentido. Esa autonomía es intrínseca a la propia cultura. La creación no se puede hacer sino en libertad, en cualquier sistema.
Usted hizo referencia a la Revolución Rusa y al teatro Bolshoi. ¿Tienen futuro los movimientos de transformación política que desconocen el pasado? Yo creo que no. Si un movimiento quiere renovar y producir una ruptura, no lo puede hacer sobre la base del desconocimiento de dónde venimos, empezando por todo aquello que utilizamos.
Cualquier cosa que tú uses hoy tiene que ver con el pasado. No se puede construir un país de la nada. Nada se construye de la nada. Es un proceso de ruptura y continuidad.
Cada sociedad puede cambiar, pero ese cambio se hace con cosas que esa sociedad ha heredado. Por ejemplo, cuando uno piensa en la electrónica, siente que se trata de una revolución contemporánea, pero eso tiene que ver con Platón, porque el problema de la autonomía del lenguaje ya se lo había planteado este filósofo de la antigua Grecia.
No obstante, el socialismo del siglo XXI, como lo llaman, parece determinado a romper con lo que existía. Cuando Marx se apropió del término socialismo y lo llamó socialismo científico transformó ese sistema de cambios sociales y políticos en algo agresivo, violento, basado en el odio contra lo que él llamó la dictadura de la burguesía, pero los socialistas se preguntaban cómo se puede construir al hombre nuevo con tal violencia. Y al final tuvieron razón: ¿qué pasó con la Unión Soviética? No construyó nada.
Edgar Sánchez, artista plástico y Premio Nacional de Artes Plásticas 1999
“Ya saldrán a dibujar Puente Llaguno”
“No es un secreto que existe una discriminación abierta en torno a los que no sean del proceso”
Ayer, cuando se conmemoró un año más del nacimiento del maestro Armando Reverón se celebró el Día del Artista Plástico en Venezuela. Pero Edgar Sánchez (Agua Grande, Lara, 1940) es tajante: los creadores nacionales no tienen nada que festejar actualmente, aunque siempre deben rendirle honor a su obra. Más bien, el Premio Nacional de Artes Plástica 1999, asegura que lo que hoy existe en el mundo de la cultura es una gran lamentación.
“Tenemos mucho que lamentar, sí. Tenemos que lamentar lo que todavía no sabemos de la política cultural, lo que hemos captada de ella con los hechos. No es un secreto que existe una discriminación abierta en torno a los que no sean del proceso. Eso se ha podido notar, por ejemplo, en la adjudicaciones de los premios nacionales. Incluso es muy significativa la negativa de los escritores a participar en el Premio Rómulo Gallegos. Eso mismo se ha visto en las artes plásticas, ya con una definición tipo oficialista, en la que se favorece el aspecto popular por encima del aspecto altamente cultural”, dice Sánchez.
-El Gobierno ha hecho énfasis en una política cultural museística colectiva. Le ha reducido el espacio a las muestras individuales…
-Frente a los museos lo que me hago son preguntas: ¿Qué pasó con las exposiciones de orden internacional? ¿Cuántas exposiciones han venido acá que ilustren lo que está pasando en el mundo del arte? ¿Qué ha sucedido con las adquisiciones para el enriquecimiento de nuestras colecciones de arte? ¿Dónde están las grandes exposiciones individuales de los artistas nacionales? ¿Dónde está la apertura hacia los jóvenes artistas, que tenga una significación para la cultura nacional? Las obras que siempre se habían expuestos en los museos han sido de alta calidad, ¿se cumple todavía con esa política? ¿O se dará cabida en un futuro, y ese es mi gran temor, a la exigencia que hacía una niñita de que a los revolucionarios no se les daba apertura en las galerías nacionales? Esa observación está en relación con algo escandaloso que vi en la televisión: una cantidad de jóvenes vestidos con camisas rojas diciendo “Obedecemos a mi comandante”, con las manos levantadas, como cuando Hitler.
-¿Ha ido a los museos?
-No, porque temo encontrarme con esa dura realidad.
-¿Desde cuándo no va?
-No me preguntes desde cuando. Pero no he visto nada interesante desde la última vez que fui. Yo me formé en los años sesenta, en la época de Miguel Arroyo, donde los museos eran ricos en muestras. Creo que la política estaba excluida del arte. Prevalecía la función y el interés por el arte.
-¿Pero antes también se criticaba que los museos tenían una especie de roscas con los mismos artistas?
-Esas críticas al pasado me parecen que son maneras de apoyarse en algunos elementos para pretender implantar una política que a la larga es fallida y que no ha dado ningún fruto. Ahora tengo un gran temor por la colección permanente. ¿Quiénes van a ser los artistas representativos del arte nacional? ¿O va a ser un advenedizo, un principiante o un pintor dominguero que se diga revolucionario y que exija que debe ser integrado a la colección?
-En la inauguración de la Galería de Arte Nacional se dijo que los entes privados estaban excluyendo a los artistas revolucionarios…
-Cuando veo esa pregunta, que si me la hacen a mí sería natural porque soy un simple mortal, pero que se la están haciendo es al Presidente, la traduzco como un acto delatorio, no una simple pregunta. Eso conlleva a una actitud de tipo ético que ha sido lanzada por el Gobierno, la delación a través de los insultos y de la descalificación que no podemos aceptar y que lo estamos viendo de una manera muy fría y sin darle importancia. Eso me parece peligroso. Me da la impresión de que esta amiguita que hizo ese comentario pedía que el acto se llevara a un primer nivel.
-Pero tanto las galerías como los museos son excluyentes por naturaleza.
-Creo que la función del museo tiene que ser selectiva. Un museo debe evitar exponer a alguien que no cuente ni con la calidad ni con los valores y mucho menos que no haya aportada nada a las artes plásticas venezolanas. Eso es fundamental y lo saben los artistas y los estudiantes: en nuestra carrera se debe llegar a un nivel de excelencia que nos permita llegar a abrir las puertas sin la necesidad de utilizar las fuerzas. Sin utilizar ese dedo que anda hoy por allí haciendo desastres. Las galerías son entes privados. Cada una tiene su concepción y selecciona al artista de acuerdo con el criterio del dueño.
-¿Cree que con una reducción presupuestaria de 85% los museos pueden cumplir con su función de promoción, investigación y adquisición?
-Yo en esa materia soy una total nulidad. Pero sí soy altamente pesimista. Si con las asignaciones que se les pueda dar hubiera un buen sentido en planes y objetivos a lograr, estaría feliz. Pero yo no tengo ningún optimismo. Ninguna visión optimista con lo que el futuro de nuestra cultura pueda ser. Y es lamentable. No estoy descorazonado porque tengo mi obra y siempre trabajo en ella. Pero todo avizora a que no hay un futuro esperanzador.
-El presidente Hugo Chávez dijo en la inauguración de la GAN que…
-Que iba a sacar del palacio de Miraflores un cuadro de Tito Salas en el que se encontraba Páez, porque era un tirano. Pero, en Museo del Louvre hay un gran retrato de Napoleón, y no está porque es Napoleón. ¡No! Está porque fue pintado por David, uno de los grandes pintores del siglo XIX y que hizo de ese cuadro una obra maestra.
-Además de eso, también dijo que el artista venezolano debería expresar lo que ha ocurrido en estos últimos 20 años. Frente a la obra de Michelena, Sucre en Berruecos, se preguntó por qué no estaban representados los acontecimientos de hoy… Y uno supone que se refiere a puente Llaguno o el Caracazo…
-En mi opinión él debería de asesorarse mejor. Realmente el nivel de ignorancia que se deja ver en relación con la pintura es lamentable. También cantó. Lo que me parece es que estaba haciendo un show. La pintura figurativa no es pintar Puente Llaguno. Además, se refirió a otro cuadro de Michelena, Miranda en La Carraca. Y lo que no sé si sabe es que ese Miranda fue hecho en 1865, cuando ya el prócer había muerto. Michelena nunca lo vio. Quien posó fue Eduardo Blanco, el gran escritor de Venezuela Heroica. Él pintó su contexto. El rostro que hoy conocemos de Miranda es gracias a él.
-¿Es decir que mostrar el contexto no se traduce en pintar puente Llaguno?
-No. Un artista es libre de expresar lo más inmediato, lo más trascendente. Y no lo va a hacer de la forma como lo hacían los realistas o socialistas rusos. Eso es lo que él pretende.
-¿El Presidente quiere que se haga una especie de historia ilustrada, como el muralismo mexicano con Diego Rivera?
-Si están buscando eso están perdidos. Las cosas que he visto por allí son lamentables.
-¿Querrán un de puente Llaguno?Guernica
-No lo sé. Pero puedes tener la seguridad de que saldrá alguno a la carrera a dibujar un puente Llaguno o un 11 de abril para pegarlo en la pared. Es decir, tenemos ya ejemplos demasiado palpables a través de la Asamblea Nacional, a través de las órdenes implícitas que él da y que sus adeptos salen a la carrera a cumplirlas. En el mundo del arte puedes tener la seguridad de que eso va a pasar.
-La GAN tiene su sede por fin desde hace 30 años. ¿Qué le parece? ¿La ha visitado ya?
-No la he ido a visitar. Sé que está inconclusa. Pero es aplaudible y ojalá pueda servir en el futuro para albergar la gran colección de la plástica venezolana y que sea una colección bien curada. Los que quieran ser curadores tienen que envalentonarse tener criterios muy sólidos para poder saber cuáles son los valores reales en cada una de las etapas del arte nacional. Adiós puente Llaguno, 12 o 13 de abril.
-En la exposición de apertura de la GAN hay ciertos vacíos, como por ejemplo las obras del maestro y premio nacional de Artes Plásticas Pedro León Zapata.
-Esas ausencias no son gratuitas. No se puede ignorar a Zapata ni a Otero ni a Soto. El curador de una exposición no tiene por qué estar pensando en las opiniones del Presidente. Así como le molesta el cuadro que está en el palacio de Miraflores, a lo mejor el de Zapata que iba a estar en la GAN también le molesta. Allí tengo que pensar con gran malicia.
-¿Cuál es el papel del artista plástico?
-Creo esencialmente que el artista se debe a su obra. Y crear salva. Pero la vida del artista está en afrontar la cotidianidad de una manera normal. Pero si esa cotidianidad es adversa tiene que ser elocuente y se tiene que hacer oír a través de los canales que él conoce.
El Ateneo de Caracas se debe constituir en un “foco de resistencia”…”Vencereis, pero no convencereis”.
Hay que poner todo nuestro empeño en apoyarlo para que, donde quiera que esté localizado fisicamente en el futuro, se convierta en un foco de resistencia cultural que genere “mitosis”.
Bravo por estos dos (Borges/Sanchez)…
Hace años, en el Perú de Fujimori, cuando se irrespetaba la Constitución se estableció una práctica a imitar…Todos los días las mujeres de ese país maravilloso, salian a lavar la bandera nacional en las plazas públicas de las ciudades para quitarle la “mugre” de la infamia que se estaba cometiendo día a día. Algo a imitar en Venezuela donde parece que lo que faltan es…a los hombres, a los partidos políticos, a las Coordinadoras “no natas” y las mujeres, por ahora, siempre han llevado delanteran poniendo lo que hay que poner…que parece, ellos…carecen.
Me duele Venezuela.