Resulta que ahora los estados donde el gobierno corre el riesgo de perder las elecciones de gobernador, son secesionistas. Separatistas pues. Mapa a mano y la izquierda siempre en alto, el presidente venezolano Hugo Chávez dedicó una parte de las cuatro horas veinte minutos que duró su programa dominical Alo Presidente, a sostener una nueva tesis: en Venezuela, de la mano del imperio mismo, se está gestando un movimiento separatista igual que en Bolivia.
Chávez dibujó lo que denominó la media luna venezolana, es decir, estados que, a su juicio, están en peligro por los supuestos planes separatistas: Zulia, Táchira, Mérida, Barinas y Apure. A ellos agregó después Aragua, Carabobo, Miranda, Vargas y Caracas, y más adelantico Nueva Esparta y Sucre.
Foto El Nacional
O sea si en esas regiones el mapa cambia de rojo a otro color en noviembre, los opositores imitarán a los de Santa Cruz de Bolivia en un futuro no muy lejano.
De esa manera, alertando una conspiración más entre la CIA y la oposición venezolana, el Presidente lanza un nuevo trapo rojo a la golpeada población que ahora, lo pide Chávez, debe preocuparse porque los zulianos y los barineses pueden armar tienda aparte de la Venezuela bolivariana, y no estar pendiente de que la inflación se está comiendo la cesta básica de alimentos, que el sueldo mínimo que por lo menos 7 millones de venezolanos devengan no alcanza sino para cubrir la mitad de los alimentos que necesita, que cada fin de semana siguen muriendo entre 70 y 100 personas a manos del hampa, que hay 800 mil dólares en una maleta por allá por Argentina con una cantidad de presos cantando su relación con el gobierno venezolano en Estados Unidos, que la muerte del fiscal Danilo Anderson todavía sigue siendo un misterio y que los maestros, profesores y padres andan molestos con las intenciones de politizar el currículo escolar.
Pero resulta que los venezolanos están tan preocupados por hacer llevadera su vida cotidiana, que ya no caen como antes ante las distracciones gubernamentales. Suficiente tienen además con la amenaza de apagones, la escasez de alimentos, la insuficiencia de gasolina en la frontera, la expulsiones del PSUV y, no hay que olvidar, la corrupción que cada día sale a flote gracias a los medios de comunicación social.
