internet-en-venezuelapor María Teresa Arbeláez

Nueve años separan las contradicciones gubernamentales. Casi una década en la que el uso de Internet fue hasta niveles abusivos. Todas las instituciones del Estado estuvieron obligadas por un decreto presidencial del año 2000 a incentivar, desarrollar y utilizar la nueva herramienta comunicacional. Se ordenó al Ministerio de Educación, junto con el de Ciencia y Tecnología, a instalar equipos en las escuelas para permitir el desarrollo de esta tecnología y se ordenó la implementación de todos los servicios vía Web, así como el comercio electrónico.

Ilustración tomada de gestionpublicave.blogspot.com


No llenaron las escuelas de salas de computación, pero llegó un  momento que era imposible sacarse el pasaporte si no se contaba con una clave, o tener acceso a dólares si no se llenaban los requisitos virtualmente.

Pero todo esto se va al traste por una sola frase incluida en un nuevo decreto de 2009: hay que limitar el uso de Internet, porque es un gasto suntuario, como superfluo parece ser también la compra de equipos de computación.

De un plumazo oficial se quiere borrar la historia académica, pues fue en el seno de las universidades donde comenzó el uso de este moderno e indispensable medio de comunicación. Fue gracias a la investigación científica mundial en universidades que se pudo desarrollar esta herramienta que lleva la comunicación a limites inimaginables.

De un plumazo gubernamental se le corta a las instituciones de educación superior en particular, su hoy casi único medio de comunicación con el mundo ya que, por falta de dinero también, no pueden comprar revistas ni libros.

Con una sola frase se aísla a los investigadores que requieren como nunca la comunicación con sus pares y se obliga a las instituciones a mantener ese conocimiento tan recontra super endógeno que no sale de los límites territoriales para contaminarse con el conocimiento más allá de las fronteras, con los peligros que ello implica, en especial provenientes del imperio mismo.

Pero los defensores de la independencia en el acceso y la creación del concomiendo están blandiendo sus dedos para, vía correo electrónico y blogs y páginas web, Internet en fin, exigir libertad de acceso a la información. La iniciativa surgió en la Universidad de los Andes, por allá por Mérida, pero tan rápido como la mismísima Boyle, ha trascendido la cordillera andina para convertirse en el reclamo oficial de las universidades e institutos de investigación.

La página con toda la información (decretos presidenciales, pronunciamiento, notas de prensa, el apoyo de instituciones mundiales y desde luego el sitio de recolección de firmas) se llama Internet prioritaria.

Visita el sitio, apoya y promueve, la libertad así te lo pide.