Referendo: según Hinterlaces hoy el No gana por 3 puntos

camapana-nocamapa-por-el-siPor María Teresa Arbeláez

Fotos: mientras el NO es mensaje de masa, el Sí tiene una sola voz.
La cosa está parejita. El país dividido en dos toletes casi casi iguales. Uno puede ser hoy un pelito más grande que el otro, pero mañana puede ocurrir lo contrario. Y mañana es el 15 de febrero, día en que, nuevamente, por sopotocienta vez en una década los venezolanos acudirán a las urnas a expresar su opinión, esta oportunidad sobre una reforma a la Constitución que, para una mitad del país representa la ampliación de sus derechos políticos, y para la otra una violación a la Carta Magna.

Ninguno de los dos pedazos cede espacio. Ni para arriba, ni para abajo. Sólidos, pues.

A solo unos días, las encuestas se constituyen en los instrumentos guías a los que se aferran unos electores hartos de rumores y maledicencias. Y uno de los instrumentos más serios es el de Oscar Schemel, de la empresa Hinterlaces, que en una conferencia el miércoles en la noche dio las cifras más calientitas: si el referendo fuese este fin de semana que viene el No superaría al Sí, pero por apenas unos tres puntos (49% contra 46%).

La cifra, sin embargo, suena en el aire si no se soporta sobre toda la argumentación que brinda Schemel en sus disertaciones y que son el resultado de un estudio sobre el Referendo Constitucional 2009 realizado entre mediados de enero y  principios de febrero, mediante unas 5000 entrevistas (encuestas a hogares y encuestas telefónicas sobre una base de datos) y focus group en 21 estados del país que representan 97 por ciento de la población electora.

El contexto del estudio
Dijo Schemel que el anuncio presidencial de un nuevo referendo para reformar la constitución tomó de sorpresa a los dos sectores del país. Pero además cansados y fatigados por la confrontación a la que se sumaron en unas elecciones que habían culminado apenas unos días antes y por el exceso de activismo político en el caso del oficialismo, sector donde también se ha desarrollado un grupo autónomo que disiente del Presidente sin dejar de ser chavista y sin sentirse traidor votando en contra de él. Pero también con dos elementos adicionales que parecen un contrasentido: una mejor percepción sobre la gestión del gobierno con una caída de 28% de la autodefinición de chavista.

Para diciembre, las cifras decían que 62% de la población pensaba que la enmienda era inconstitucional y 33% la consideraba constitucional. Además 71% de los encuestados afirmaba que había que darle oportunidad a la gente nueva para que ocupara la presidencia de la república, contra 20% que pensaba que eso no era importante.

La estrategia
Esas cifras asustaron al gobierno. Por ello inmediatamente redefinió su estrategia electoral: no es reelección sino postulación y ojo se extienden a los funcionarios de elección popular. Todo ello acompañado por el mensaje del buen gobierno (basada en la percepción positiva de la gestión) y una política de crear miedo entre los partidarios bolivarianos: si gana los opositores eliminarán las misiones, entre otras cosas. Pero además hay una definición del discurso con un solo mensaje (la enmienda hasta en misa), un solo portavoz (el mismísimo Presidente da las pautas) y un discurso emocional  (léanse las 10 razones del Sí, porque él los ama). Una plan de campaña que se impone por sobre la agenda nacional con la incorporación de los empleados públicos, los beneficiarios de las misiones y el fortalecimiento del PSUV, cuyos miembros, hasta el más recóndito patrullero recibe un mensaje del máximo líder invitándolo a la marcha o agradeciéndole su asistencia. Y hasta 47 mensajes por receptor. Desde luego todo esto sazonado con una campaña con todos los recursos del Estado a la disposición.

Este viraje en la estrategia gubernamental también asalta de sorpresa a la oposición que se aferra al No es No, engolosinada con las cifras ganadoras, sin insistir en los argumentos democráticos, ni convertir la reelección indefinida como tema central. Este sector sufre la ausencia de estrategia y por lo tanto de un mensaje único, así como de un solo liderazgo que confronte a Chávez. Además exhibe un discurso técnico, insensible, sin amor, transmitido en especial por medios de comunicación que se comportan como actores políticos y un movimiento estudiantil que no tiene discurso propio.

El estudio de Hinterlaces hizo un seguimiento a las estrategias de los dos bandos. Ya para febrero hizo la última indagación. Algunas de las preguntas con sus respuestas son las siguientes:

1.    54% de los encuestados piensa que la enmienda es innesaria contra 42% que la considera necesaria.
2.    A la pregunta de si está de acuerdo o en desacuerdo con la reelección del Presidente después de 2012 para que los logros no se pierdan: 55% en desacuerdo, 40% de acuerdo.
3.    A la pregunta: ¿El Presidente debe culminar su mandato y darle paso al  nuevo liderazgo?: 60% de acuerdo y 35% desacuerdo.
4.    Desempeño de Chávez: 42 % entre excelente y bueno.
5.    ¿Está de acuerdo en que el Presidente Chávez se ocupa más de la reelección que en solucionar problemas del país?: 55% acuerdo, 41% en desacuerdo.
6.    ¿La enmienda constitucional es para reelección indefinida o para ampliar los derechos políticos de los ciudadanos?: 48% reelección, 47% ampliar.
7.    La enmienda: 50% no es democrática, 45% no hay problema con ella.
8.    Dispuesto a votar: 71% definitivamente, 12% a lo mejor.
9.    ¿Si el referendo fuese esta semana cómo votaría?: 49% No, 46% Sí, 5% no sabe

Geografía del voto
Oscar Schemel, basado en su estudio, sostiene que en las ciudades grandes el No gana sobre el Sí, aunque en el Zulia, por ejemplo, la brecha entre los dos se ha estrechado sensiblemente. Caracas, Carabobo, Los Andes –con excepción de Trujillo y Mérida- y Zulia son bastión del No, mientras que Aragua, Oriente, los Llanos y Guayana son los del Sí.

En los pocos días que restan de campaña ambos sectores deberán, de nuevo, afinar sus estrategias. Lo que queda claro tras una investigación  tan extensa como esta, es que ambos bloques son sólidos, en especial el de oposición que pese al arrollamiento de la campaña del gobierno y a sus propios errores estratégicos, se ha mantenido prácticamente igual, sin crecer, pero tampoco sin disminuir. Según Schemel existe un voto oculto, no se sabe en qué porcentaje, que será el que, junto con los abiertamente ni ni, decida el próximo 15 de febrero el futuro del país.
Resta es salir a votar.

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