Carro viejo como nuevo

ven_autos_226x1701Por MTA

En Venezuela lo insólito es parte de la vida cotidiana. Por eso es que la capacidad de asombro se acabó y cualquier cosa que suceda es normal. Como que los carros usados sean más caros que los nuevos. Claro que de los nuevos no hay ni la sombra.

Auto a la venta en Venezuela (Foto: Anahí Aradas).

La situación ha llegado a convertirse ya en noticia internacional tal y como lo refleja un reportaje publicado por BBC Mundo “Venezuela se muere por un auto” y que puede leer a continuación.

El problema tiene que ver no solo con leyes que cambian al antojo de los burócratas, la falta de dólares, las dificultades de importación, y la no producción nacional, situaciones estas que alimentan una desmedida ansia por los reales fáciles. Al punto de que los pocos carros que se pudieron entregar en 2009 y que, por poner un ejemplo -que es real porque lo consulté en tucarro.com- costó 67 millones de bolívares fuertes, en este momento lo venden en ese portal entre 115 y 150 millones de Bs. fuertes.

Esta situación está llevando a que los venezolanos, acostumbrados a tener carro nuevo con cierta frecuencia, prefieran en este momento reparar el auto que tienen para esperar a ver si se resuelven los problemas, en especial ahora que el presidente Chávez hizo acuerdos con su homólogo, Álvaro Uribe, para traer carros de Colombia, dicen que a partir del segundo semestre de 2009.

Pero también deben sortear en esta decisión otros escollos: los talleres mecánicos están colapsados, además de que los repuestos automotrices brillan por su ausencia.

Venezuela se muere por un auto

27 de abril de 2009

Anahí Aradas

Caracas

En Venezuela hay más demanda que oferta de automóviles y eso hace que en este mercado el país sea como un mundo al revés: un auto usado cuesta más que uno nuevo y su valor crece por encima de la inflación media nacional.

“Hace un año mi carro me costó 54.000 bolívares (US$25.116) y ahora está en 65.000 (US$30.232)”, explicó contento Hernando Camacho.

“Sí, pero ¿de qué me sirve que mi carro valga más si cuando quiero cambiarlo tengo que pagarlo carísimo?”, se quejó Leopoldo Montesinos, taxista de profesión.

En un concesionario local de Caracas, decenas de clientes se agolpan en la entrada para tratar de seducir al vendedor, ya que la espera por obtener un auto nuevo puede durar hasta dos años.

Estas escenas, hoy día tan comunes en Venezuela, podrían agudizarse en los próximos meses, ya que según la Cámara Automotriz de Venezuela (CAVENEZ) la producción nacional amenaza con paralizarse a finales de abril.

Mercado hambriento

La bonanza económica de los últimos años impulsó la demanda de vehículos en Venezuela alcanzando máximos históricos de ventas en 2007, pero en estos años el sector no ha podido cumplir sus metas de producción para satisfacerla.

Así que para muchos venezolanos comprar un vehículo es una forma de inversión más segura que depositar en el banco ahorros que de otro modo se comería la inflación, que cerró en 2008 en 30,9%.

“Llevamos 10 años con mucha más demanda que oferta”, afirmó Oscar González, presidente de Castellana Motors, un concesionario de Caracas.

“Ahora, los precios en el mercado secundario son más altos que el carro nuevo y a veces sucede que gente que ha comprado ese carro inmediatamente lo vende y saca una ganancia”, apuntó.

En este escenario, páginas de internet de reventa de automóviles se han convertido en el verdadero corazón del mercado automotriz venezolano y se da la paradoja de que el auto vale más tras cruzar las puertas del concesionario por el afán de aquellos que no quieren esperar.

Políticas

En 2008, el gobierno venezolano impulsó una serie de políticas dirigidas a estimular la industria nacional, limitando las importaciones y promoviendo la venta de vehículos ensamblados en Venezuela.

Pero según CAVENEZ, conflictos laborales y sobre todo retrasos en la entrega de dólares para componentes por parte de la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) están poniendo en jaque a una industria que vio caer sus ventas un 44,8% en 2008.

Desde 2003, el control de cambio en el país fija un límite de divisas que personas y empresas pueden adquirir a una tasa oficial de 2,15 bolívares por dólar, pero el gobierno de Venezuela ha venido reduciendo asignaciones a sectores no prioritarios este año.

Y aunque el presidente del CADIVI , Manuel Barroso, anunció que cancelaría la deuda dando prioridad a la importación de piezas, el sector continúa hoy denunciando los retrasos.

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