Por María Teresa Arbeláez 

Hugo Chávez, el presidente, y Wilmer Azuaje, el diputado, se parecen físicamente, y además son igualitos. Hay teorías científicas que dicen que la gente se une o confía más en aquellas personas que se parecen a ellas. Experimentos con animales así lo han demostrado, en lo que los investigadores denominan emparejamiento assortative. Y ese es precisamente el asunto de este artículo en el que se trata de explicar qué es lo que une –o desune- a estos dos personajes de la vida política actual.

Es un pelito más buemozo que la dinastía en pleno y mucho más joven, y sin embargo Wilmer Azuaje parece el clon de Hugo Rafael Chávez. Habla con el mismo tono de voz, a veces sermoneando otras regañando, los mismos términos, iguales frases hechas, apela a los sentimientos o a la violencia en un dos por tres, y se remite con frecuencia a las amistades personales. Pero por sobre todo tiene los mismos gestos: el índice amenazante, la mirada directa a la cámara.

Por estos días el diputado ha estado protagonizando entrevistas, con el yo presente en todas las frases, en las cuales denuncia a la familia Chávez, allá en su tierra natal, por presunta compra de haciendas, predios, terrenos y, por también, presunta amenaza contra quienes así lo denuncian. “Aquí no hay revolución, eso es mentira” dijo en una intervención en la Asamblea Nacional condimentada por el regaño de la presidenta Cilia Flores. “Yo creía en el Movimiento V República en 1997, hoy estoy decepcionado”. “Yo era amigo del Presidente”. “Y ojo si me pasa algo, como a Cristo que lo crucificaron por decir la verdad….”, expresó ante las cámaras de televisión.   

A pesar de esas muy recientes diferencias, a Hugo Chávez y Wilmer Azuaje los une algo más que la zeta de sus apellidos. Son de Barinas, tierra llanera y caliente. Vienen del Movimiento V República, el trampolín que les sirvió a los dos para hacerse del liderazgo, uno nacional y el otro regional.

Los dos fueron unidos en el pasado reciente, pero hoy se distancian. La dinastía Chávez –el padre, la madre y dos hermanos-, a lo que muchos ven como la versión criolla del viejo Falcon Crest o de la moderna Dirty Money, ha separado al joven Azuaje del líder bolivariano y con ello del creador, padre y dueño de la revolución del siglo XXI.

¿Por qué se parecen tanto estos dos personajes? Es lo que los científicos denominan acoplamiento assortative, algo así como unirse a alguien parecido a uno. Hay estudios teóricos y experimentales que demuestran que la formación de parejas –sexuales, amigos, negocios o amo y perro- no es una cuestión arbitraria, sino que la gente confía más en aquellas personas que se parecen a ellas, lo que pudiera sugerir una relación genética en el asunto.

De hecho, dos investigadores de la Universidad Simón Bolívar , Christina Payne y Klaus Jaffé  pudieron demostrar en la práctica ese parecido al hacer experimentos con las fotografías de perros con sus respectivos amos, cuyos resultados sorprendentes por el parecido, fueron publicados en la revista Journal of Ethology y comentados en The Economist en febrero de 2005.

Hoy habría que preguntarle a los científicos qué pasa cuando ese acoplamiento amistoso se pierde entre la pareja. ¿Dejan de parecerse con el tiempo o Azuaje está condenado a ser el clon de Hugo Rafael por el resto de su vida?

Para leer original de Payne y Jaffé

Para leer el artículo en The Economist Love me, love my dog pulse aquí