Diego tiene 18 años y descubrió la política desde hace dos cuando aun cursaba bachillerato. Desde entonces no para de abrirse paso en ese mundo tan criticado, pero tan necesitado en Venezuela. Sus opiniones son certeras con la ingenuidad de la corta edad pero la dureza de quien anda por la calle.
En su blog, Viendo por una lupa, que comenzó el 31 de diciembre pasado, se describe un simple estudiante de Derecho. “Estos últimos 6 ó 7 meses han sido una verdadera revolución en lo que es la rutina de mi vida, y ahora he decidido agregar el placer y la obligación de tener que actualizar este espacio constantemente”.
El mundo según un joven venezolano, en la frase que acompaña al nombre del blog. Y en efecto, los artículos presentan su particular visión. Como el que tituló 25 vs. 30 el pasado 9 de abril. “25 años para un dictador asesino vs 30 años para los comisarios de la PM que estaban haciendo su trabajo, ¿cuál de las dos sentencias está equivocada? ¿Exageradamente larga para los PM o exageradamente corta para Fujimori?”.
Diego es la encarnación de esos miles de chamos venezolanos que están en plena ebullición. Que crecieron en esta “revolución bonita”, pero sin creerla, y mucho menos auparla. Para ellos la revolución es la libertad. Los invito a ver la vida por una lupa.